Estaba así cuando llegué

Análisis de Despera Drops

Análisis de Despera Drops

Desde hace ya algún tiempo, dentro del panorama de los videojuegos narrativos, estamos pudiendo ver un nuevo resurgimiento de los otome. Quizá sea por su integración en los dispositivos móviles, o tal vez por el simple hecho de contar con más traducciones (aunque solo sea al inglés), pero es una realidad que cada vez hay más personas jugándolos. Y es que, a pesar de lo que suele creer la gente ajena al género, son juegos que van mucho más allá de la etiqueta simplista del simulador de citas, porque si bien en su origen ya se entremezclaba con diversos tipos de historias que no se limitaban al simple romance, ahora las abrazan cada vez más, dando pie a tramas de ciencia ficción, fantasía, thriller o detectivescas. Esto es, precisamente, lo que hace Despera Drops, un otome que hace que el romance conviva con el crimen y los dilemas morales, donde es posible que nos pasemos más tiempo desconfiando de nuestros ligues que tratando de llevárnoslos al huerto. 

La trama que nos plantean en esta ocasión es un poco más seria de lo que suele ser la costumbre. Mika Amamine (o como queramos llamarla) es una estudiante japonesa que actualmente está formándose en Roma y, un poco sin querer, se ve envuelta en un asesinato que no cometió. Casi sin poder reaccionar, la detienen y la trasladan con un montón de criminales apresados cada uno por un motivo diferente (mejor o peor, eso ya queda bajo vuestro criterio). Sin embargo, durante el camino hacia lo que creen que es la cárcel, sucede algo que interrumpe el traslado y empieza una fuga que, en realidad, se convierte en el eje central de la trama. Sin salirnos de los escenarios estáticos comunes de las visual novel, el juego se convierte en una especie de road movie de criminales, porque tanto nuestra protagonista como sus nuevos compañeros se ven obligados a estar en continuo movimiento, evitando a la policía y a cierta gente con unos intereses un poco más ocultos. Eso sí, a medida que vamos cambiando de localización, también iremos revelando fragmentos del pasado de los personajes y profundizando, sobre todo, en la red de conspiraciones que rodea el crimen que nos acabó metiendo en este fregao

Como os podéis imaginar, con esta trama, Despera Drops se aleja bastante del típico relato de confort romántico, acercándose más bien a una historia de supervivencia emocional, porque la historia de amor que podemos vivir no es un refugio, sino la consecuencia de pasar demasiado tiempo en peligro y con un futuro un tanto incierto. Esto funciona muy bien, además, con cómo va manejando el ritmo narrativo, construyendo una cierta tensión a medida que vamos acumulando pequeños detalles, como las conversaciones a medias o los silencios incómodos, moldeando un poco más el comportamiento de los personajes y haciéndonos comprender por qué cada uno es como es, y cuáles son sus límites. Y por eso nos tocará atender y ser pacientes con todo lo que nos van contando, porque ante todo nos encontraremos con que no nos ofrecerán respuestas fáciles, sino que vamos a tener que ir interpretando el guión para comprender todos los matices que nos tratan de esconder. 

Sin ser de los mejores otomes que he jugado, tengo que reconocer que hay una cosa que me gusta especialmente, y es el tratamiento de la culpa y la justicia. Por norma general, en muchísimos juegos se idealizan y se perdonan comportamientos porque el personaje en cuestión nos agrada lo suficiente, pero en este caso nos encontramos que el juego nos plantea muchas preguntas incómodas. La duda sobre el significado de ser culpable, cuánto define a una persona su pasado o cómo de justa suele ser la ley nos golpeará en la cara sin dudarlo y, sin soltarnos un largo discurso moralista, nos van empujando a reflexionar sobre ciertos temas planteando escenas con situaciones o elecciones difíciles. Porque siempre es mejor que nos hagan vivir un suceso concreto que soltarnos un bloque de texto de los que hacen que el cerebro se nos desconecte. 

Despera Drops funciona, principalmente, gracias a sus personajes, sus emociones complejas y su ambigüedad moral. Nuestra protagonista no es ni la figura pasiva con la misma profundidad que una lechuga que tantas veces nos encontramos en el género, ni la heroína por la que suspira todo el mundo. Es una persona normal y corriente que reacciona con miedo, dudas y momentos de fragilidad por la situación que le está tocando vivir, pero también pone de su parte para seguir adelante y adaptarse a lo que está ocurriendo, siendo capaz de tomar decisiones difíciles y, además, asumir las consecuencias. Por otro lado, los intereses románticos nos plantean personalidades completamente opuestas entre sí, representando más o menos las diferentes formas de enfrentarse a la culpa o el arrepentimiento. Algunos son cínicos, otros más irónicos, hay alguno un poco payaso, y hay quien asume sus consecuencias con resignación, como si no hubiese podido ir por otro camino en su vida. Esto consigue que cada una de las rutas sea diferente, no solo por el personaje, sino por cómo se plantea. Y, sobre todo, por cómo evita romantizar el crimen. Porque sí, esta gente es muy guapa, pero eso no va ni a ocultar las consecuencias de sus actos, ni a justificar que todo lo que hacen es por amor. Y eso está muy bien, porque nos plantean unas rutas que avanzan de forma lenta, con cierta desconfianza inicial y sin acabar de fiarnos del todo, lo que acaba ayudando a que queramos desvelar todas las posibles rutas. 

Como os podréis imaginar, el apartado audiovisual no dista mucho de lo que suele ser común en el género. La interfaz es clara y funcional, y las ilustraciones de los personajes son muy expresivas, ayudadas también por sus voces. Y es que tengo que reconocer que el doblaje de todos los personajes (incluso la protagonista) está muy bien actuado, añadiendo matices extra de personalidad sobre todo en las escenas más emocionales. Y para rematar, los escenarios, aunque simples, ayudan a situarnos perfectamente en la trama, cumpliendo muy bien el hecho de ayudar a mantener la atmósfera un tanto opresiva que trata de ofrecernos la historia. Y la banda sonora remata el trabajo, con un acompañamiento muy poco invasivo que nos hace de soporte emocional durante la lectura. 

Despera Drops no es un título para todo el mundo, y quizá eso es lo que más valor le dé a su historia. Quien busque un otome al uso, es probable que no lo disfrute, porque evita cualquier tipo de romántica tradicional para ofrecernos una experiencia amarga e incómoda, con temas más adultos y poco cuento de hadas. Y es que a veces las relaciones humanas se encuentran en entornos más oscuros y emocionalmente exigentes, donde los romances pueden ser más complejos y estar formados por algo más que el sexo, y las circunstancias extremas pueden llevarnos a lugares o conexiones que no creeríamos. Porque no todo el dark romance va a ser un vídeo de un señor con máscara en TikTok.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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