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Análisis de Crisol: Theater of Idols

Análisis de Crisol: Theater of Idols

No soy una persona religiosa, aunque debo admitir que comprendo la espiritualidad y lo que lleva a una persona, o congregación, a acercarse o inclinarse hacia una fe. En cualquier caso, algo que sí me atrae es el arte religioso, su intencionalidad, lo que implica, lo que representa y cómo lo hace. Y las cosas como son, en España hay muchas obras impresionantes. Tanto conocidas como en la invisibilidad propia de su pertenencia a un lugar del que no se habla, que nadie conoce. A no ser que alguien meta la pata y se haga viral, como aquel Ecce Homo —un besito allá donde estés, Cecilia— de un pueblo de Zaragoza. Es por esto que videojuegos como Crisol: Theater of Idols atraen inmediatamente mi atención con su propuesta artística. Y si encima nos dicen que recargaremos armas con nuestra propia sangre, más.

Este juego de acción y terror en primera persona nos pone en la piel del Capitán Gabriel Escudero, siervo de El Sol. Tras llegar a la costa de Tormentosa, se encuentra un lugar que ha vivido tiempos mejores y donde las estatuas parecen haber cobrado vida. Por si fuera poco, la única forma de enfrentarse a estos engendros es utilizando su sangre como munición. Algo que, como es de imaginar, podría pasarle factura si no va con cuidado. De todos modos, el tiempo apremia si no queremos que esta maldición se extienda por Hispania. Y nuestro objetivo será llegar a la Catedral del Mar e investigar lo que sucede.

Como ya habréis intuido, Crisol: Theater of Idols está plagadito de referencias patrias más allá de establecerse en una versión retorcida de España. Esto, sumado a su espectacular apartado artístico, nos hará quemar el botón de capturar pantalla y pararnos cada dos por tres para buscarlas. Por suerte, podremos hacerlo tanto como queramos gracias a que los enemigos no supondrán un gran problema. Cierto es que viviremos momentos de tensión, sobre todo cuando nos encierren en zonas donde no resulta fácil moverse, pero nos apañaremos la mayor parte del tiempo. Al menos en el modo Penitente, que ofrece una dificultad bien equilibrada. En cualquier caso, si se nos resiste o preferimos un desafío mayor, tenemos los modos Novicio y Mártir. Además de la opción de modificar algunos parámetros para disfrutar de una experiencia personalizada.

Disparo a estatua en Crisol Theater of Idols

Comenzaremos con una pistola y no tardaremos en encontrar un cuchillo, por lo que aprenderemos a desenvolvernos poco a poco. Nuestros primeros pasos servirán para familiarizarnos con los controles y, sobre todo, para aprender a medir a nuestros enemigos. Así será como veremos cuántas balas son necesarias para tumbarlos, si tienen algún punto crítico —spoiler: la cabeza no— y cuánto tardaremos en recargar. Por supuesto, conforme avance la partida desbloquearemos nuevas armas y habilidades que cambiarán las cosas. Y podremos mejorar las armas y curaciones desde la tienda de La Plañidera, así como obtener algún que otro beneficio por liberar a sus cuervos durante nuestra aventura.

También habrá que atender a cómo utilizamos el cuchillo, ya que perderá su filo sin llegar a romperse al atacar o bloquear golpes. Por suerte, podremos repararlo en la moto del afilador —podéis oír el silbido, ¿verdad?— si hemos encontrado gasolina en el camino. Y es que el dinero, o toros de plata, no será lo único que nos haga explorar cada rincón de Tormentosa. Si nos dejamos llevar por la curiosidad encontraremos secretos y tesoros de lo más interesantes, y con la tranquilidad de no perder el hilo de la historia. Crisol: Theater of Idols es un juego lineal que nos permite desviarnos e incluso nos invita a hacerlo y nos recompensa por ello. Así será como descubramos coleccionables y guiños, pero también armas, jeringuillas para recuperar sangre y reliquias de cuervo para conseguir habilidades en La Plañidera. Y broches Solaris de aliados caídos, con los que obtendremos tesoros.

Cabe decir que, además de reliquias de cuervo, necesitaremos esencia para desbloquear nuestras habilidades, aunque las primeras son más complicadas de conseguir que la segunda. Obtendremos esencia cada vez que derrotemos a un enemigo o disparemos a un ídolo de El Mar, mientras que las reliquias están tremendamente bien escondidas. Por ello, será necesario recorrer los escenarios fijándonos en cada rincón y posible escondite que pudiéramos pasar por alto. Así seremos capaces de recuperar algo de salud tras hacer un buen parry, aumentar nuestra velocidad de curación o recarga o recibir menos daño al atacar con el cuchillo, entre otras cosas. También tenemos la opción de no gastar ni un solo toro de plata y enfrentarnos a las estatuas y enemigos mayores con lo puesto. Pero Dolores no se llama así solo por la Virgen… ni será la única criatura que nos hará exprimir hasta la última gota de sangre.

Dolores en Crisol: Theater of Idols

En Crisol: Theater of Idols nos esperan algunas sorpresas más allá de las estatuas móviles y los guiños a nuestra cultura. Deberemos superar algunos rompecabezas que hacen honor a su nombre, obligándonos a tomar notas y, sobre todo, a explorar bien el entorno. También nos llevaremos algún que otro susto, aunque el terror corre a cargo de la tensión por sobrevivir. O por lo que pueda resultar ser ese sonido que parece oírse de fondo. De hecho, nos envuelve un apartado sonoro que invita a valerse de él tanto para sumergirse de llenoInmersión en videojuegos como para sortear alguna que otra sorpresa. Y dado que el juego se encuentra doblado a nuestro idioma, podemos dejarnos llevar del todo.

Por su parte, quizás os preguntéis cómo recargaremos la sangre con la que vamos a combatir o, más bien, cómo evitaremos desangrarnos si la situación se complica. Sobre todo porque sí, quedarse sin reservas podría suponer nuestra muerte más pronto que tarde. Ya he mencionado las jeringuillas que nos permitirán recuperar algo de sangre, pudiendo acumular varias. Sin embargo, no está de más guardarlas para momentos críticos y, a lo largo del camino, absorber animales muertos para reabastecernos. No podremos hacerlo con cualquiera, pero no nos faltará munición en ningún momento. Eso sí, hay que consumirlos con cabeza, nada de un sorbito y ya volveremos después. Sobre todo porque desaparecerán independientemente de cuánta sangre nos rellenen. También absorberemos a algunos humanos muertos, lo que nos revelará secretos y, sobre todo, objetos que nos permitirán avanzar en nuestra aventura. Y por supuesto, esta sangre también será útil para nuestras reservas.

Y así como estos recuerdos nos ayudarán a avanzar, por el camino nos toparemos con ecos del pasado que nos permitirán conocer más sobre el trasfondo del juego. Además de notas que nos servirán tanto para guiarnos en algunos puzles como para ampliar nuestros conocimientos de Tormentosa y lo sucedido. Y es que puede que Gabriel sea un ciego devoto de El Sol, pero quizás queramos saber más sobre esto. O acerca del culto a El Mar y qué relación hay entre ambos. También conocer más sobre las personas que se cruzarán en nuestro camino, sean aliadas, enemigas, objetivos o ecos.

Tablao de Crisol Theater of Idols

Además, Crisol: Theater of Idols esconde cierto toque humorístico que, lejos de desentonar, le sienta como un guante y nos robará alguna sonrisa. Incluso en la situación más tensa. Sea por un susto bien llevado, por un diálogo que quizás no deberíamos estar escuchando o por algún detalle del escenario. Elementos tan bien llevados e introducidos como las animaciones de recarga de las diferentes armas, sus rompecabezas y el diseño y movimiento de los enemigos.

Estamos ante un juego que atrae con su premisa de recargar el arma con nuestra propia sangre y logra ir más allá. Atrapa a través de su cuidado apartado audiovisual, con una historia lineal que nos permite, invita y recompensa explorar sin dejar de ser interesante. Y sin aumentar nuestras horas de juego de forma artificial e innecesaria. En su dificultad intermedia, ofrece una experiencia marcada por la tensión de quedarnos sin sangre en el peor momento y la necesidad de manejar bien las distancias o los bloqueos. Y por el camino disfrutaremos de una versión de España que nos resultará familiar y extraña a partes iguales, deseando recorrer cada rincón… con miedo a lo que podamos encontrar.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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