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Análisis de Dragon Quest III HD-2D Remake

Análisis de Dragon Quest III HD-2D Remake

Parece que soy una persona monotemática por estos lares, y no me da vergüenza admitirlo. Ya he mencionado más de una vez o dos que yo encuentro confort en las cosas clásicas, sobre todo en los combates por turnos, donde me siento segura y, para qué negarlo, sé a lo que voy. Y más cuando se trata de una empresa que me ha dado tanto. Y es que la saga Dragon Quest cada vez va acercándose más al mercado occidental y hace poco recibimos Dragon Quest III HD-2D Remake, donde acompañamos a la prole del héroe Ortega a buscarlo. Nombre en clave de la misión: Marco, de los Apeninos a los Andes. 

Y así es como empezaremos nuestra aventura. Nuestra heroína o héroe, al cumplir 16 añitos, saldrá de la ciudad donde nació y se crio, Aliana, para combatir al mal mayor, el archienemigo Baramon. Pero ojo, que no tendremos que enfrentarnos a esta aventura por nuestra cuenta. Y no, no tendremos un grupo de amigos que esté dispuesto a sacrificarlo todo por unirse a nuestra aventura. Pero tendremos gente aventurera a la que podremos contratar. Podremos moldear nuestro equipo a la manera que mejor nos convenga, dependiendo de sus especializaciones en combate y de su personalidad. 

Además, el juego no nos fuerza a escoger a la gente si preferimos una aventura en solitario. Pero tengo que decir que no debemos tomarnos a la ligera los combates tampoco en Dragon Quest III. Y es que los combates aleatorios de este videojuego son una cosa.

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Aunque no es difícil per se, hacía mucho tiempo que un combate aleatorio en un JRPG me resultaba un poco desafiante. Porque, siendo sinceras, cuando te has jugado 20000 títulos del mismo género, empiezas a ver patrones. Los enemigos en el remake de Dragon Quest III aparecen, en mi opinión, de forma demasiado frecuente. Y son un desafío, porque tendrán debilidades y fortalezas bastante marcadas que, según hayamos formado nuestro equipo, se podrán superar en mayor o en menor medida. Aun así, es refrescante saber que no tienes que pulsar un botón de forma infinita hasta que se termine la pelea, sino que tienes que seleccionar una opción u otra según el monstruo que aparezca. Cada personaje tendrá unos conjuros o habilidades únicas de su clase, por lo que tendremos variedad de técnicas en los combates y hará que este aspecto del videojuego sea más dinámico. 

También tendremos objetos que nos ayudarán a alterar los combates aleatorios un poco, como el agua bendita (que aleja a los enemigos más débiles) o almizcle para atraer ciertos tipos de enemigos. En resumen, el combate está muy bien explotado y, aunque siguen siendo combates aleatorios y por lo tanto algo molestos, son bastante interesantes por las diferentes cometidas que podremos alcanzar. 

Ahora, el combate no lo va a ser todo en esta nueva entrega de Dragon Quest III. El desarrollo de la historia es complicado, con muchos vaivenes, y que nos harán ir de un lado al otro del mapa. ¿A patita? Pues si queremos, por qué no. Pero, en realidad, el videojuego nos pedirá solamente llegar a una localización por primera vez por nuestros propios medios antes de que aparezca en el teletransporte al que tendremos acceso. Con este modo de teletransporte, y con un objeto llamado Alas de Quimera, podremos movernos de un lugar a otro siempre que los hayamos visitado y estén disponibles. Así, cuando nuestro personaje consiga objetos que necesitaba para desbloquear cosas en pueblos o ciudades ya visitados, no necesitaremos recorrer todo el mapa (y enfrentarnos a todos esos combates por turnos aleatorios) si no lo queremos. 

Y es que los asentamientos que visitemos en nuestra aventura para acabar con el archienemigo Baramos serán clave también. En la mayoría de las localizaciones que podremos visitar (y que no sean mazmorras), tendremos más o menos siempre lo mismo: una iglesia, una posada y mercaderes. Tendremos dos tipos de mercaderes: los que nos venderán objetos y protecciones, y los que nos venderán armas y equipamiento. Cada mercader ofrecerá cosas distintas, así que es muy recomendable visitarlos y comprar todo lo que se pueda siempre para ir mejorando nuestras estadísticas de combate. 

En algunos asentamientos también encontraremos las arenas de monstruos. Y es que habrá algunos monstruos dóciles a los que podremos adoptar y, más tarde, hacer combatir en las arenas para conseguir premios y equipamiento adicionales. Y antes de que llaméis a la policía por abuso animal, los monstruos están bien cuidados por un señor que no será parte de nuestro equipo y que nos pide que visitemos a los bichines de cuando en cuando.

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Las mazmorras también seguirán el modelo clásico de los JRPG: llegamos a x asentamiento, nos dicen que para hacer x cosa necesitamos x objeto que está en x sitio, y para allí que vamos. Porque el camino del héroe no se va a andar solo, ¿verdad? Las mazmorras en las que nos adentraremos en Dragon Quest III tendrán varios caminos pero solamente uno tendrá salida. Habrá que tener cuidado por donde pisemos en algunas, y en otras simplemente tendremos algunos bloqueos que harán el desafío más interesante. También podremos revisitar las mazmorras en otros momentos si queremos recuperar algún tesoro que se nos escapase de forma inicial, o simplemente para entrenar. 

Otro detalle del mundo del remake de Dragon Quest III que merece la pena destacar es que tendremos ciclos diarios. Es decir, según el tiempo que pasemos en el mapamundi, se irá haciendo progresivamente de noche hasta que volvamos a ver el amanecer. Esto nos afectará principalmente en dos sentidos: los personajes aparecerán o no, al igual que, según la hora, los establecimientos estarán abiertos o no. Y también encontraremos enemigos distintos según el momento en el que estemos viajando. De hecho, cuando salimos a la aventura nos recordarán que evitemos viajar de noche, ya que los enemigos más poderosos aparecen por la noche.

La música y sonidos, no estoy segura de si son los originales que han sido porteados al remake, pero contienen esa esencia de los JRPG de los 90, con ese característico runrún electrónico y que nos llevan de vuelta a los 16 bits. Eso sí, los mapas y escenarios se han remodelado en HD-2D (por si el título no lo dejaba claro), y el movimiento es mucho menos mecánico que en la entrega original de Game Boy Color. Los personajes hablarán un poco, y podremos elegir si preferimos que lo hagan en inglés o en japonés. Eso sí, los subtítulos sí que están disponibles en otros idiomas, incluido el nuestro. Además, he de decir que la traducción es bastante fácil de leer y parece que no se ha hecho a prisa y mal. 

Por lo general, Dragon Quest sigue siendo ese gran desconocido en los mercados occidentales, y en mi opinión es una entrega bastante buena para introducirse de lleno en la saga. La historia es entretenida, cumple con todos los checks que se espera de un videojuego del género y, además, tiene modo ultrarrápido para los combates. Además, si os gustan los diseños artísticos de Akira Toriyama, en Dragon Quest III HD-2D remake os vais a sentir como en casa.

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

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