Do it for her
Análisis de PRAGMATA
30/04/2026 | Aonia Midnight | No hay comentarios
PRAGMATA es uno de los lanzamientos que más ganas tenía de probar este año, y no solo por ser la nueva IP de CAPCOM. Sentía curiosidad tanto por ver qué tipo de relación se forjaba entre Hugh y Diana como por cómo sería la jugabilidad. Si estaríamos ante el típico cascarrabias atormentado al que le ablanda el corazón su nuevo rol protector. Y si nuestra pequeña acompañante sería de ayuda o un incordio. Afortunadamente, no solo he saboreado cada interacción entre ambos personajes sino que, además, la coordinación de ambos en combate aporta un dinamismo muy disfrutable. Pero vayamos por partes, como con los enemigos de este juego.
PRAGMATA nos traslada a la Cuna, una base situada en la Luna a la que Hugh acude con su equipo para investigar su aparente desconexión comunicativa. Allí nos enteraremos de que la humanidad ha descubierto un nuevo mineral que permite crear impresiones 3D de toda clase de elementos, independientemente de su tamaño. También que gran parte de las tareas las llevan a cabo androides. Por desgracia, un evento inesperado hace que nos separemos de nuestro equipo y conozcamos a una androide (tipo Pragmata) que pasaba por allí. Y como nos ha salvado y parece conocer el entorno, le ponemos nombre y nos la quedamos. Además, nuestro objetivo es restablecer la comunicación y volver a casa, aunque para ello tendremos que reconectar las estaciones de la instalación lunar. ¿Y quién mejor que nuestra nueva amiga para echarnos una mano?
Así será como unamos fuerzas y descubramos que, para sobrevivir, tenemos que coordinar las habilidades de ambos personajes. Sobre todo porque una IA ha tomado el control de la base y está decidida a detenernos… o más bien matarnos. Es decir, todos los androides que una vez ayudaron a las personas que trabajaban aquí, ahora no dudarán en atacarnos. Y dado que su fabricación parece de alta calidad, protegiendo su integridad a las mil maravillas, deberemos hackearlos con Diana antes de dispararles con Hugh. Por suerte, disponemos de varias armas y nodos de hackeo para afrontar estos combates.

Hugh va equipado con un arma básica con un número limitado de disparos, pero cuya munición se restaurará lentamente con el paso del tiempo. Poco a poco. Obligándonos no solo a estar pendientes de cuántas balas nos quedan en la recámara, sino a crear espacios seguros mientras se recarga. También encontraremos otras armas, de diferentes categorías, con munición limitada, donde cada disparo cuenta si no queremos vernos en un apuro. La forma de recargar estas armas será encontrar otras iguales por el escenario. Y no será mucha, por lo que deberemos controlar bien qué llevamos equipado y cómo lo usaremos. A fin de cuentas, puede interesarnos más un arma que paralice a los enemigos temporalmente u otra que cree un señuelo para que se entretengan.
Y lo mismo ocurre con los nodos de hackeo de Diana, dado que llevaremos equipados un número limitado de ellos. Estos aparecerán en la matriz de decodificación del enemigo cuya seguridad estamos rompiendo para hacerlos vulnerables a las armas de fuego. Y podremos activarlos o ignorarlos según nos convenga. ¿Cómo? Para hackear enemigos, activaremos un casillero con nodos bloqueados, nodos de hackeo instalados, con diferentes efectos, y un nodo verde EXE de “apagado”. Y deberemos seguir un camino conectado hasta llegar a este último.
Ello, por supuesto, mientras esquivamos, saltamos, huimos o disparamos a los androides. El tiempo no se detendrá. Además, no podremos pasar dos veces por el mismo nodo, por lo que tendremos que prestar atención al recorrido que queremos hacer. Y si nos golpean, es probable que debamos empezar de cero. De ahí la importancia de marcar distancias no solo con los enemigos que hackeamos, sino también con los que podrían interrumpirnos. También debemos tener en cuenta que esquivar y saltar consumen la energía de nuestro propulsor, aunque se recuperará rápidamente.
Visto así puede parecer una labor estresante —y lo es—, pero no tardaremos en pillarle el truco y desenvolvernos con soltura. Eso sí, aunque podemos jugar a PRAGMATA cómodamente tanto con ratón y teclado como con mando, a mí me ha resultado más sencillo coordinar a Hugh y Diana con mando. En cualquier caso, navegando por los ajustes del juego, encontraremos formas de adaptar ésta y otras funciones a nuestra forma de jugar o necesidades. Así como todo un abanico de opciones audiovisuales para disfrutar de una experiencia espectacular, dentro de las capacidades de cada ordenador. Aunque el mío no es precisamente de la NASA y he obtenido muy buenos resultados —pelo realista incluido— sin quemar nada. Creo. También es de agradecer que el juego llegue traducido y doblado a nuestro idioma, con atención al detalle en ambos casos.

Cabe decir que PRAGMATA es un juego bastante lineal, aunque nos permitirá volver a escenarios pasados en cualquier momento. Disponemos de una base de operaciones en el Refugio, donde podremos preparar nuestro equipo para futuras incursiones, creando armas o nodos de hackeo. También será donde mejoraremos el traje y armas de Hugh, así como las habilidades de Diana. Y donde exploremos más el trasfondo del juego y las interacciones entre ambos protagonistas. Además de gastar monedas de Cabin, que encontraremos distribuidas por los escenarios y conseguiremos en los simuladores, en pequeños bingos. Así conseguiremos trajes tanto para Hugh como para Diana, puramente estéticos, y alguna que otra recompensa extra.
También podremos buscar coleccionables durante nuestras incursiones por las diferentes estaciones de la Cuna. Estos se esconden en forma de figuritas de Mini Cabin y regalos para Diana. Los primeros se encuentran en los lugares más insospechados, pero los descubriremos si seguimos su característico sonido. Los segundos a menudo se ocultan tras zonas de plataformas en las que pondremos a prueba nuestras habilidades. Y nuestra paciencia a la hora de afrontar que el traje de Hugh a veces resulta de lo más tosco para los movimientos más precisos. Aunque merece la pena desviarse para conseguirlos si queremos ver las reacciones de Diana en el Refugio.
Nuestros paseos de aquí para allá también nos permitirán acumular componentes de mejora para Hugh y Diana, fibraluna para fabricar armas, nodos y algunas habilidades y lúnum puro para mejorar el equipo. Además, desbloquearemos escotillas de escape con las que volveremos rápidamente al Refugio cada vez que queramos reponer fuerzas o equipamiento. Así como visitar diferentes puntos de la Cuna para seguir explorando o continuar con la ventaja de evitar androides que hayan vuelto a aparecer. Y si exploramos con atención, quizás descubramos alguna que otra pared holográfica con secretos ocultos. También información de la vida en la Cuna, por supuesto. Y siempre podemos pedirle a Diana que utilice su escáner para revelar elementos de interés. O si nos perdemos.
Dada la hostilidad de la IA que controla a los androides, nuestro paso por la Cuna no estará desprovisto de enfrentamientos de todo tipo. Eso sí, casi siempre seremos capaces de olernos el encuentro por la distribución de los escenarios o los recursos disponibles. Además, de vez en cuando nos toparemos con combates contra jefes o enemigos considerablemente más fuertes. Aunque, en general, el reto recaerá sobre las combinaciones de diferentes androides y nuestra habilidad para sortear ataques, hackear y encontrar espacios para acertar en los puntos débiles. En cualquier caso, disponemos de dos modos de dificultad de inicio y llegaremos a desbloquear una dificultad mayor por si nos hemos quedado con ganas de más.

Puede que PRAGMATA a primera vista parezca “otro juego con un señor taciturno cuidando de una pobre criatura indefensa”, pero ha sabido marcar la diferencia. Nos ofrece a unos personajes con interacciones naturales y divertidas que nos engancharán casi más que la historia del juego en sí. Ojo, no es que ésta sea mala o tenga poca chicha, sino más bien que quedará en un segundo plano respecto a la relación de Hugh y Diana.
Además, lejos de caer en la típica misión de escolta, coordinaremos a ambos personajes a través de enfrentamientos de lo más dinámicos. Y es que puede que todos se reduzcan a crear espacio, hackear y disparar, pero no resultarán pesados ni aburridos. Y para ello han medido bien el número de enemigos que encontraremos por el camino. Incluso en las Zonas Rojas opcionales a las que nos adentraremos en busca de recompensas adicionales.
Cada muerte, que puede que las haya si no gestionamos bien las curaciones, nos trasladará al Refugio sin perjudicarnos. Y así como los personajes harán comentarios sobre ello, tendremos la opción de preparar nuestro equipo, replantearnos el enfrentamiento o descansar antes de reintentarlo. Tampoco derrocharemos recursos de camino al combate al disponer de escotillas cercanas al encuentro. Ni presión por avanzar, lo que nos permitirá volver a otros escenarios en busca de cualquier cosa que haya quedado atrás. Sobre todo después de desbloquear una nueva habilidad.
De todos modos, incluso con sus desvíos y secuencias más complejas, PRAGMATA no nos robará más tiempo del necesario. Ofrece una historia lineal y acotada, y la aderezará sin abusar de actividades opcionales y desafíos para que nuestro paso resulte indiferente. Podemos explorar cada rincón de la Cuna en busca de coleccionables, archivos secretos o por el mero placer de combatir. Incluso pasar horas en el simulador como si de una máquina recreativa se tratara. O dedicar el tiempo que queramos a observar cómo interactúa Diana con los regalos que le hacemos. A fin de cuentas no se puede negar que estamos ante uno de los personajes más adorables que nos han dado los videojuegos.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

