Si hay algo que nos pega a nosotras, las ToasGamers, son los otomes y los animalitos rascables. Bueno, si es que podemos llamar rascables a los carlinos, ¡pero no temáis! La facción anti-pugs (probablemente encabezada por mí) de esta, nuestra web, te trae algo mejor: gatetes.

Hustle Cat es una novela visual otome para PC, publicada en 2016 por Date Nighto. Bueno, supongo que técnicamente no es un otome (que significa «doncella» en japonés), porque no es un dating sim donde la protagonista es una chica*. ¿Pero y lo que mola llamar «otome de tíos» al resto de juegos, en lugar de tener que especificar cuando la prota es femenina?

En resumen, es un jueguico de leer, decidir cosas y acabar ligando con uno u otro personaje, a los que ves en forma de sprites, con un fondito detrás, y con música sonando. Puedes guardar la partida donde quieras, que para algo es más un marcapáginas que otra cosa. Está en inglés, y aunque no sea supercomplicado tienes que tener un poco de soltura y puede que un diccionario al lado.

Esto es como elegir si quieres más a papá o a mamá

Volviendo al tema, lo más importante realmente aquí es la historia. Y los ligues, claro. A continuación, ligeros spoilers de la trama (nada grave): En Hustle Cat puedes personalizar hasta cierto punto a tu personaje, pero siempre te llamarás Avery Grey y vivirás un poco de gorra en casa de tu tía, que se ha ido de viaje. Tus padres se han quedado en el pueblo y a ti te apetecía irte a la ciudad. Terminado el instituto y sin gran aspiración en la vida, decidirás que igual es hora de encontrar algún trabajo por allí cerca.

Avery da un par de vueltas por el barrio y encuentra un sitio supercuqui: A Cat’s Paw, una CAFETERÍA DE GATOS. O sea, una cafetería donde puedes rascar gatetes, no que la lleven gatos… Eso sería muy loco, ¿verdad? Total, que habla con el jefe, pasa de leerse el papeleo, y firma para empezar a trabajar al día siguiente. Pero ¡oh! las sorpresas que da la vida (si no te has leído la sinopsis del juego por ahí todavía), entre una cosa y otra acaba descubriendo que sus compañeros de trabajo se transforman en gatos cuando salen de la cafetería.

Nadie diría que son furris

Y ahí empieza todo. Su estructura es muy típica de otome: según tus decisiones te juntas más o menos con uno de tus colegas y al final acabáis saliendo. Sólo hay un final por ruta (siempre el bueno), un par de finales secretos en todas las rutas (malos), y un final secreto al que sólo puedes acceder tras pasarte todas las rutas al menos una vez. Además de juntarte con el personaje de turno y daros besitos, descubrís un poco del misterio que se esconde en la cafetería. Porque lo de convertirse en gato tampoco es muy normal, ¿sabes? Al final sí que era una cafetería llevada por gatos…

Lógicamente, sólo puedes conocer toda la verdad pasándote el último final de todos. Siendo un juego cortito (creo recordar que tienes ¿tres? escenas propias de cada personaje antes de llegar al desenlace. Perdón por la inexactitud, lo jugué hace un tiempo), puedes acabártelo en una semana jugándolo a ratos. Quizá todo en un día es posible, pero seguro que acabarías harto de las escenas repetidas.

Sobre cómo es la historia sin contar spoilers… Es maja. Es cuca. Las escenas de romance no tienen guarrerías, ni explícitas ni implícitas, así que es todo muy blandito y azucarado. Los gatetes son bonitos. Tiene su parte de acción, magia y brujas. Ojo, no es un misterio tipo Umineko, donde te tengas que romper la cabeza atando cabos, pero te da tiempo a hacerte preguntas mientras lo juegas, y te engancha a descubrir la verdad. También tiene humor, sobre todo cuando el tema no se ha puesto serio todavía. Puede que sea un pelín simplón, pero como ya digo es un juego corto, no te da tiempo a complicarte demasiado en lo que dura.

El diseño de la cafetería me parece muy chulo

Pasando al apartado gráfico, los sprites son muy anime. Este es un juego occidental, pero ¡ah! la globalización. Está claro que con la cantidad de otacos que estamos en el mundo esto tenía que pasar. Y no me quejo, sólo informo.

Aunque sí que tengo un poco de queja. Los estilos, estilos son, y nos pueden gustar más o menos, pero no puedo evitar fijarme con lupa en los dibujos ajenos, siendo dibujera yo también. Algunas proporciones, posturas y, en resumen, anatomía, son raras. Los gatos son adorables, pero algunas poses quedan feúchas. Algunas ilustraciones (CG’s) parecen hechas con prisa, sin demasiado cuidado.

Ojo, esto último lo puedo entender: es un juego indie que salió por crowdfunding, puede que se les echase el tiempo encima, hubiera que recortar, y en fin, que eso, shit happens. Pero aunque se den estas circunstancias y tengamos que ser majos con los indies, este es un producto a la venta y tengo que hablar también de lo malo. No os pongo más porque son ilustraciones spoiler, pero hay un par que ni siquiera tienen sombras, son todo color plano. Lo cual puede ser una decisión estilística, pero no cuando hay inconsistencia con otras ilustraciones.

Nos vamos a la música. Me sorprendió en un principio porque, tras un par de otomes, una está acostumbrada a, no sé, guitarras suaves, o pianos relajaditos para la música de fondo. Y, aunque cada juego tiene su compositor y su estilo, me sorprendió esta música (la primera canción de este vídeo, por ejemplo) tan… así. Que la escuchaba y pensaba, ¿pero estoy en una cafetería o comprando en el Bershka? (Nota: nunca he ido a un Bershka, pero en mi imaginación suena algo así, ¿vale?). El caso es que no lo digo como algo malo, y una vez se me pasó la impresión le cogí el gustillo.

No soy muy fan de la música de la intro, pero aquí la tenéis.

Cubierto todo esto, voy a hablar de dos cosas, una mala y otra buena, porque creo que no está de más decirlas.

La primera, la mala. No soy precisamente una experta en programación, ni sabría cómo mejorarlo, pero Hustle Cat funciona regular. No he tenido ningún error fatal que me jodiese la partida, pero sí recuerdo ponerlo la primera vez, con varias ventanas abiertas en mi PC (yo qué sé, el navegador, Discord, el torrent y alguna cosa así), pensando «las novelas visuales son ligeritas, no pasa nada» y despedirme de mi ordenador durante unos buenos cinco minutos. ¡Consume un montón de recursos! ¡Una novela visual!

Por no hablar de que, una vez acostumbrada a que se comiese con patatas el rendimiento de mi ordenador, tampoco se veía perfectamente. No sé si tiene que ver con esto, pero juego en modo ventana siempre que puedo (sobre todo cuando tengo que mirar el diccionario online) y recuerdo que los sprites, mientras tenían ligeras animaciones (de aparecer y desaparecer), se veían chusqueros.

Y ya puestos, es una cosa bastante cutre que puedas simplemente ir a los archivos del juego y ver todas las imágenes y música, sin ningún tipo de protección. Yo esto lo entiendo en aficionados que hacen juegos gratis, pero me parece un error en un juego de pago y, además, que queda muy feo poder spoilearte así de fácil tú solo. Que tienes que rebuscar ligeramente y mucha gente ni se molestará, pero no es precisamente difícil encontrar los archivos locales de Steam. Además, los de Date Nighto venden la OST aparte del juego, así que es incluso un fallo muy tonto desde su punto de vista.

Dejando el tema y pasando a lo bueno, aparte de la historia, que está bastante maja, hay otro apartado que quiero comentar, y es el de la representación femenina, LGTB y racial. Siempre digo que hay dos maneras de hablar de los grupos oprimidos en la ficción: como crítica a la sociedad, o como sería si nadie los oprimiese.

De lo primero tenemos un buen chorro de historias, algunas bien llevadas y otras no tanto. En mi opinión son muy importantes (si están bien llevadas, claro…) porque aún estamos lejísimos de tener igualdad real, y siempre está bien que gracias al arte espabilen los que todavía no se han enterado de lo mal que está todo. Además, aunque ya lo sepas de antes, siempre mola ver a gente tan enfadada como tú con problemas que lo merecen.

Pero… no todo el rato puede uno estar agitando el puño por la justicia. O sea, somos humanos, por mucho que tengamos unos ideales nobles, no todo el mundo tiene el ánimo para estar siempre pensando en ello, y menos cuando está uno dándole a los videojuegos. A veces apetece que la ficción pase por alto las opresiones, en lugar de centrarse en ellas, y los personajes femeninos, LGTB y no blancos sean protagonistas del mismo modo que lo son los hombres, blancos, cis y hetero.

En eso Hustle Cat no es único ni pionero, pero tampoco es una cosa supercomún en lo mainstream, ¿sabes? Todos los personajes a los que te puedes ligar asumo que son bisexuales, aunque en ningún momento lo dicen. De cinco personajes a los que ligarte (luego hay otro, pero es secreto) dos son mujeres, Mason y Finley (a Mason la vi en el opening y pensé que era un chico, luego al presentármela vi que no y pensé «DEBE SER MI NOVIA INMEDIATAMENTE»), y sus historias no giran en torno al machismo. Mason, Reese y Landry tienen tonos de piel oscura, aunque nunca hablan ni de sus orígenes, ni de su etnia, ni tampoco el estilo de dibujo (tan anime y pareciéndose todo el mundo tanto entre sí) arroja ninguna pista. Lógicamente, el juego no tiene ni rastro de comentarios machistas, racistas o LGTBfobos molestos.

Por otro lado, está el protagonista, Avery Grey. Su nombre, además de ir a juego con su pelo gris, es andrógino a propósito: aunque no se discute el tema en los diálogos, juraría que es canon que es una persona no binaria. Al empezar puedes elegir sus pronombres: masculino, femenino y neutro (they singular en inglés), y puedes cambiarlos a mitad de la partida todas las veces que quieras. También eliges su color de piel entre tres tonos, y un tipo de cuerpo entre dos. El hecho de dejar el tema ambiguo puede servir para incluir a más gente: que puedas interpretar que Avery es un chico, una chica, o una persona neutra, a tu elección. Por eso dije que esto técnicamente no sería necesariamente un otome al no tener protagonista femenina.

A mí todo esto me parece fantástico y supercuqui. Al igual que en Dream Daddy, se nos da un mundo donde podemos ignorar que la sociedad tiene prejuicios horribles e injustos sobre ciertos colectivos, y centrarnos en ver a personajes variados viviendo sus aventuras. Porque conflicto hay, pero ajeno a la identidad de los personajes.

The two genders: short hair and long hair

Dicho esto, me quedé un poco mosca con el selector de tipo de cuerpo. Porque me encantaba la idea de que Avery fuese una persona no binaria sin más y sólo eligieses el pronombre, sin que su género tuviera realmente mucho que ver. Y quizá no era necesario hacerte elegir entre dos tipos de cuerpo (uno con tetas y otro con el pecho plano, que normalmente asociamos a mujer cis y a hombre cis, respectivamente), aunque lo entiendo. Pero ¿de verdad en el tipo de cuerpo con tetas tengo que tener el pelo un poquito largo, y en el tipo de cuerpo con el pecho plano tengo que tenerlo corto? Me da algo de pena, porque la intención está muy bien, pero parece que la liaron un poco al final, aunque tratasen de evitar llamarlo «mujer» y «hombre». Ya que nos ponemos así, podrían haber elegido un sprite único (con ropa ancha se disimulan las tetas, que tampoco eran tan grandes) y si acaso dejarte cambiar el pelo, pero no asociar la largura de pelo con ninguno.

En fin, si no decía eso explotaba.

En resumidas cuentas, mi experiencia con Hustle Cat es un poco agridulce. No me arrepiento de haberlo jugado, ya que en general es muy simpático, y me da esperanza ver que se hacen juegos poniendo empeño en la inclusividad en los personajes. Eso, y que los otomes parece que se están poniendo de moda, que siempre está bien. ¿Lo recomiendo? Sí, pero para algo me he cascado dos mil palabras: mirad lo que digo sobre él y decidid si os vale la pena o no. Yo, personalmente, os diría que os esperaseis a las rebajas. Hace poco estuvo en un bundle y me dio pena no tener este tocho preparado para tirároslo a la cara…

Y si no, yo he tenido un motivo de peso: me siento muy identificada con el protagonista.

Tiene un gato persa blanco. Relatable

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