A Yoko Taron’t game

Análisis de Stellar Blade

Análisis de Stellar Blade

Si estáis aquí es porque ya conocéis Stellar Blade. No nos engañemos, la polémica que ha rodeado este título desde hace meses ha llegado hasta el último rincón de Internet, ya sea por sus mecánicas que parecían imitar a otros juegos, por la ya conocida guerra de consolas, por la sexualización extrema de su protagonista o por el resurgimiento de cierto grupúsculo gamer que grita más que piensa. O, lo más probable, porque la combinación de esos cuatro factores lo convirtió en una bomba de relojería de la que a nadie parecía importarle su contenido. Así que, una vez las aguas se han calmado, he decidido ir a echar un vistazo para poder juzgarlo por su propia realidad. Y es que, en el fondo, parece que tenía alguna que otra sorpresa guardada.

Lo primero que debéis saber sobre este título es que, por mucho que parezca al inicio que pretende plantearnos una trama interesante y con giros de guión, esto no es lo que sucede en realidad. Eve es una soldado que pertenece a un escuadrón de élite que trata de recuperar el control de la Tierra. Y es que, tras la invasión de los Naytiba, unos monstruos extremadamente agresivos, los humanos tuvieron que huir para sobrevivir. Y ahora, el destino de la humanidad está en nuestra mano. O, bueno, en la de Eve. Nos irán contando poco a poco detalles de todo lo sucedido, tanto en registros en forma de notas que nos vamos encontrando por los escenarios como en conversaciones y, a pesar de que nos hace pasar el rato, la narrativa de Stellar Blade se queda en una simple excusa para avanzar un poco más, seguir pegándonos contra los enemigos y olvidar pronto todo lo que sucedió. 

El punto fuerte de Stellar Blade es, sin ninguna duda, su combate. Reconozco que cuando probé la demo no me convenció, precisamente por esa mezcla de hack and slash y soulslike que parecía no encajar del todo, pero lo cierto es que en la versión final del juego, y tras darle una segunda oportunidad, noté una mejor sensación a la hora de pelear. A medida que vamos desbloqueando poderes y combos en el árbol de habilidades de Eve iremos consiguiendo unos ataques más fluidos y espectaculares, ofreciendo cierta satisfacción cada vez que ejecutamos uno de esos combos, y mucha más cuando conseguimos encadenar varios seguidos. Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer con lo dicho anteriormente, es un título que se apoya más en el soulslike, sobre todo a la hora de pelear con los jefes. Y es que en cuanto nos quedamos uno contra uno es cuando más tendremos que aprender a leer al enemigo, saber cuándo atacar y, sobre todo, cuándo hacer parry. Y creedme, yo soy negacionista de los parry, pero en esta ocasión tocará hacer caso al juego y venirse arriba incluso con una especie de Mikiri robótico (salvando las distancias, claro está).

Si hablamos de mecánicas del juego, no podemos olvidarnos de lo que va uniendo cada combate, y es que la exploración de los escenarios es un factor clave. En general, y salvo ciertas ocasiones concretas, se trata de un título bastante lineal, pero que nos obligará a dar vueltas para resolver los diferentes puzles que nos plantea. En su mayoría, estos serán sencillos, e incluso tendremos la posibilidad de pedir una pista si nos atascamos (que se agradece que no nos lo expliquen sin preguntar), pero quizá alguno se os atraviese y, por norma general, la solución está en investigar más. Esto y la manera que tiene Eve de recorrer los mapas acabará recordándonos irremediablemente a sagas como Tomb Raider o Uncharted. Y es que a Stellar Blade le podremos reprochar muchas cosas, pero no que trate de esconder a qué juegos imita para cada uno de sus elementos. 

Una de las cosas que más me ha sorprendido de Stellar Blade es que, a pesar de contar con un diseño de Eve tan genérico y sin personalidad propia, podemos ver un trabajo más que decente en cuanto al diseño de monstruos se refiere. Estos no se limitan a ser un copia-pega, sino que aparecen muchos enemigos diferentes, cada uno con sus propias características tanto visualmente como a la hora de combatir, y con unos jefes que no tienen nada que envidiar a otros títulos más importantes o de estudios más consolidados. Lo mismo podría decirse del propio vestuario de Eve, que a pesar de que únicamente se hiciese famoso por las redes cierto bañador, nos podemos encontrar una variedad tan grande que podríamos considerarla una muñeca Barbie. Evidentemente, y teniendo en cuenta el tipo de marketing del juego, la gran mayoría de los trajes basan su utilidad en ser sexy, pero hay la suficiente variedad para que no puedan ser considerados única y exclusivamente material para el disfrute del público masculino. Y es que, si nos fijamos en ellos, podemos observar el cuidado que han puesto, marcando en su sitio hasta la última puntada, encaje o material, en un despliegue gráfico incluso mejor que el de los propios escenarios. Y no es que sean una cosa de la que cojeen. 

Donde sí cojean, y aquí es donde nos metemos en la problemática que ya creíamos haber superado hace unos años, es en el diseño y la existencia de Eve. Las malas lenguas suelen tener la costumbre de acusarnos a las feministas de querer eliminar cualquier rastro de sexo de la faz de la tierra. Por supuesto, esto no es así y lo hemos repetido muchas veces, lo único que queremos es no sentirnos incómodas jugando. Y aquí es donde más falla Stellar Blade. Tengo que decir que, en cómputo general, los planos dedicados en exclusiva a observar tanto el pecho como el culo de Eve no son tan exagerados como parece en las redes sociales, y cuando estamos jugando no nos fijamos en ella, porque los combates son tan frenéticos que no podemos perder el tiempo en esa tontería. Sin embargo, existen, y es evidente que está hecha, siendo fina, para la autosatisfacción del jugador. Y esto ya no es solo un problema relacionado con el sexismo, sino que es un problema para el propio juego, porque apoya todo su peso en que los jugadores lo compren por Eve, pero Eve no es más que un cascarón vacío. Si no se hubiesen centrado únicamente en poder vender su cuerpo, podrían haber tenido un título con muchísima más personalidad, y el ejemplo perfecto de esto es NieR:Automata, un juego que Stellar Blade trata de imitar una y otra vez, pero al que no consigue acercarse porque la base de todo no es esa narrativa que necesita. Que una cosa es querer meter a una robot protagonista atractiva, y otra muy diferente es tener una cafetera sexy.

Stellar Blade es un título que, a pesar de haber llenado los apartados de noticias de todas las webs de videojuegos, se limita a ser uno de esos juegos de paso, sin la menor relevancia. Aun así, cumple perfectamente con su intención de entretener y, a pesar de ciertas decisiones de diseño más que reprochables, consigue que nos divirtamos tanto explorando los niveles como pegándonos contra los enemigos durante toda la longitud del juego. Y es que a veces les damos más relevancia de la necesaria a ciertas cosas, cuando por sí solo no iba a conseguir nada más que pasar por el montón de los juegos que no buscan aportar nada nuevo, simplemente entretener unos días y regresar a las sombras.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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