No hay Masibon, ninio, solo Baldurs
Baldur’s Gate 3: En compañía versus en solitario
25/02/2024 | Azka Laura | No hay comentarios
Hay una gran diferencia entre juegos online pensados para divertirse en grupo y los juegos en solitario. De estos últimos, algunos cuentan con opción cooperativa y se arriesgan a estar entre ambos mundos, tal vez no satisfaciendo ninguno, tal vez dejando uno un poco más de lado que otro. Se podría decir que los RPG con base Dungeon & Dragons están bien enfocados a disfrutarlos en grupo. Es llevar al videojuego las partidas de rol con ficha de personaje junto a tu panda de amistades. En estos vas obligatoriamente con un grupo, ya sean controlados por la IA o por otras personas. Entonces, ¿sientes que te falta algo si lo juegas en solitario, con solo NPCs como compañía? La verdad es que no, y aunque Baldur’s Gate 3 no inventa este género ni este enfoque a la hora de afrontar una aventura, lo voy a poner en el foco porque es donde más he podido experimentar con la dualidad: mismo juego en compañía versus en solitario.
Tengo que reconocer que, aunque siempre me ha llamado este género, nunca me he adentrado lo suficiente. O así fue hasta que coincidí con unos amigos para jugar a otro título de Larian, Divinity Original Sin 2. Y sin haber jugado al primero, ahí me metí sin tener ni idea. Y todo porque iba a estar en buena compañía. Y, para mi sorpresa, lo terminamos en grupo (¡No se quedó a mitad! *saca las fanfarrias*) y lo disfruté muchísimo. Tanto que cuando supe que iban a hacer Baldur’s Gate 3 ahí estaba yo arañando la puerta para gozar desde el momento uno de cualquier cosa que saliera del estudio. Y no defraudaron ni un poquito.
En esta ocasión me aventuré tanto en solitario como en compañía, ya desde el early access. Aunque en solitario tenía mis recelos e inseguridades, sabía que me esperaba una buena aventura (que está siendo mejor de lo que imaginaba y aún estoy con ella), pero además contaba con la inestimable ayuda del Guardar. No importa si es guardado a mano o rápido, pero que sea mucho y muy fuerte. Afrontar tus decisiones es parte del juego, pero hay cosas que mejor no tener que repetir porque has hecho bien en salvar la partida. El guardado automático salta en momentos clave, es muy útil, pero no hay suficientes para mí y mi estilo obsesivo de avanzar. Mi falta de experiencia me da inseguridad, y esta ansiedad la consigo calmar con mucho guardado. Lo siento, es mi estilo. Y también ir en sigilo, porque sé que en cualquier momento me va a comer un monstruo invisible, ¡Dios mío, socorro! Una exagerada y una dramas, sí soy.

Sin embargo, cuando estoy en grupo no me acuerdo tanto de guardar. Voy más tranquila y relajada, incluso por zonas que aún no he explorado en mi partida individual y donde no sé qué va a salir ni cuándo. No voy corriendo en primera línea, pero sé que si pasa algo podremos solucionarlo, porque quienes me acompañan controlan bien el género o su clase. Y si no podemos siempre se puede volver a la partida guardada, por supuesto. Pero la sensación de ser más fuerte gracias a que cuento con apoyo está ahí. Y es extraño porque, al fin y al cabo, el grupo sigue formado por cuatro personajes, la fuerza conjunta es la misma, y las cagadas existen, igual que la suerte. Sin embargo me dan la confianza que necesito para sentir que todo va a salir bien, de alguna forma. Tal vez recarguemos y lo dejemos para más tarde, pero no importa. Todo va a salir bien.
Por otro lado, hay aspectos que no se disfrutan tanto al ir en grupo. Es el caso de la historia. Puedes ir acompañada de gente paciente que vea las cinemáticas y lea las conversaciones, pero siempre hay momentos que te distraes, elecciones de diálogo diferentes a las que tomarías (no por ello malas, pero tal vez se alejan de lo que te gustaría), tienes más charla con tus acompañantes que la atención que prestas a la trama, o incluso los momentos íntimos ya no lo parecen tanto cuando hay gente mirando, ¿no? Cuando vas por tu cuenta atiendes más, te sumerges más en el ambiente, la tensión, el romance, la lucha… Es diferente. Te concentras más y te dejas llevar y absorber por el juego. Eso sí, no tienes con quién reír con los chistes y ocurrencias, ni con quién compartir el dolor y la frustración. Cuando voy con mi grupo a veces consultamos a las demás para tomar una elección, pero al final la última palabra la tiene la persona en conversación. En una ocasión, la curiosidad por elegir lo más arriesgado nos llevó a la muerte, pero no hubo arrepentimiento porque queríamos saber, y también porque habíamos venido a jugar.

También hay una gran diferencia en el ritmo en esta dicotomía. Si lo estás disfrutando muchísimo solo quieres dedicarle cualquier momento que tengas a jugar, pero en el caso de tener que quedar con un grupo de gente todo se complica. Los momentos de disfrute son escasos y espaciados porque se necesita cuadrar horarios. Cuando vuelves a la partida ya casi ni recuerdas por dónde ibas o qué había pasado. Eso sí, tardas poco tiempo en retomar el hilo y zambullirte en la acción. De todas formas, una ventaja que tienen los juegos con opción cooperativa es que, si la ansia te puede, siempre está la posibilidad de crearte tu partida en solitario donde calmarlas mientras vuelves a quedar.
Y es que en el fondo ambas formas no son incompatibles, sino todo lo contrario. Te ayudan a profundizar en más aspectos y alternativas del juego, que en el caso de Baldur’s Gate 3 son muchísimas. Por ejemplo, solo en el Acto 1 hay dos caminos muy diferentes para avanzar y llegar hasta la zona del Acto 2, gracias a mi partida en grupo pude conocer el alternativo a mi elección en solitario. Descartar jugar en cooperativo por sus pegas, cuando es tan divertido compartir la experiencia con tus amistades, es simplemente limitarte. Y más cuando las dos opciones están ahí, al alcance de la mano. Además que ninguno de los dos modos está libre de faltas, simplemente son diferentes, interesantes de explorar. Y como se suele decir, esto supone doble diversión. No te lo pienses más y tira a tus amistades al pozo de Baldur’s Gate 3. Te lo agradecerán (o eso espero).
Estudiando para hada madrina, que dicen que para estudiar nunca es tarde. Jubilada de los MMOs. Ahora llevando la magia gamer a las nuevas generaciones.

