Me parece que he visto un lindo gatito
Análisis de Crypt Custodian
17/09/2024 | Nix | No hay comentarios
Desde hace ya mucho tiempo tengo una cierta relación de amor-odio con los metroidvanias. Es un género que me gusta, que disfruto mucho al jugarlo y que me engancha de inicio a fin, pero al mismo tiempo es un género tan consolidado en lo indie que acaba cayendo en los dos peores males: la copia y la falta de trabajo. Cada año salen a la venta miles de metroidvanias, y estoy segura de que os costará recordar un par de ellos destacables en 2023 (aparte de Blasphemous 2, claro está), porque quien los desarrolla suele caer en dar por sentado que, siendo de ese género, la gente va a ir corriendo a probarlo. Y no os voy a engañar, eso es lo que me ha sucedido con Crypt Custodian, con la diferencia de que no solo lo quise probar por su género, sino también porque le vi un cierto encanto que no encontraba desde Death’s Door.
Nuestra historia comienza encarnando a Plutón, un pequeño gatito negro que murió tras un accidente. Pero no os preocupéis, porque resulta que comienza su otra vida en el más allá, donde una rana enorme llamada Saponcia decidirá si ha sido un gatito bueno o un gatito malo. A pesar de habernos pasado toda la vida con tranquilidad y sin morder a nadie, resulta que durante el camino nos encontramos una escoba, y no pudimos resistirnos a pegar escobazos a las estatuas de la zona. Que ya sabemos que van provocando. Por ello, somos condenados a pasar la eternidad siendo el conserje del más allá, y nos dedicaremos a acabar con todas las montañas de basura existentes. Sin embargo, poco después será cuando iremos descubriendo que en el fondo no se está tan mal, iremos conociendo a otros animalitos y haciendo amigos, e incluso podremos ir a la Posada del pecador a pasar el rato con los otros fantasmas. Y, de paso, averiguar más cosas sobre todo lo que sucede por allí.

Si algo vamos a querer hacer en Crypt Custodian es explorar. Y no os penséis que tendremos un mapa pequeñito precisamente, porque en un principio nos puede parecer sencillo, pero a medida que vayamos desbloqueando pantallas nos daremos cuenta de que es amplísimo, de esos que parece que no se acaban nunca. Y, sinceramente, todavía tengo dudas de que lo haya desbloqueado por completo de verdad. Pero para compensar esa amplitud, desde el principio nos daremos cuenta de lo bien que se lee desde el menú, entendiendo perfectamente incluso los lugares a los que no podíamos acercarnos cuando todavía no habíamos desbloqueado ciertos poderes, facilitando así el backtracking. Y si esto no nos llega, siempre nos quedarán los marcadores.
Como os podréis imaginar, después del lío de las estatuas, nuestra arma imprescindible para el combate será esa escoba que nos encontramos al inicio. Y no la subestiméis, porque os puedo asegurar que va a pegar rápido y de forma contundente. Sin embargo, como hay muchos tipos de enemigos diferentes, nos convendrá también ir asignándonos diferentes tipos de mejoras que podremos ir cambiado según sean necesarias, ya sea para la exploración, para los jefes o para pequeñas misiones que nos permitirán conseguir mejoras, como las maldiciones que iremos encontrando. Además de eso, también tendremos la opción de equipar habilidades especiales que iremos desbloqueando, y que pueden ser cruciales a la hora de enfrentarnos a los jefes.

Si bien es cierto que la mayoría del tiempo lo pasaremos explorando cada esquina y tratando de resolver los diferentes puzles que nos plantean (que también se pueden complicar alguna vez por que nos falte algo por desbloquear), una de las cosas más divertidas será combatir contra los jefes. Y es que cualquiera diría que en una pantalla estática tan limitada se podrían convertir en un simple trámite, pero lo cierto es que nos impondrán ciertas dificultades que nos obligarán a replantearnos siempre nuestra estrategia, y repetir hasta que clavemos ese baile casi obligado con un enemigo que no parará de moverse en ningún momento y que nos lanzará todo tipo de proyectiles de forma masiva. Y es que sin aprender a esquivar no vamos a llegar a ningún lado.
Una de las cosas que más destacan de Crypt Custodian, aparte de lo bien que entiende su género, es su estilo visual. Además de ser muy agradable y bonito, que hace que hasta los enemigos se vean monos, consigue ser muy limpio a la hora de jugar, permitiéndonos entender en todo momento todo lo que está sucediendo en pantalla. Y creedme, ese es uno de los fallos que más se repiten en el género. Además, el arte visual va muy acorde a la música, ayudándonos muchísimo en la inmersión, y encajando de forma perfecta con los diálogos de los personajes. Estos no son excesivos, y se limitan a encuentros concretos con los demás fantasmas, pero cuentan con un humor muy característico que nos sacará alguna que otra carcajada. Y por suerte veremos que está muy bien traducido a nuestro idioma y con su acreditación correspondiente.

Crypt Custodian es uno de esos títulos que sabe adaptarse a las bases de un género que quiere representar sin obligarse a sí mismo a cumplir con una innovación que no necesita. Y es que como metroidvania hace bien todo lo que se propone, y lo remata con una estética cuidada, una historia agradable y un humor plagado de detallitos que se mantienen en cualquier idioma. Kyle Thompson nos demuestra, una vez más, que no todos los juegos tienen que ser completamente originales, sino que tienen que estar bien hechos y, sobre todo, tienen que comprender cuál es su base y su intención. Y además, a quién no le va a gustar ser un gatito dando escobazos.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

