Un directo de miedo

Análisis de Madhouse Madness: Streamer’s Fate

Análisis de Madhouse Madness: Streamer’s Fate

Llegar a lo más alto como streamer es difícil. Algo que suele depender más del azar que de la calidad del contenido. Y no lo digo yo, lo dice gente de renombre del sector que advierte a quienes quieren probar suerte. Además de valorar y agradecer la suerte que han tenido, (falsa) modestia aparte. Es precisamente por esto que hay personas dispuestas a hacer lo que sea para hacerse un hueco en el mundillo, cueste lo que cueste. Y bajo esta premisa nace Madhouse Madness: Streamer’s Fate.

En este juego de terror en primera persona nos pondremos en la piel de un streamer que ha decidido hacer un IRL (in real life) —o directo fuera de casa, para que nos entendamos— desde un manicomio. Uno que, además, lleva abandonado muchísimo tiempo debido a una serie de eventos que desconocemos. ¿Qué podría salir mal? Pero lo primero es lo primero, saber qué debemos hacer en caso de presenciar algo paranormal y, por supuesto, comprar aquello que pudiéramos necesitar. Además de introducir nuestro nombre y el de nuestro canal, está claro. Una vez hecho esto, trataremos de buscar una forma de entrar al edificio y dará comienzo nuestra aventura.

Lejos de tratarse de un título estilo Phasmophobia, en el que deberemos provocar, capturar e identificar a los entes que se hagan notar, aquí viviremos la experiencia de otra manera. Presenciaremos múltiples eventos paranormales, desde cuchillos que vuelan contra la pared poniendo en peligro nuestra vida, hasta manos que surgen bajo el mobiliario buscando nuestros pies. También fantasmas que nos observarán desde diferentes puntos de la sala en la que nos encontremos o tratarán de alcanzarnos, iniciando una pequeña persecución.

Sin embargo, que no cunda el pánico (todavía), ya que nos explicarán qué hacer en cada momento durante nuestros primeros pasos. A partir de ese momento deberemos hacer memoria o consultar el diario, aunque contaremos con pistas sobre lo que tenemos que hacer. En cualquier caso, no se trata de un juego complicado, ya que las mecánicas son sencillas. Así, deberemos apagar la luz y mirar fijamente al fantasma, escondernos en una sala y esparcir sal en la puerta o realizar una serie de rituales, según la situación. La dificultad a menudo recae en los nervios del momento, ya que la adrenalina manda cuando de salvar nuestra vida se trata.

Captura de pantalla de Madhouse Madness: Streamer's Fate. Sal en la puerta.

Por su parte, Madhouse Madness: Streamer’s Fate nos irá guiando a base de objetivos principales y secundarios, así como salas cerradas y tareas concretas. Y si bien la luz del foco no siempre resulta de gran ayuda, orientarse será cuestión de patear el lugar en múltiples ocasiones. También es cierto que el manicomio es bastante amplio y, aunque disponemos de un mapa, no resulta del todo orientativo por carecer de indicadores. Algo que no estaría de más, todo sea dicho.

Sobre todo porque es fácil perderse tras haber dado muchas vueltas, no tanto por lo laberíntico que pueda resultar el escenario, sino porque no veremos apenas carteles. Y aunque acabaremos reconociendo las salas, se agradecería algún que otro letrero. Al menos para indicar el piso en el que nos encontramos. Por suerte, morir no será cosa sencilla, ya que contaremos con las herramientas adecuadas para salir de los apuros si hemos prestado atención a lo que debemos hacer.

También la curva de dificultad permitirá que vayamos aprendiendo sobre la marcha, haciendo que afrontemos las cosas poco a poco. Y es que lejos de aparecernos de golpe los diferentes entes, conoceremos a los espíritus de forma individual. Y la dinámica será más o menos la misma, ya que nos toparemos con el fantasma, buscaremos información sobre él y trataremos de deshacernos de él. Todo ello dividido en pequeñas tareas fáciles de entender y completar, pero que nos obligarán a movernos por todo el edificio. Lo que supondrá más de uno y dos sustos.

Eso sí, si se nos hacen bola los jumpscares, podremos deshabilitarlos y centrarnos sobre todo en tratar de sobrevivir. Es decir, eventos paranormales seguirá habiendo, pero de forma que no necesitemos cita con cardiología próximamente. Aunque nuestro protagonista, así como quien juega, no será el único que peligre. Como cualquiera que haya hecho o visualizado algún streaming sabe, la conexión a Internet puede jugar malas pasadas. Y aquí lo han tenido en cuenta, por lo que a veces nuestra señal fallará y deberemos volver al portátil, en el exterior del edificio, para reconectar el directo.

Captura de pantalla de Madhouse Madness: Streamer's Fate. Camas del manicomio.

Y nuestra única forma de impedir que esto ocurra será comprar amplificadores de señal. Pero recordemos que somos un streamer de poca monta cuya economía, en estos momentos, depende de los ingresos de la emisión actual. Es decir, que deberemos haber acumulado cierta cantidad de dinero antes de invertirlo en mejoras. Y eso sólo sucede pasando tiempo en el interior del manicomio y dándole al público lo que quiere. Sobre todo porque si perdemos la conexión durante mucho tiempo, podemos despedirnos de nuestros visitantes y de la oportunidad de hacernos hueco en el mundillo.

Desde el ordenador también podremos gestionar las ganancias o el propio streaming. Así, nos permitirán emitir un anuncio, con su tasa de refresco, comprobar los usuarios baneados, activar el modo sólo para suscriptores o iniciar una encuesta. Algunas de estas acciones requerirán que hayamos aumentado nuestro número de visitantes, pero no está de más tenerlas en cuenta. Y si bien la tienda y el manejo del directo a menudo piden cantidades desbordantes, se lo pasamos por alto porque es la forma de obligarnos a avanzar en nuestra partida.

Por su parte, no será necesario consultar el portátil para saber lo que quiere nuestro público, ya que el chat estará disponible en todo momento en la pantalla. Y sobre él veremos tanto el dinero acumulado como el número de visitantes. Además, se trata de un chat bastante activo, con comentarios de todo tipo y en diversos idiomas, aunque la velocidad de mensajes hará difícil prestarle atención. Es algo que podemos regular en el menú de ajustes, pero tampoco será imprescindible. A fin de cuentas, hemos venido a lo que hemos venido.

Donde realmente se notará la interacción del chat será a través de las donaciones y alertas que nos irán apareciendo en pantalla. Con su correspondiente paro cardíaco según la situación, todo sea dicho. Y están tan bien integrados que parecerá cosa de nuestro propio streaming si optamos por emitir en directo este juego. Algo que podremos hacer conectando Madhouse Madness: Streamer’s Fate con Twitch para hacer la experiencia más inmersiva.

Captura de pantalla de Madhouse Madness: Streamer's Fate. Donación en el streaming.

Cabe decir que actualmente el juego no tiene fecha de salida, ya que ha sufrido varios aplazamientos para ofrecer una experiencia lo más pulida posible. Sin embargo, durante mi partida no me topé con nada relevante en cuestión de problemas. Lo más llamativo es la posibilidad de jugar en múltiples idiomas, habiendo utilizado un traductor automático para ello, lo que hace preferible jugar en inglés. Y la ausencia de voz del streamer. Sobre todo porque hablará a menudo, pero no prestaremos la debida atención a los subtítulos por estar pendientes de lo que ocurre, ignorando completamente lo que está diciendo. Lo cual es un error, ya que nos dará pistas sobre lo que debemos hacer.

Por lo demás, cuenta con un apartado audiovisual detallado y pulido, con un estilo bastante realista que permite que la inmersión sea mayor. Quizás los fantasmas son los que precisamente necesitarían un repaso para terminar de encajar con los escenarios, pero tampoco es algo que nuble la partida. Y si bien nos perderemos a menudo por la falta de marcadores o letreros, por lo general tendremos claro lo que debemos hacer. Además, en el menú de pausa podremos ver los objetivos activos y completados. Y en cuanto a la experiencia de terror en sí misma, ofrece una ambientación muy lograda que conseguirá mantenernos alerta en todo momento. Así como pegarnos más de un susto. Especialmente si jugamos a oscuras, con auriculares y regulando el sonido correctamente.

Madhouse Madness: Streamer’s Fate es un juego de terror en primera persona que no debería pasar desapercibido. Nos sumergiremos en una aventura que no deja indiferente, donde recorreremos los diferentes rincones de un manicomio espeluznante. No tardaremos en encontrar actividad paranormal ni en debatirnos entre las ganas de salir pitando y querer saber más. A fin de cuentas, si nos hemos metido en semejante berenjenal ha sido por el bien de nuestro canal, y nos debemos a nuestro público. ¿Qué es el peligro cuando está en juego llegar a lo más alto? ¿Quién sabe? A lo mejor acabamos participando en el próximo PermadeaZ, TortillaLand o Marbella Vice. O recibiendo una llamada de Geoff Keighley por nuestra nominación a mejor streamer en los Game Awards.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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