Ave, Átomo, los que van a morir te saludan

Rezando al Píxel – Fallout

Rezando al Píxel – Fallout

La religión ha sido una pieza fundamental en el desarrollo humano tanto por necesidad como para poder establecer unas normas que ayudaran a la configuración de sociedades. Aunque en ocasiones se ha usado su palabra para someter a poblaciones o ejercer miedo, el valor cultural, social e histórico que han aportado es innegable. Sabemos perfectamente cómo han configurado el mundo en el pasado, ¿pero cómo lo harían en el futuro? En esta entrega de Rezando al Píxel hablamos de cómo la religión tiene su hueco también en juegos postapocalípticos como la saga Fallout, donde se erige como una herramienta de control pero también como un símbolo de pertenencia, además de mezclarse con leyendas y otro tipo de historias.

A partir de aquí hay spoilers de diferentes juegos de la saga Fallout, especialmente Fallout 4 y sus DLCs, Fallout 76 y Fallout New Vegas.

Empezamos con Fallout 4.  En este juego, tanto en la historia principal como en el DLC Far Harbor nos encontraremos con los Hijos del Átomo, un grupo religioso cuyo objeto de culto es lo nuclear, en general, y las bombas atómicas en particular. Aunque en el juego base los plantean como un simple grupo de personas enemigas demasiado afectadas por la radiación, tanto que están dispuestas a morir por ella, en Far Harbor le dan mucha más profundidad a la idea en torno al grupo.

La adoración que sienten los Hijos del Átomo por la radiación y por una bomba atómica que se encuentra en la isla donde transcurre el DLC mantiene por una parte la idea suicida en torno al culto, pero también explica que consiguen dar una suerte de pertenencia a personas que se sienten abandonadas y desprotegidas. No llegan a ser una secta pero sí que conforman un grupo que busca acoger a ese tipo de gente. El culto al átomo y a la radiación, a lo que ha provocado la destrucción masiva de Estados Unidos en Fallout 4, puede resultar contradictorio, pero nada más lejos de la realidad. Los Hijos del Átomo sostienen la creencia de que son los elegidos y que evitarán ser sacudidos por la radiación y sus efectos negativos en caso de que vuelva a ocurrir un desastre nuclear. Por eso se exponen a altas dosis y adoran a una bomba atómica sin detonar que se guarda en un barco abandonado en dicha isla. 

Captura de Fallout 4 donde el Único Supervivente habla con un Hijo del Átomo

Conforme avanzamos en la historia de los Hijos del Átomo descubrimos que algunos de ellos son gente que no tiene otro sitio a donde ir, y que estando en este lugar pueden tener una vida relativamente cómoda y ordenada, con un techo bajo el que dormir, comida y una comunidad en la que apoyarse. Otros sí que creen que el Átomo es un dios y buscan acercarse a su divinidad, pero la necesidad de tener un lugar donde poder estar y vivir también forma parte del ideario de las personas que integran este grupo.

En el caso de la adoración del Hombre Polilla, que ocurre en Fallout 76, es algo diferente. Aunque podemos intuir que existe esa misma necesidad de pertenencia, a esta criatura de Appalachia se la trata como una divinidad, y como jugadores podemos experimentar lo que es una de sus bendiciones (aumenta el atributo Inteligencia durante un tiempo determinado). Al Hombre Polilla también se le venera en una de las áreas del mapa donde sus seguidores son gente violenta y peligrosa que no quiere que se destruyan sus rituales o se interrumpan sus sesiones. Las dos maneras de venerar a una entidad sobrenatural añaden un tono de misticismo al juego, haciendo ver que el culto a una deidad pervive incluso después de una guerra atómica total.

Precisamente el culto a la imagen y a buscar figuras divinas es algo que también hacen los saqueadores, convirtiendo a algunos de sus líderes en auténticas deidades. Sin embargo, sus actitudes, ideas y maneras de actuar se corresponden más con las de una secta que con una religión, como pasa con los saqueadores de Nuka-World, o algunas facciones menores de Fallout 76

Captura de Fallout 76 donde se ve una hoguera ritual para el Hombre Polilla

En estos líderes supremos se junta la idea de la divinidad con la ley del más fuerte. En muchos casos se trata de delirios de grandeza provocados por el propio ego de los líderes o de la ingesta continuada de drogas, que les hace escuchar voces y tener un propósito divino, hecho a su medida. Muchos de ellos ocupan lugares altos e importantes en los campamentos, se sientan en tronos y el resto de personas que componen los asentamientos les veneran y escuchan. Ejercen de guías espirituales y acompañantes con el único objetivo de satisfacer sus necesidades, muchas veces sin importar lo que pueda necesitar el propio asentamiento. También se aprovechan de la debilidad de algunas personas, haciendo que se embarquen en misiones casi suicidas o usándolas como mano de obra barata. El estatus de estos líderes ávidos de poder y sangre es casi intocable, y solo se consigue arrebatárselo después de matarlos, algo que ocurre en el DLC de Fallout 4, Nuka-World. Este tipo de saqueadores, henchidos de poder y ávidos por conseguir más, son capaces de replicar estructuras religiosas y sectarias con tal de amasar poder, recursos y riqueza. 

Tenemos también a la Legión de César, que aparece en Fallout New Vegas y la segunda temporada de la serie Fallout, y a pesar de ser una dictadura militar, obliga a todas las personas que participan en ellas en el Culto a Marte. Esta religión, según Fallout Wiki, otorga a César el estatus de divinidad al considerarse hijo de Marte, con la misión de conquistar toda la Tierra después de que Marte la limpiara con fuego. Esto último hace referencia a la Gran Guerra y el posterior postapocalipsis nuclear que se desató. Para César, su deber es limpiar el Yermo del caos que reina en cada rincón, y para cualquier persona que se considere de la Legión es imperativo seguir su voluntad, puesto que es la de Marte. Cualquier acto de desobediencia a César se entiende como una afrenta al mensaje divino de este dios, y por tanto las personas son condenadas a muerte. 

El miedo y la ignorancia son los dos motores que permiten que el Culto a Marte perviva y que César pueda erigirse como ese supuesto enviado divino que solo transmite la voluntad de Marte al resto de los humanos. Se adoctrina a los niños desde que son pequeños para garantizar su obediencia y a los legionarios se les hace creer que las costumbres de César son designios divinos de Marte. Es otro culto a la personalidad que utiliza un sistema similar al de los saqueadores para mantener controladas sus filas a través del temor a que un ser divino pueda eliminarles si no cumplen con lo que el líder dicta. 

Captura de Fallout New Vegas donde aparece César sentado en su trono en el campamento

Por último, la Gran Guerra dejó en pie algunas iglesias que se pueden visitar en diferentes juegos, aunque ya no se usan como lugar de culto. Estas son predominantemente austeras, construidas en madera y de estilo evangélico, y en las que cualquier símbolo religioso anterior a la Gran Guerra ha desaparecido. Permanecen los bancos y los altares, pero no veremos cruces, ni Biblias, ni otro tipo de imágenes religiosas. En Fallout 76, por ejemplo, una de ellas se usa para venerar al Hombre Polilla, mientras que otra es un punto de encuentro de los Protectores, un grupo de personas que se dedica a ayudar a los supervivientes en Appalachia proporcionando comida, ropa y medicinas, además de formarles en áreas como primeros auxilios. Fallout 76 es el juego donde más iglesias vemos, y ninguna de ellas preserva su estatus y uso original. Están arrasadas, destruidas y han perdido su identidad como edificios de ese culto original, pero se han reutilizado con otros propósitos o para otros cultos. 

Todos estos ejemplos que he mencionado anteriormente tienen reflejo también en la vida real. Sin ir más lejos, el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha usado el culto a su imagen para reforzar su posición de poder, además de eliminar la separación entre Estado e Iglesia, intentando erigirse como salvador de su pueblo. Prueba de ello fue la imagen generada con inteligencia artificial donde aparecía vestido con una túnica, rodeado de luz celestial, mientras curaba de manera milagrosa a un hombre. No esconde que la religión forma parte de su ideario, pero de un tiempo a esta parte la ha reforzado de manera agresiva para justificar, entre otras cosas, el ataque a Irán.

El culto a la imagen, o a otro tipo de objetos que no sean imágenes religiosas, lo tenemos en España, concretamente en Zaragoza. En los primeros meses de la guerra, un bombardeo republicano tiró varias bombas en el centro de la ciudad, y dos de ellas cayeron en la Basílica del Pilar. Ninguno de los artefactos acabó explotando, y desde el bando sublevado mistificaron el hecho, convirtiendo el suceso en un milagro de la Virgen del Pilar. Las bombas, sin embargo, no explotaron bien por la antigüedad que tenían o bien por un acto de sabotaje. Sea como fuere, las bombas ahora se exhiben en uno de los pilares de la Santa Capilla de la Basílica. 

Captura de Fallout 76 donde se ve la fachada de la Iglesia de Flatwoods, refugio de los Protectores

Y precisamente con respecto a los lugares de culto y su resignificación, en Reino Unido algunas iglesias se han convertido en librerías, tiendas, restaurantes o incluso casas. Un ejemplo de ello es Mercato Mayfair, donde el espacio ahora lo ocupan puestos de todo tipo de gastronomía del mundo, con zonas para degustar allí la comida. Este movimiento de transformación en los últimos años se debe a la escasa asistencia de personas a los servicios religiosos. Por ello, algunas congregaciones deciden vender estos edificios para que se les pueda dar una segunda vida. Este tema incluso forma parte del primer libro de El club del crimen de los jueves, donde el propietario de la residencia de los protagonistas quiere reformar la capilla del complejo (un antiguo convento) para construir más habitaciones para residentes. Es un buen ejemplo de cómo en la actualidad resignificamos lugares de culto por necesidad o por querer dar una nueva vida a edificios con mucha historia.

En resumen, en toda la saga Fallout tenemos también representación religiosa y de otro tipo de cultos, basados especialmente en la imagen, y que forman parte importante de la construcción final del mundo. A pesar de la caída de las bombas y de que todo esté arrasado, la religión se mantiene como una manera de unir a las personas y crear comunidad en un mundo arrasado, pero también se convierten en elementos con los que poder ejercer poder y terror para someter a asentamientos y otro tipo de personas. La religión en Fallout, a pesar de no seguir el esquema que hemos visto en las entregas anteriores de Rezando al Píxel, constituye un elemento importante para entender cómo las sociedades sobreviven después de una guerra nuclear.

Cómprame un café en ko-fi.com

Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.