La responsabilidad de grupo en la comunidad gamer

La responsabilidad de grupo en la comunidad gamer

El presente texto contiene menciones al suicidio, enfermedades mentales y cita de comentarios sobre el tema.

Decir que la forma de juego ha cambiado en los últimos años es señalar lo más evidente del mundo. Pero cierto es que las que tenemos una edad hemos vivido el cambio que supuso jugar con nuestra Gameboy en el salón de casa, teniendo solamente como opiniones contrastables las de nuestros amigos o familiares, a vivir en un mundo increíblemente más abierto, donde puedes exponer tu opinión (y comerte spoilers del tamaño de una casa) en redes sociales, páginas de videojuegos como la que estás leyendo y, por supuesto, jugar en grupo, como es el caso de World of Warcraft, League of Legends y el último gran éxito, Fall Guys. No contentos con este boom de socialización, desde hace varios años contamos con plataformas de streaming, con Youtube y Twitch a la cabeza, en las que no solo vemos a un streamer (jugador en directo, que retransmite) darle al tema, sino que además podemos interactuar con elle de un montón de maneras, siendo la más fácil (y gratuita, para qué engañarnos) el chat de la retransmisión. Ya en la cúspide de todo, están los equipos profesionales de e-sports, los jugadores profesionales de videojuegos. Qué sueño tan majo.

Toda esta introducción tan larga y que suena tan bonita tiene un “pero”. Si bien la inmensa mayor parte de la comunidad, tanto jugadores como espectadores, son gente bastante sana y que, si no le gusta un contenido se va a hacer otra cosa, también hay un sector bully que puede no ser el más numeroso, pero es el que hace muchísimo ruido. Y, sin lugar a dudas, el que más daño. No hace falta remontarse muy lejos para recordar a Maria Creveling “Remilia, jugadora profesional de League of Legends, que se suicidó el pasado diciembre por el acoso recibido (con una dosis altísima de transfobia, además); ni tampoco podemos olvidar a Byron Bernstein, “Reckful”, jugador profesional de World of Warcraft, quien además de con su depresión tenía que lidiar con oleadas de mensajes en sus últimos directos pidiéndole, literalmente, que se suicidase. No contentos con ello, el acoso se extiende a desarrolladores, actores de doblaje o modelos ingame, como fue el caso de Laura Bailey en The Last of Us II. Tampoco hace falta irse lejísimos para tener ejemplos. En nuestro país, el streamer LuisToxicity es famoso, aparte de por sus directos, por sus respuestas a los comentarios homófobos que recibe con frecuencia durante las retransmisiones. No hay juego que se libre, no hay comunidad que se libre. Ojalá.

Imagen de un NPC con el nombre de Reckful.

Reckful recibirá en la próxima expansión de World of Warcraft: Shadowlands un homenaje ingame

El problema puede parecer reciente, y es fácil para toda nuestra querida generación de boomers echar la culpa a sus dos “delincuentes” favoritos: los videojuegos e Internet. Porque se conoce que el acoso es algo que venía en el código fuente del primer Pong, no algo que sea más viejo que el ajo y que esté tolerado por la sociedad, minimizándolo en muchas ocasiones. “No hagas caso”, “Bloquea”, “A todos nos llamaron cosas en el colegio”, y un largo etcétera. Pasamos más tiempo dando consejos y a veces culpando (o, directamente, llamando débiles) a las personas que sufren este problema, que yendo a la causa principal: la existencia de alguien que se cree con la impunidad suficiente como para decir cosas a los demás con la única intención de hacer daño. Si la gente no ataca al resto, el problema desaparece y no hacen falta remedios milagrosos detrás.

Sí es cierta una cosa: Internet solamente ha dado una voz que llega más lejos a todos los acosadores, con un extra de anonimato. Si bien el culpable, sin lugar a dudas, es el acosador, las plataformas comparten parte de esta culpa. En muchas ocasiones se ha acusado a Twitch de permisividad respecto a varios streamers, y plataformas como Twitter o Instagram reciben quejas a diario acerca de su política de publicación, en la que se hace la vista gorda respecto a ciertos contenidos. Para hacernos a la idea, para Instagram no está permitida la publicación de un pezón femenino, pero sí fotos y vídeos de maltrato animal, sin ir más lejos. Y sinceramente, es terrible. Aunque me estoy desviando del tema principal.

Pero, ¡ay amigo! Resulta que también tenemos algo que ver nosotres, como jugadores, como miembros de la comunidad. No estoy diciendo que este artículo de opinión vaya a iluminar la cabeza de un acosador y diga “A partir de hoy seré un ser de luz”. Ojalá tener ese superpoder, la verdad. Lo que estoy diciendo, obligándonos a poner la vista y el ojo crítico en nosotres mismes, es que tenemos mucho que cambiar a este respecto, porque podemos hacerlo.

El primer punto, el más importante, es dejar de hacer la vista gorda. Si algún conocido, si alguien, por amigo nuestro que sea, tiene este tipo de actitud, es nuestra responsabilidad hablar con esa persona, hacerle ver lo que está haciendo, las repercusiones que tiene. Es muy fácil unirte a la masa de disconformidad (a todos nos gusta quejarnos, vamos a ver) y no darte cuenta de que le estás hablando a una persona y no a una pantalla. Si se da cuenta y se corrige, genial, errar es humano. Pero si sigue con la misma actitud y somos unos exagerades… creedme, no queréis ese tipo de gente en vuestra vida. Con la gente a distancia es otro telar, pero también es cierto que muchas plataformas tienen sistemas para denunciar el contenido tóxico. A veces nos hacen caso, a veces no. Pero si no hacemos nada, va a seguir ahí, haciendo daño. Esto mismo es aplicable a desarrolladoras, streamers y básicamente, cualquier persona que se os ocurra.

El segundo punto parece un poco contradictorio: dejar de darles voz. Me explico: si vemos a alguien, por ejemplo, quejándose y siendo dañino en una plataforma como Twitter, es muy fácil citarle e intentar que quede en ridículo, o como la mala persona que es. Pero esto solamente está difundiendo lo que está escribiendo. Si no le retuiteamos, si no lo mostramos al mundo, al final es una persona amargada escribiendo furiosamente con su móvil en (posiblemente) el baño de su casa. A silbar, a la vía.

Shenua diciendo "Pero si no, vas a tener que matarme, porque ya no me queda nda. Ni miedo, ni odio, ni razones. Nada"

En Hellblade, Ninja Theory intenta darnos la perspectiva de una mujer con una enfermedad mental

Para terminar, sí hay un último asunto que me gustaría mencionar. He nombrado antes tanto a “Reckful como a “Remilia, que no solamente compartían el ser parte de la comunidad gamer, sino también estar sufriendo depresión, lo cual por motivos más que evidentes  fue lo que los llevó, muy posiblemente, a tomar la decisión más difícil. El anuncio hace unos días por parte de Blizzard de un homenaje en su próxima expansión de World of Warcraft: Shadowlands en forma de NPC es algo que la mayor parte de la comunidad ha aplaudido, si bien no se ha librado de comentarios críticos, incluyendo un creador de contenido de nuestro país, responsable de comentarios tales como “No deja de ser hacer un NPC a una persona que ha sido cobarde y se ha suicidado”. Por favor, tened mucho respeto a las enfermedades mentales, que son mucho más frecuentes de lo que pensamos. Resulta extremadamente fácil opinar desde la barrera, cuando el problema del acoso no nos afecta a nosotros, y además gozamos de una relativamente buena salud mental. En este aspecto, en el que la empatía parece que es un asunto tan complicado de desarrollar, hay videojuegos que pueden echarnos una mano en comprenderlo. El mejor juego (al que he jugado, vaya) que representa la angustia, el miedo y el malestar que generan los problemas psiquiátricos  ha sido Hellblade: Senua’s Sacrifice, de Ninja Theory, desarrolladora muy implicada en este aspecto. En muchos momentos nos genera una incomodidad palpable, tanto que a veces hace falta parar un rato para tomar oxígeno. Pensad que hay gente que vive esas sensaciones todos los días, permanentemente. Que no tiene opción de apagar nada. Y que además, lo aderezan comentarios de gente que no conocen, diciéndoles cosas horribles. En definitiva, no opinéis a la ligera sobre cosas que (afortunadamente) no os toca sufrir, más aún si implican la vida de otra persona, y menos aún las minimicéis.

La comunidad de los videojuegos es un sitio muy grande, lo suficiente para que quepamos todes. Para que, si no te gusta un tipo de contenido, cambies a otra cosa, tanto si estás jugando tú como si estás viendo a otra persona. Es lógico y normal que haya cosas que no te gusten, pero nunca, en ningún caso, esto justifica acoso y linchamiento hacia nadie, porque acosar o ser acosado no te hace crecer ni ser más fuerte, por mucho que nos lo hayan querido vender así. No podemos mirar para otro lado, porque somos parte de la solución, y no es el momento de quejarnos, sino de actuar. Cuidaos mucho, sed muy felices y haced de la comunidad gamer, la nuestra, un sitio seguro seas quien seas. Y nunca os olvidéis de disfrutar jugando.

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