Un GOTY mereciditto

Análisis de Pokémon Pokopia

Análisis de Pokémon Pokopia

Recuerdo cuando vi por primera vez el tráiler de Pokémon Pokopia. No voy a negar que todo lo que vi me hizo dar volteretas porque, no voy a engañar a nadie, parecía un juego diseñado quirúrgicamente para que me gustase a mí. Sin embargo, siendo honesta, un puntito de preocupación se instaló en mi cabeza porque, en los últimos años, me había encontrado muchísimas decepciones en los juegos de Pokémon. A pesar de que en general me habían gustado todos, siempre había algo que fallaba y sabía que podría haber sido muchísimo mejor. Al final, tanta preocupación fue para nada, porque lo que no esperaba era que Pokémon Pokopia me devolviese a esa época en la que llegué al límite de horas que podía marcar un cartucho, con la sensación de que el mundo Pokémon estaba más vivo que nunca después de tantos años. 

Nuestra historia comienza al ponernos en la piel (¿gelatina?) de un Ditto. No cualquier Ditto, uno especialmente torpe a la hora de transformarse en otras criaturas, pero con la habilidad de poder adoptar la forma humana de su entrenadora desaparecida. Bueno, vale, menos la cara, pero tampoco vengáis con exigencias. La cosa aquí es que nos plantan en un mundo que se fue al garete, en donde tanto humanos como Pokémon han desaparecido y lo único que queda es un páramo desolado y un Tangrowth con más años de los que es capaz de contar. Este, autoproclamándose Profesor Tangrowth, nos recibirá con los brazos abiertos y con la ilusión de ver un Pokémon por primera vez en mucho tiempo, y nos propondrá una misión tan sencilla como ambiciosa, conseguir que el mundo vuelva a la vida para que se vuelva a llenar de Pokémon y, tal vez, de humanos. 

Aquí es donde entra la parte mecánica del juego, porque en un principio (sobre todo por su estética) nos puede parecer que es un juego que bebe directamente de Animal Crossing, pero la realidad es que su columna vertebral es Dragon Quest Builders, un título que, para su segunda entrega, nos dio una demo que dura más de 25 horas y no podemos dejar de jugar. Sí, en serio, las 25 horas solo de la demo, así de bueno es y esa misma gente es la que nos ha dado Pokémon Pokopia. Por eso, nos plantearán un mundo que está formado por bloques de diferentes materiales, como tierra, arena o roca, y en el que tendremos como objetivo terraformar cada una de sus zonas para hacerlas acogedoras y habitables para que puedan volver los Pokémon. Nada de combates, ni gimnasios, ni ligas, solo Ditto y su habilidad para devolver a la vida un planeta muerto. 

Quizá lo que hace que todo esto funcione incluso mejor de lo que parece es el sistema de habilidades que utiliza Ditto. Y es que no tiene sus propios movimientos, porque al fin y al cabo es un simple Ditto, así que los Pokémon que nos vayamos encontrando por el camino nos irán echando una mano enseñándonos a imitarles. Squirtle nos enseñará Pistola Agua, con la que podremos regar el suelo y los cultivos; Magikarp nos enseñará Salpicadura, permitiéndonos aprender a saltar; o Bulbasaur nos enseñará Follaje para que podamos hacer crecer hierba alta de esa que tanto les gusta a los Pidgeys. Aunque Charmander no nos enseña nada, él dice que se queda el mechero. A medida que avancemos en los diferentes mapas, nos seguiremos encontrando Pokémon que nos darán una habilidad que, de pronto, nos hará recordar zonas anteriores y pensar que seguro que ahí, ahora que podemos llegar, nos espera un nuevo secreto. Todo se basa en Pokémon ayudándose unos a otros, en una vuelta de tuerca a las habilidades que llevamos conociendo 30 años, utilizándolas para construir en vez de combatir. 

Otra de las cosas que más me han sorprendido de Pokémon Pokopia son las dimensiones de sus mapas, lo diferentes que son entre ellos, y que haya tantos. Normalmente, cuando pensamos en los típicos juegos cozy (y este, sin ninguna duda, lo es) nos imaginamos algo más recogiditto, algo pequeño y acogedor. Sin embargo, aquí nos encontramos con cinco mapas diferentes, con dimensiones bastante considerables tanto horizontal como verticalmente, con sus propios biomas, sus historias y sus secretos enterrados entre las ruinas de los humanos. Todas tienen rastros de lo que era antes de que se convirtiese en un mundo postapocalíptico, y todas tendrán detalles que las conectarán a lugares que realmente ya conocíamos. Quizá sea por lore, quizá por fanservice, pero nos iremos encontrando lugares como los restos encallados del S.S. Anne, las ruinas de Silph S.A. o, simplemente, el escondite del Team Rocket. También aparecerán notas con menciones a líderes del gimnasio, a ciudades, o al Club de Fans de Pokémon, y realmente acabaremos reconociendo cada uno de los mapas por lo que fue hace muchos años, dándonos fuerte en nuestro corazoncito. Y por eso estoy segura de que detrás de Pokémon Pokopia hay gente que realmente tiene cariño a Pokémon, no solo a lo que va a ganar poniendo ese nombre. 

Hay un detalle que me gusta mucho, y es la facilidad que tiene para ser, al mismo tiempo, un juego al que meterle 8 horas seguidas como si de una jornada laboral se tratase, y uno al que entrar en ese ratito muerto de 15 minutos que tienes. Y esto lo consigue, entre otras cosas, al vincular el ciclo de día y noche al tiempo real. Si jugamos de día, podrán aparecer unos Pokémon que no saldrán por la noche, y viceversa. También nos afectarán las condiciones meteorológicas de dentro del juego, y entre unas cosas y otras se acaba consiguiendo tanto que cada sesión de juego se sienta algo diferente, como que queramos entrar ese ratito para ver si aparece ese dichoso búho. Es bastante relajante el hecho de ver pasar el tiempo dentro del juego, incluso cuando no estamos relacionándonos con nuevos Pokémon, pero no os voy a negar que adoro ir corriendo a conocer a alguno nuevo o a hablar con viejos amigos, porque cada uno de ellos tiene su presentación inicial, su personalidad propia y sus diálogos, que van desde lo adorable hasta a hacernos reír en voz alta por sus ocurrencias, porque probablemente tenga una de las mejores localizaciones al español de la historia, no hay un solo Pokémon malo. 

Si bien es un título que me ha encantado y que tengo claro que será uno de mis candidatos al GOTY de este año, tengo que reconocer que no es un juego para todo el mundo. El ritmo que presenta en las primeras horas es extremadamente lento, tratando de hacer que se nos asienten bien sus mecánicas principales antes de permitirnos avanzar, y eso puede hacer que quien venga buscando un juego para optimizar y acabar rápido se desespere por completo. Si nunca habéis jugado a ningún tipo de simulador de construcción, se os puede hacer un poco cuesta arriba, pero os recomiendo que le deis tiempo, que frenéis, que disfrutéis de cada roca picada, porque llegará un momento en el que todo encaje y os parezca maravilloso. Vuestra pequeña comunidad de Pokémon os ayudará siempre que lo necesitéis, interactuando entre ellos, haciéndoos regalos o contándoos sus propias anécdotas, y cuando os deis cuenta ese páramo desértico será una pequeña aldea preciosa que ha salido de vuestras propias manos.

Iremos viendo, a medida que avancemos, que las mecánicas de construcción tienen mucha más profundidad de lo que parece inicialmente, pudiendo modificar el terreno casi por completo, siempre y cuando sigamos ciertas reglas (eso de que el agua caiga hacia abajo y la hierba necesite agua para no secarse, por ejemplo). Sin embargo, también podremos utilizar los diferentes kits de construcción para ir colocando casitas en las que podrán vivir los Pokémon. Los materiales los iremos recolectando a medida que vayamos recorriendo el escenario, fabricando cosas en la mesa de trabajo o plantando nuestras cosechas que nos servirán, aparte de para comer y conseguir PP, para cocinar sopas, pan, ensaladas o hamburguesas que potenciarán algunos de nuestros movimientos. Todo está conectado entre sí, y si veis algún cabo suelto es porque necesitáis pedirle un favor a algún Pokémon y que os ayude a procesarlo o completarlo. 

Si bien hemos dicho que los Pokémon vivirán felices en casitas, antes tendremos que conseguir que aparezcan utilizando para ello los diferentes hábitats que iremos descubriendo, sobre todo, recogiendo brillos por el escenario (que harán que a Ditto se le ocurran nuevas ideas). Además, también tendrán un sistema de confort, porque cada uno tiene unas necesidades específicas y unos gustos en decoración diferentes, por lo que nos acabaremos esmerando en ayudarlos y, tras nuestros esfuerzos, recibiremos su reciprocidad. Y puede parecer una tontería, pero ver que la comunidad no nos trate como su esclavo, sino como su compañero, es algo que se agradece muchísimo y hace que tengamos más ganas de ayudar. Porque qué mejor cosa hay en el mundo que ver feliz a un Snorlax con musgo después de haberle echado una mano.

Pokémon Pokopia es uno de los mejores juegos de Pokémon que he jugado en mucho tiempo. Es un título que nos devuelve a los primeros, a esa época en la que todo lo que existía en el mundo Pokémon era un descubrimiento. Cuando nos emocionábamos cuando nos metíamos en la hierba alta y aparecía un Pokémon desconocido. Todo era nuevo, todo era aventura. Y, sinceramente, no me sentía así con un título de la saga desde hacía mucho tiempo. Porque, como bien sabemos sus fans, es una saga que todavía tiene mucho que decir, sobre todo cuando decide salir de su zona de confort de combates, gimnasios y ligas. Porque, en el fondo, es una historia que siempre fue sobre vivir en un mundo lleno de criaturas que, ante todo, eran nuestros amigos. Y a mí, 30 años después, todavía me sigue pareciendo bonito.

Cómprame un café en ko-fi.com

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.