Cría cuervos y te darán un portazo

Análisis de Death’s Door

Análisis de Death’s Door

03/08/2021 | Nix | 1 comentario

Cuando vemos el sello de Devolver Digital, casi por ley, sabemos que nos vamos a encontrar con un juego bueno, dicho de forma objetiva. Donde ponen el ojo ponen la bala, y en este caso decidieron apuntar directamente a Acid Nerve, porque si Titan Souls salió de allí es porque hay un nivel de calidad suficiente para hacer el juego de córvidos mortíferos más adorable y desesperante de la existencia: Death’s Door. Y no voy a ser yo la que se queje de nada cuando estoy a un par de cosas relucientes de imprimir la foto del cuervito protagonista y llevarla en la cartera.

El juego comienza presentándonos a nuestro protagonista, un cuervo del que no conocemos su nombre pero sí su trabajo, ya que este bichito tan mono se dedica a segar almas. Esto es algo que suena super épico (o tétrico), aunque en realidad solo se trata de un trabajo de oficina al que se dedican todos los córvidos, gestionando de forma manual el trámite de la muerte y los viajes de las almas a donde quiera que se tengan que ir. Por supuesto, si queremos cobrar tenemos que encargarnos de nuestras tareas, y nos asignan una que consiste en ir a segar el alma de lo que vendría a ser nuestro primer mini boss, para que vayamos entrando en calor y sepamos un poco a qué niveles de dificultad atenernos con este título. Tras, probablemente, unos cuantos intentos porque todavía no controlamos muy bien la cosa, conseguiremos el alma y, mientras estamos celebrando la victoria, aparece un desconocido y nos la roba, impidiéndonos completar nuestro cometido y generando alarma entre nuestros compañeros. Al llegar a la oficina nos explican que las puertas de la muerte que se utilizan para esos trabajos no pueden cerrarse hasta que se completa el mismo y, puesto que hemos perdido nuestra alma recién segada, debemos remover cielo y tierra para poder recuperarla antes de que se líe todavía más parda.

El cuervo hablando con un enemigo

Este intento de recuperar la, digamos, misión fallida es lo que nos lleva a atravesar una serie de diferentes zonas, acabando con todos los enemigos que nos encontremos, buscando las almas gigantes que nos harán profundizar en el mundo que nos rodea y haciendo recolección de objetos para seguir avanzando en una trama que nos irá explicando poco a poco cómo funciona esa empresa de la muerte y cuáles son esos secretos que maneja nuestro jefe, el Señor de las Puertas. Todo ello manteniendo un equilibrio entre humor y solemnidad que le da un toque muy definitorio al título, porque tener conversaciones serias con un señor con una olla de sopa por cabeza sin que parezca completamente ridículo es algo bastante difícil de conseguir, y aun así sale muy bien. Quizá en un inicio nos parezca una trama sencilla, pero se va enrevesando a medida que vamos descubriendo cosas, e incluso una vez que terminamos el juego todavía nos quedará por descubrir un último misterio, dándonos un endgame que nos deja un regustillo dulce que hará que queramos tener en nuestras manos el próximo juego de este estudio tan pequeñito.

El cuervo y Caravasija sentados en un banco
Sin tener unos controles ni un gameplay que puedan considerarse innovadores, lo cierto es que las sensaciones que nos transmite el juego son completamente positivas, a pesar de que alguna vez queramos echarle la culpa al mando de no haber hecho ese ataque cuando juramos y perjuramos que habíamos pulsado el botón correspondiente. Los paseos de arriba a abajo se hacen de forma sencilla porque ni siquiera contamos con la posibilidad de saltar, así que los propios mapas nos irán indicando hacia dónde podremos ir y qué zonas tenemos vetadas hasta que desbloqueemos los poderes extra: disparos de fuego, bombas y un gancho. El juego no quiere que nos desviemos, quiere que nos centremos en los combates y que vayamos por donde nos toca, ya que lo que pretende es guiarnos en un entrenamiento continuo basado en la rapidez y la precisión.

Al principio nos costará bastante hasta el bichito más simple, pero poco a poco, sobre todo a base de repetir bosses una y otra vez (y no tan bosses, que tengo que reconocer que al principio se me daba regular), conseguiremos la destreza suficiente sin necesidad de cambiar de arma. Esa es otra de las claves del juego, porque las armas que podemos tener son cinco en total, cada una con unas características distintas, aunque al mismo tiempo bastante similares. Es decir, el paraguas que nos encontramos al inicio nos puede servir (con un poco de maña) para terminar el juego sin necesidad de utilizar el espadón más grande que hay. Solo depende de nuestra atención y, por ello, a pesar de contar con cierto nivel de dificultad, no resulta frustrante, porque aunque un enemigo nos cueste vamos entendiendo poco a poco sus movimientos hasta que conseguimos esquivar todos sus golpes como si de un baile se tratase, y asestándole los nuestros hasta que conseguimos que se resquebraje y muera. Y no sabéis el gustito que da cuando lo logramos por fin.

El cuervo en el bosque con una Criatura de la Foresta

De lo que tampoco nos podemos olvidar es de lo absurdamente bonito que es este juego. La decisión que tomó la dirección de arte sobre la estética es tan perfecta y encaja todo tan bien que, así como el juego puede definirse como un Zelda-Souls, el apartado visual también podría cumplir esa definición, utilizando sobre todo el aspecto del remake de Link’s Awakening. Cada una de sus zonas tiene sus elementos específicos y diferentes a los del resto, ya sea la zona del cementerio, el lago o la nieve. Los detalles reinan en cada esquina del mapa, desde las hojitas que crujen a tu paso en el jardín, a la nieve asomando por una puerta que da al exterior. Todo va unido, y en cuanto empieza a sonar la música termina de sumergirnos en ese mundo lleno de cuervos, espíritus del bosque, ranas gigantes y abuelas con jarrones.

Death’s Door es una pequeña historia sobre la vida y la muerte contada de forma ligera y divertida, que alterna de forma maravillosa entre cosas visualmente bonitas, chistes malos y frustración de la que consigue que quieras retar tus propias habilidades, convirtiéndose en un equilibrio perfecto entre los Zelda y los Souls. Es un juego que no arriesga ni busca la originalidad o la innovación porque no la necesita, sabe hacer muy bien todo lo que se propone y consigue implementar lo mejor de cada saga sin despeinarse. Y quizá no podamos llegar a llamarlo GOTY (aunque tampoco sería una locura), pero ese cuervito se ha ganado un hueco en mi corazón y eso es más que suficiente.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

1 comentario
Leo
Leo 12/08/2021 a las 11:50 am

¡Que gran artículo! Me apunto el juego por la buena pinta que tiene y el entusiasmo con el que habláis de él!

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