Análisis de World of Warcraft: Midnight

Análisis de World of Warcraft: Midnight

Para mí, World of Warcraft (WoW) es la mayor nostalgia que puedo tener en el mundo de los videojuegos. Sí, hay otros muchos juegos que me hacen volver a mi adolescencia y juventud (hola, Kingdom Hearts), pero como el WoW, no hay ninguno. Esa sensación de familiaridad y rutina que me invade cada vez que entro es incomparable. Ya os hablé de mi vuelta a Azeroth el año pasado, con la primera entrega de la saga del Mundo Alma con The War Within. Ahora he tenido la oportunidad de volver con Midnight, la siguiente entrega,  que nos deja donde terminamos la última vez: con Xal’atath y su Vacío más poderosos que nunca.

Ya pudimos probar los primeros compases hace unos meses, con un acceso anticipado del juego donde vivimos el asedio de Quel’Thalas por parte de Xal’atath, lanzándonos a plena batalla. Y tengo que confesar que, si bien hace unos meses no me resultó tan duro, con el contenido definitivo ha sido otro cantar. Culpa mía, que me lancé a lo loco y, cuando el juego me pidió reconfigurar mis talentos, acepté sin mirar. No sé que hice, pero el resultado fue que perdí la mascota con mi cazadora. La configuración que había logrado en The War Within se sobrescribió y no supe recuperarla. Y menos en medio de un asedio. Así que tuve que reaprender cómo jugar sin mascota tanqueando. Y con un equipo que podía ser mejorable.

Haranir en Harandar. Es un personaje femenino de piel verde y orejas picudas. De fondo hay setas gigantes

Así, tengo que reconocer que estos primeros compases fueron duros. Y eso que el juego pone de su parte: opción de refrescar contenido, ir a una ubicación específica para recordar cómo jugar y practicar, una nueva mecánica que te resume la historia hasta el momento… pero me encabezoné en seguir y lo pasé, pero la moraleja es que no seáis como yo y leáis las cosas y prestéis atención a los carteles de ayuda.

Pese a esto, sí que creo que volver a Midnight se enfoca en que el jugador haya vivido cierta continuidad con la anterior expansión. O al menos haya mejorado un poco el equipo en el postgame de The War Within. Todo esto queda de lado una vez pasemos esta primera parte y se nos abra un mundo nuevo. Uno precioso y peligroso a partes iguales, como viene siendo habitual.

Para empezar, llegamos a una nueva Lunargenta, remodelada para la ocasión, y que nos permite a los sucios Alianza campar casi a sus anchas por la ciudad. Habrá territorio que nos esté vedado y el juego nos lo indicará amablemente, antes de que los guardias nos lo expliquen no tan amablemente. Ha sido emocionante acceder a la capital de los elfos de sangre por primera vez y aprender a moverme por el lugar, como lo hice por Ventormenta en su momento. Y también sus alrededores, pues esta vez nos moveremos principalmente por los Reinos del Este.

En cuanto a profesiones y demás, igual que sucedía en The War Within, contaremos con las especializaciones de Midnight, que siguen dinámicas muy parecidas a la anterior. Además, si eres herborista, te esperan algunas sorpresas con la Luz, porque no era suficiente con el Vacío.

Porque la Luz de los elfos de sangre acude en nuestra ayuda durante el inicio del juego. Quizá en demasía. Y ahora hay dos amenazas: el Vacío y la Luz, que está corrompiendo las zonas cercanas a Lunargenta. El juego aquí nos dará tres rutas para seguir, una vez avancemos en la principal: Arator, Zul’Jarra y la nueva raza, los Haranir. Cada uno sigue su propia temática que, por un lado, nos habla del conflicto de cada personaje y, por otro, nos permite recoger aliados y armas para enfrentarnos a la amenaza de Xal’atath sobre Azeroth.

De estas, quizá mi favorita haya sido la Zul’Jarra, ya que desconocía por completo la historia y trasfondo de los troles y aquí he podido conocerlo de primera mano, con una historia sobre reconectar con las raíces y los orígenes. El resto, con Arator conoceremos un poco más de historia del WoW, y con los Haranir descubriremos la nueva zona y la nueva raza jugable. Todo esto aderezado con unas magníficas cinemáticas y con un doblaje excelente para todos los momentos de la historia, como viene siendo habitual. Además, quiero destacar el subtítulado de las cinemáticas en los momentos de música ambiental, que dan indicaciones de lo que busca transmitir la música.

Además de esto, nos encontraremos muchos más añadidos, con cambios centrados en la interfaz y las personalizaciones. Otra cosa interesante es una guía visual que te resalta el siguiente hechizo que sería recomendable que lanzaras, que puede ser bastante útil si se te ha olvidado qué hacía cada uno. Hay muchas mejoras nuevas, que se pueden activar y desactivar a voluntad en el panel de opciones. Incluida la conexión con Pinterest.

Porque sí, por fin, tras años oyendo hablar de ello, el housing ha llegado al WoW. En acceso anticipado ya pudimos probarlo, y con todo el contenido completo, la experiencia es satisfactoria. Tenemos múltiples opciones de personalizar el interior y el exterior de nuestras casas, añadir habitaciones, subir de nivel… A la hora de colocar muebles, ni siquiera las paredes serán el límite, ya que podremos desactivar las colisiones y colocar ese estandarte en la pared, aunque se solape con el techo. El sistema es intuitivo y completo, y no reinventa la rueda. Si hemos jugado a un juego de construcción moderno, sabremos colocar las cosas.

Imagen de mi casa. Hay una cama con un poco de dosel y una mesilla

También tendremos opciones de añadir habitaciones, por si la casa se nos queda pequeña, o queremos tener una gran biblioteca. En Midnight podremos por fin tener la casa de nuestros sueños. En cuanto al material podremos tanto comprar objetos como obtenerlos en misiones. En cualquier sitio y lugar.

Pese a una entrada agridulce, culpa mía por ir con prisas y lanzada, como en otras ocasiones, contamos con múltiples recursos oficiales y no oficiales a nuestro alcance, he disfrutado enormemente de Midnight. Una historia épica, conocer más de las razas de la Horda, visitar Lunargenta…  Toda una delicia y, en esta ocasión más que nunca, es como volver a casa. Y ahora, si me disculpáis, tengo una casa que reformar.

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Darkor_LF
Darkor_LF @darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

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