Insultos en polaco, 10/10
Análisis de The Thaumaturge
04/03/2024 | Azka Laura | No hay comentarios
Se podría decir que es el momento de los juegos de rol. Baldur’s Gate 3 ha dejado su huella en la industria y en nuestros corazones, y quién mejor que Fool’s Theory para aprovechar esta experiencia, y la suya propia colaborando en el desarrollo del GOTY. Así ha nacido The Thaumaturge, de manos experimentadas y un mercado con ganas de rol isométrico con combate por turnos. Y, aunque ha surgido en este marco, tiene espíritu propio. Este título propone una ambientación muy diferente junto a mecánicas nuevas. Acompañadme a descubrir Polonia a principios del siglo XX a través del filtro de lo esotérico y mitológico.
En The Thaumaturge vamos a encarnar a un taumaturgo o temperomante, como se puede suponer por el título. Se definen como gente capaz de descubrir los secretos de las personas o los lugares. Concretamente podremos conocer los fuertes sentimientos que tuviera una persona en el momento en el que usaba algún objeto. Por ejemplo, los motivos que llevaban a alguien a escribir una nota de amenaza. Al descubrir esta nota captaremos si había miedo o ira durante el proceso gracias a nuestra Percepción. Y junto a más elementos del entorno e información sobre esta persona, seremos capaces de deducir qué oculta o qué le llevó a hacer tal cosa. Efectivamente, vamos a hacer un poco de detectives paranormales. Espero que ya os empiece a picar la curiosidad.
Como os comentaba antes, estamos a principios del siglo XX, concretamente en 1905. Encarnamos a Wiktor Szulski, taumaturgo de Varsovia preocupado por su poder. Y aunque este sea su principal interés, no podrá evitar acabar envuelto en el tumulto político y social que rodea a la ciudad y a Polonia en estas fechas. El país se encuentra dividido y ocupado por las diferentes fuerzas que suponen Alemania, la monarquía austrohúngara y la Rusia Imperial. Será esta última con la que tendremos que lidiar, y decidir si apoyamos o no las fuerzas independentistas y socialistas, o vamos más con el Zar Nicolás II Romanov. O tal vez encontremos otras alternativas, quién sabe. Aunque parezca que podremos aprovecharnos y jugar con todos los bandos, pronto veremos que nuestras decisiones tienen peso, y como ya suele suceder en juegos de rol, serán recordadas. Esto supondrá cerrarnos opciones, pero no es un cambio drástico en la historia, aunque sí hay varios finales. Y creo que con esto ya estáis en aviso de que el juego tiene mucha política. Lo digo por si no os gusta que haya política en vuestros videojuegos, jeje.

The Thaumaturge incluye mucha realidad política y social del momento. Por supuesto que es una ficción con buenos toques fantásticos gracias a los poderes de la taumaturgia, pero encontraremos muchísimas referencias y menciones reales de la época y del lugar. Por ejemplo podremos participar en una clase de la Universidad Volante, una alternativa a la universidad tradicional que se creó para dar acceso a la educación a gente menos pudiente, mujeres o de ideas que no se aceptaban desde el poder imperial. No tenían un lugar concreto, las clases se realizaban donde podían y como podían, pues estaba perseguida, por supuesto.
Gracias a momentos como este, y a los llamados secretos, podremos conocer eventos tan interesantes y relevantes históricamente para Polonia. Y es que la mayor parte del juego se desarrolla en Varsovia, en sus barrios principales, y podremos descubrir y coleccionar hitos importantes como la llegada de la Coca-Cola o encontrar un restaurante donde sirvan los tradicionales pierogi. Para ponernos aún más en contexto si cabe también contamos en el menú del juego con una enciclopedia de lugares, personajes, facciones y demás que hayamos descubierto donde se describirán, ayudándonos a conocer mejor estos elementos y cómo encajan en el conjunto.
Pero, aunque todo esto sea muy interesante y relevante, seguro que queréis saber más sobre lo que son las mecánicas del juego. Controlando a Wiktor Szulski en vista isométrica podremos movernos libremente por mapas limitados de los barrios de Varsovia y viajar entre ellos en coche de caballos o tranvía. A nuestra elección estará seguir la historia principal o desviarnos hacia secundarias y secretos. Explorar nos dará interesantes recompensas. La principal es la experiencia. Repartidos por los escenarios hay notas, revistas, miradores, periódicos y similares que nos subirán de nivel solo por interactuar. Además, si estos son parte de un secreto podremos descubrirlo y conseguir aún más. Es importante, no solo por lo que os comenté antes, sino también porque así conseguiremos puntos para mejorar nuestras capacidades taumatúrgicas.
El punto clave que aleja a este título de cualquier otro es la taumaturgia. Nuestro personaje es capaz de ver y sentir cosas que las personas normales no pueden gracias a su Percepción, además de influir en los demás (Manipular) o incluso combatir junto a espectros. Con este poder podremos descubrir en cualquier escenario aún más de lo que ven nuestros ojos. Aquellas cosas que estén cargadas de sentimientos se mostrarán con un montón de chispitas rojas y al interactuar con ellas nos enseñarán los pensamientos de sus dueños. Una habilidad muy útil para resolver misterios, conseguir influir en los demás fácilmente y tener ventaja en los combates.

Para esto también contaremos con seres fantasmagóricos y demoniacos llamados salutors. Estos se ven atraídos por las llamadas Marcas, una emoción muy fuerte que afecta al carácter de una persona y que puede ser el resultado de algún momento traumático. Los taumaturgos tienen al menos una, que es la que les permite atraer y pactar con su primer salutor. Así podrán usarlos tanto para aumentar su poder como para el combate.
A pesar de que Wiktor pertenece a la alta sociedad de Varsovia y su apellido es bien conocido, no serán pocas las veces que usará sus puños y sus salutors para darle una lección a los que lo insultan o se interponen en su camino. Los combates son por turnos, donde lo importante son las rondas en las que se desarrollan las acciones planeadas. En la parte superior se mostrará la línea del tiempo con el orden y la acción que realizarán nuestros enemigos en rojo, en verde la de nuestros aliados y en gris las nuestras. Mientras que en la parte inferior de nuestros enemigos y nuestra se mostrará la barra de vida, los puntos de concentración y si hay algún efecto negativo o positivo activo en ese momento.
Wiktor siempre actuará en primer lugar en los turnos, luego su salutor y finalmente los enemigos. Si tenéis experiencia en los combates por turnos sabréis lo importante que es saber esto para elegir nuestras acciones. En The Thaumaturge también lo es, además, porque hay efectos que solo duran un turno, por ejemplo el de cambiar el daño que recibamos por puntos de concentración. Si lo hacemos durante un turno que no recibamos daño no aprovecharemos este beneficio, pues en el siguiente ya se habrá disipado. Las acciones tardarán más o menos rondas en llevarse a cabo según el daño que hagan o los beneficios que acarreen, cuanto mejor sea más tiempo tardará en llevarse a cabo y mientras tanto tendremos a nuestros enemigos encima dándonos de toñas. Ojito.
Pero no todo va sobre cuándo usar qué, también hay otro aspecto muy importante en la estrategia del combate. La taumaturgia se compone de cuatro dimensiones: Corazón, Mente, Acto y Palabra. Cada dimensión tiene un nivel independiente. Elegir qué nivel mejorar y cuál no, porque no tenemos puntos para todo, será importante y nos cerrará puertas en las elecciones de una conversación, a la hora de descubrir pensamientos o para debilitar enemigos con un Rasgo asociado a una de ellas. Y no solo eso, las habilidades de Wiktor permiten mejorarse con efectos extra que iremos desbloqueando a medida que subamos nuestra magia. Por lo que podremos combinar nuestras acciones con diferentes habilidades según la estrategia. Por ejemplo, nuestro puñetazo rápido puede, además de hacer daño, provocar sangrado o recuperar nuestra concentración. A nuestra elección queda.

Todos estos aspectos hacen que el combate sea más complejo de lo que parece en un principio, dándole bastante profundidad y haciendo que nos planteemos bien si queremos jugar en fácil, difícil o equilibrado. Aunque, por suerte, siempre podemos cambiarlo más tarde. Eso sí, aunque podemos usar como queramos en combate los salutors que domemos, no podremos cambiar ni mejorar sus habilidades de ninguna forma. Quedando como una herramienta extra que no complica aún más nuestra estrategia.
Hay un número limitado de salutors que podemos conseguir. Inicialmente poseemos a Upyr, de la dimensión del Corazón. La historia principal nos guiará para hacernos obligatoriamente con tres más, completando así las otras tres dimensiones. Pero una vez tengamos estos los otros cuatro posibles serán totalmente optativos, encontrando a la mayoría en misiones secundarias o eventos perdibles. Y aunque penséis en los salutors como en una especie de pokémons demoniacos a la hora de luchar, son mucho más, sobre todo para conseguirlos. Estos seres solo siguen a alguien con una Marca que les interese, por lo que Wiktor, para intentar domarlos, primero tendrá que encontrar a la persona que porta la Marca que lo atrae y robársela. Y para eso tendremos que investigar y sacar trapos sucios. Nuestro principal objetivo siempre será cotillear. Que no quede ni un secreto oculto en esta ciudad. *Risa malvada*
En todo este vaivén lleno de hitos, combates y secretos contamos con texto en español acreditado y con doblaje solo al inglés. Eso sí, un inglés con acento polaco, ruso y lo que se tercie. Maravilloso teniendo en cuenta la gran diversidad cultural que encontramos en la ciudad. Aunque demasiado a menudo se peca de falta de realidades, porque “momento histórico” bla bla bla, este no es el caso y veremos mujeres fuertes, crítica al patriarcado, además de lucha obrera, y alguna tímida historia LGTBI. La música y demás elementos sonoros le dan un ambiente perfecto según la situación y el entorno. Y aunque gráficamente, en las ocasiones en las que tenemos los personajes en primer plano, deje un poco que desear, a nivel isométrico sí brilla, y los diseños tanto en ropa (que por cierto podemos conseguir diferentes atuendos para nuestro personaje), en entornos, como en los salutors son maravillosos.
The Thaumaturge no es ningún triple A y sin embargo da muchísimo. Tiene ese toque rol donde tus decisiones importan y te lo muestra según avanzas al bloquearte respuestas y elecciones. Tiene unos personajes carismáticos y un protagonista con la Marca del Orgullo que pesará en nuestras decisiones. Tiene la opción de solucionarlo todo a guantazos porque la saga Yakuza ha dejado claro que es una buena forma de convencer a la gente. Y además aprovecha para acercarnos a un lugar y contexto que no suele verse en los videojuegos. Todo esto, junto al equilibrio entre historia y acción, lo hacen muy buen juego para tener en lista de deseados, o aún mejor compradísimo.
Estudiando para hada madrina, que dicen que para estudiar nunca es tarde. Jubilada de los MMOs. Ahora llevando la magia gamer a las nuevas generaciones.

