Ni cotiza que las nuestras iban a estar enfundadas en insolente color rosita
Análisis de Bambas!
20/06/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
De cría, tenía la “mala” costumbre de caminar mirando al suelo. No solo por mirar dónde pisaba, teniendo en cuenta lo torpe que era y soy. Sobre todo para evitar entablar contacto visual con otras personas como una invitación a saludar, recibir algún comentario o conversar. Sé lo que estáis pensando, pero no, no he venido aquí a hablar de psicología. Esta vez no. Más bien es que seguir el desarrollo de Bambas! de cerca, me ha hecho recordar en más de una ocasión aquellos tiempos. Porque evitaba las miradas, sí, pero “aprendía” mucho del calzado de la gente. Y es esto mismo lo que más me llamó la atención de la nueva propuesta de DevilishGames.
Si nos paramos a pensarlo un momento, los pies son mucho más que el kink de algunas personas o aquello que nos permite, en principio, trasladarnos de un lugar a otro. Forman parte de nuestro lenguaje, con expresiones como “me chupa un pie” o “poner los pies en la tierra” y de proezas como detectar baldosas sueltas en la ciudad. O muebles a oscuras en una casa. Con todos sus efectos. También nos permiten fastidiar con zancadillas o “estrenando” zapatillas nuevas ajenas, pisándolas. O llevar a cabo actos de pereza absoluta como cerrar puertas, armarios o cajones… o alcanzar objetos del suelo sin agacharnos. Y algo parecido ocurre con el calzado que escogemos.
Más allá de adecuarlo a la situación, con deportivas para hacer ejercicio o chancletas para ir a la playa o la piscina, la “ropita para pies” dice mucho de la persona que la elige. Así como el estado en el que llevamos el calzado. A fin de cuentas, unas zapatillas desgastadas pueden ser las más cómodas de una persona, sus favoritas o su único par. Por no hablar de la amplia gama de opciones que existen, y han existido a lo largo de la historia, en cuanto a calzado. Casi tantas como nombres para un mismo tipo —ahí tenemos Bambas!, pero también maripis o tenis—. O cómo “botines” hace referencia a un zapato distinto según la zona de España.
Viendo todo esto, la idea de hacer Bambas! no parece tan loca, ¿no? Cuanto más tiramos del hilo, más somos capaces de acercarnos al concepto que parece haber rondado la cabeza del equipo de desarrollo a la hora de dar forma a este juego. Algo que no hace sino coger fuerza al adentrarse en un título que, a primera vista, puede no decir gran cosa. Nuestro rol será convertirnos en unas zapatillas e ir moviéndonos por una ciudad costera a ras de suelo.

Para ello, manejaremos cada pie de forma independiente, con los joysticks y los gatillos, disponiendo de dos movimientos: arrastrar o elevar. Hacerlo más rápido, más despacio, con mayor eficiencia o de forma más torpe, dependerá de nuestra destreza con el mando. Al principio, daremos más de un traspiés y no sabremos bien hacia dónde nos dirigimos o cuál es nuestro objetivo, pero no tardaremos en ubicarnos. Ni en encontrar otros medios de transporte.
Uno de los puntos clave de Bambas! será la libertad que nos concede a la hora tanto de movernos como de escoger qué queremos hacer. Podemos caminar durante horas dejándonos llevar por una actividad tan nimia como pisar hojas secas o dedicarnos a buscar con quién hablar. Por supuesto, en ningún momento veremos personas completas ni nada más allá que el calzado de quienes tengan algo que decir. Sin embargo, podremos hacernos una idea de cómo es el resto de la persona, por lo que dice y por la prenda escogida.
A lo largo de la partida, charlaremos con personas de todo tipo y algunas nos propondrán tareas que podremos cumplir o no. Aquí no hay una historia que seguir ni un objetivo que nos guíe, nuestro paso por Bambas! se limita a lo que nos apetezca en cada momento. A menudo, actividades que acostumbramos hacer en nuestro día a día y, otras, aventuras que hace tiempo que dejamos atrás. Así, por ejemplo, podremos atravesar una fuente tratando de no mojarnos con los chorros o cruzar un paso de peatones utilizando sólo las bandas blancas. También apagar colillas, chafar latas o papeles o acercarle bocadillos (de fuet, salami o salchichón, probablemente) a palomas. Incluso gamberrear un poco haciendo saltar la alarma de los coches o rompiendo botellas de cristal. Y estos son solamente algunos ejemplos de la infinidad de opciones que tenemos.
Por el camino, y sin necesidad de ver a otras personas al completo o un amplio paisaje, nos sentiremos como en casa en todo momento. Y es que el ambiente mediterráneo se traslada perfectamente al entorno a nuestros pies, razón por la cual encontraremos más de una pintada haciendo honor a los memes más famosos de España. Además, en cuanto interactuemos con otros calzados, identificaremos en un momento tradiciones que nos pillan cerca. Y, por supuesto, situaciones del ámbito social que reconoceremos como cercanas. Además, podemos jugar en varios idiomas, entre ellos el castellano y el catalán, lo que nos acerca todavía más a una experiencia real.
Debo admitir que me asomé a Bambas! sin saber bien lo que iba a sentir jugando. Tenía claro que no me aburriría, pero desconocía el tiempo que iba a invertir sumergida. Y me llevé una grata sorpresa cuando vi aparecer la notificación de batería baja de mi Steam Deck y descubrí que llevaba horas… y que todavía me quedaba mucho mapa por explorar. E infinidad de cosas que hacer, guiada por los logros de Steam, y las ganas de seguir descubriendo actividades y conversaciones.

Además, nos envuelve un apartado audiovisual que invita a perderse, dejándonos llevar por una banda sonora que le sienta como un guante. Independientemente del estilo musical que escojamos entre las opciones disponibles, sentiremos que caminamos a su ritmo como si de un videoclip se tratara. Y así como podremos cambiar la música, podremos ver el minimapa o las misiones activas. Eso sí, sin tener del todo claro cuánto hemos avanzado en el objetivo a no ser que hagamos una acción relacionada. Es decir, el smartwatch que llevamos equipado y visualizaremos indicará el nombre de la tarea, pero no cuánto hemos avanzado.
A través de este accesorio también podremos cambiar de calzado. ¡A ver si creíais que llamándose Bambas! nos íbamos a restringir a las deportivas más simples de la tienda! No solo dispondremos de infinidad de opciones de todos los estilos que podamos imaginar, sino que las desbloquearemos o compraremos con monedas que encontraremos yendo de un lugar a otro… y completando nuestros objetivos, claro está. Por tanto, si nos apetece hacernos con todos los calzados, deberemos explorar el mapa al completo y probar todo tipo de acciones. Muchas las descubriremos hablando o interactuando con lo más obvio, pero para otras necesitaremos prestar atención y dejarnos llevar por nuestro instinto.
Bambas! es, como afirma el propio estudio, un homenaje a la cultura urbana que rompe estereotipos. Se trata de la clase de juego que muestra muy bien cómo una propuesta sencilla puede atraparnos durante horas, saliéndose del ABC tan establecido en la industria. Y nos invita a calzarnos las Bambas!, tenis, maripis o botines y lanzarnos a explorar dejando que nuestra imaginación sea quien ponga los límites. Eso sí, no os olvidéis de ataros bien los cordones, que luego pasa lo que pasa.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

