¿Quieres un poco de pizza?

Análisis de A Pizza Delivery

Análisis de A Pizza Delivery

Tengo que reconocer que no soy el lápiz más afilado para el tema de metáforas y simbolismos. Por ejemplo, no soy muy fan de la poesía. Es hermosa, en muchos casos con una rima que engancha, pero me cuesta ver su sentido y mensaje. Seguramente porque no le dedico el suficiente tiempo, me falta paciencia para ello. En el aspecto de los videojuegos es bastante común transmitir a través de todos sus elementos, y no simplemente de forma explícita en textos y conversaciones. Seguramente se me escaparán muchos de los mensajes que quieren transmitir, aunque en muchas ocasiones nuestro subconsciente hace un gran trabajo viendo más de lo que nos damos cuenta. Pasamos más a sentirlo. Y es que los videojuegos son un medio tan complejo y maravilloso. Tal vez por eso también consiguen que me pare y los piense, sobre todo cuando me roban el corazón. No voy a decir que A Pizza Delivery me ha enamorado, pero a pesar de los problemas que he tenido, me ha hecho interesarme por su mensaje.

Este videojuego indie español realizado por Eric Osuna juega al despiste desde el primer momento. Aunque se llame A Pizza Delivery, nuestra protagonista vaya vestida de repartidora de pizzas, llevemos una moto con caja para pizzas y con pizzas dentro, en realidad es todo una farsa. No es un juego de simulador de trabajo. Es una reflexión, una queja, o tal vez un grito, sobre una situación por la que pasamos como seres humanos que sufren.

Pero no os voy a destripar más. Tal vez mi interpretación del mensaje es muy personal, tal vez me haya alejado de la intención del autor, pero lo principal es que la viváis, no que os la cuente. Sobre todo porque es un juego muy corto, de apenas una hora o dos, que puede alargarse un poco más en caso de que vayamos a por todos los logros y coleccionables.

A Pizza Delibery - B hablando con Earl por teléfono

Bueno, os he mentido un poco, sí os voy a contar algo más de la historia. Nos ponemos en la piel de B y nos dan la misión de repartir unas pizzas. Lo hace Earl a través de una cabina de teléfono que encontramos en medio de una loma llena de hierba ondulante, y frente al edificio del que acabamos de salir tras hacer una entrega. No sabemos nada más. No sabemos por qué estamos allí y haciendo repartos, pero tenemos un objetivo y tal vez este nos ayude a saber algo más. O encontrar una forma de escapar de esto. 

Al principio parece un juego amable, pero su falta de música en ocasiones y sus lugares extraños, oníricos y liminales harán que cambiemos un poco de idea. Recorreremos zonas amplias y vacías o pequeñas y llenas de figuras siniestras, pero casi no encontraremos personas con las que hablar. La soledad y el desconcierto nos acompañarán, pero pasaremos por ellas sin dificultad. Encontraremos algunos puzles y retos, pero sencillos. Y si son obligatorios tenemos la opción de saltárnoslos, cosa que agradezco muchísimo. Y es que los controles, tanto de la moto como interactuando con objetos, no son los más finos, y pueden dificultar la resolución de los puzles. Además, en mi caso, el tipo de cámara que tiene, aunque es en tercera persona, me marea. Se puede modificar la sensibilidad del movimiento de esta, pero para mí no fue suficiente. También tenemos la opción de jugar con teclado y ratón o con mando, que puede ayudar a un mejor control.

El arte 3D es sencillo y suficiente para lo que quiere contar y transmitir, y sin embargo tiene detalles muy interesantes. Por ejemplo, en las animaciones de los personajes, o que el objeto que llevamos, en vez de en un inventario, lo veamos enganchado en la parte de atrás del pantalón. Detalles de diseño muy bonitos y que sorprenden en un juego tan modesto. Los demás objetos, los que no nos sirven para resolver puzles, sí los veremos en la sección de Items junto a las cajas de música coleccionables. Estos además cuentan con información importante sobre nuestro personaje u otros con los que nos cruzaremos en nuestro viaje.

A Pizza Delivery - B recorriendo las vías del tren en la moto bajo una noche con auroras boreales

También encontraremos una mecánica que da pie a decisiones: llevaremos una pizza extra que podremos compartir, si queremos, con los personajes que nos encontremos. No es necesario darles pizza a las personas que veamos, pero tenemos esa opción y obviamente añade un cambio en nuestra experiencia. Claro que tal vez no sea tan fácil hacer ese acto de buena voluntad.

Aunque sean juegos muy distintos, A Pizza Delivery me ha recordado en ocasiones a SEASON: A letter to the future. Comparten cierto toque de soledad, de descubrir y ampliar nuestro conocimiento de dónde nos encontramos a través de los objetos que hallamos, y en algunas ocasiones los escenarios se parecen incluso. Tal vez este punto me haya ayudado a abrir un poco más mi corazoncito a lo que nos quiere plantear el juego, a pesar de los inconvenientes que he tenido con la cámara (lo paso fatal cuando me mareo). Parece que cuenta poco, pero cuando crees que estás empezando a unir cabos se termina. Y ahí es cuando mi curiosidad consigue que me pare a pensar en lo que he visto y vivido, e intentar descubrir su significado. Quizá vosotres también queráis descubrir qué oculta este pequeño walking simulator.

Cómprame un café en ko-fi.com

Azka Laura
Azka Laura @AzkaLaura

Estudiando para hada madrina, que dicen que para estudiar nunca es tarde. Jubilada de los MMOs. Ahora llevando la magia gamer a las nuevas generaciones.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.