Algo pasa en Whitechapel, Vol. II

Vampyr: Manos frías, corazón caliente

Vampyr: Manos frías, corazón caliente

Nunca comento en las reseñas que los videojuegos me hacen llorar, como si decir que, en ocasiones, la narrativa me llega tan adentro y con tanta precisión que no puedo evitar las lágrimas me avergonzase. Critical hit en el kokoro, directo a los feels. Chiquilla, deje usted de escribir análisis porque podemos discernir perfectamente los fragmentos en los que se le ha hecho un nudito en el estómago y le han temblado las manos sobre el teclado. Menos mal que el llanto no emborrona las palabras sobre la pantalla, la tecnología moderna es una absoluta bendición en ese sentido. Al igual que el doctor Jonathan E. Reid, yo también creo tener algunas habilidades sobrenaturales, como escoger, de entre la larguísima lista de lanzamientos anuales, precisamente el juego en el que, sin comerlo ni beberlo, voy terminar volcándome muchísimo más de lo clínicamente recomendable ¿Os habéis dado cuenta? He hecho un chiste de médicos en un texto sobre un título en el que el protagonista es un médico. Jaja—. Una especie de intuición fatal que, en comparación con los poderes vampíricos de Jonathan, es una absoluta mierda, lo sé, pero que en el fondo es la vía de escape perfecta a la hora de plasmar sentimientos por escrito.

Vampyr (disponible para PS4, Xbox One y PC desde el pasado martes 5 de junio) nos llega de mano de la desarrolladora francesa Dontnod Entertainment, responsabe de proyectos como Remember Me (2013) o el aclamadísimo Life Is Strange (2015), y la publicadora de la misma nacionalidad Focus Home Interactive. Fue presentado por primera vez durante el E3 de 2017, aunque durante estos últimos meses previos al lanzamiento la información relativa al proceso creativo se ha ido ampliando a través de la serie de vídeos DONTNOD Presents Vampyr, en la que se abordan aspectos como el worldbuilding, la creación de antagonistas o el enfoque de la trama y su protagonista.

Cursed be the choice

En Vampyr encarnamos al doctor (médico, de los titulados en Medicina después de una carrera que les consume la juventud y el sentido del humor) Jonathan E. Reid, que acaba de regresar de la guerra, de Francia —Primera Guerra Mundial, pues nos situamos en 1918—. «Acaba de regresar» porque es la mejor manera de decir poéticamente que al inicio del juego te despiertas en una fosa común a rebosar de cadáveres y ratas. Conservas unos pocos recuerdos difusos: te han dado por muerto y han saqueado tu cuerpo y se han llevado tus únicas pertenencias de valor. También sabes que ya no eres el mismo, pues te despiertas con un hambre voraz y completamente desconocida, pero intuyes que necesitas sangre para sobrevivir. Cielo, tu nueva (no) vida no ha hecho más que comenzar. Tu primera oportunidad de saciar este vacío que te consume (literalmente, porque el movimiento al inicio de esta introducción es ortopédico hasta decir basta) es una desgracia. Una desgracia familiar, porque Dios ha querido que tu hermana Mary se haya acercado a recoger tus restos y tú vayas y, sin quererlo, te alimentes de ella hasta matarla. Eres un hombre de Ciencia, Jonathan, y el Altísimo no está de tu parte. Si os gusta el drama, Vampyr es un drama constante.

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Jonathan y su hermana Mary, durante el reencuentro. Captura propia

A partir de aquí, el tutorial es una carrera a contrarreloj contra los primeros cazadores de vampiros del juego, que te han visto alimentarte y están más que dispuestos a matarte. Encuentras un arma, aprendes los movimientos básicos de combate y sufres en tus carnes las primeras desventajas de haberte convertido en un hijo de la noche, como son la luz del sol (exacto, increíble que en Londres haga sol en ese preciso momento) y el fuego, que provocan daño agravado. Alejaos muy mucho de estos dos elementos, porque los grupitos de enemigos cuentan siempre con un mínimo de un pnj armado con una antorcha. Huir y buscar un refugio en el que pasar el día hasta el anochecer, dos objetivos clave.

Muchas cosas están sucediendo al mismo tiempo en esta Londres de 1918, de las que Jonathan no tiene ni idea, y especialmente en los barrios más pobres y conflictivos de la ciudad, como son un brote casi epidémico de gripe española y una sucesión de asesinatos nocturnos para la que aún no se ha hallado ningún culpable. El doctor Reid es un miembro de la alta sociedad, así lo indica su educación extensa y refinada y en sus modales de caballero británico de manual, pero tres años en el frente como médico de campo en una trinchera le han mantenido alejado de la actualidad local. Recién alzado como vampiro, sin nadie a quien acudir en busca de información y con la sangre de su hermana manchando sus manos, el primer impulso de Jonathan es suicidarse. Algo imposible, por supuesto, puesto que ahora estás en un escalafón superior de la pirámide evolutiva y alimenticia y lo que está muerto no puede morir.

Los créditos iniciales del juego ya advierten que Vampyr no tiene niveles de dificultad, pero obviamente las cosas serán bastante más fáciles y más rápidas si te alimentas correctamente, siendo alimentarse correctamente consumir sangre fresca. Aquí no se premia el combate ni la matanza indiscriminada (en serio, nos da igual que seas un hardcore gamer capaz de encadenar los mejores combos), porque las calles están infestadas de cazadores y otras subrazas de vampiros hostiles: la noche es oscura y alberga horrores y, desgraciadamente, pocos puntos de experiencia, por muchas horas que te haya llevado cruzar una plaza o superar una escena. Por el contrario, elaborar un menú supone invertir una gran cantidad de tiempo en un objetivo concreto: ningún ciudadano es anónimo, y eso es lo que el juego quiere hacerte saber. Matar es una experiencia traumática, para Jonathan y para la jugadora. Cada NPC con nombre y trasfondo tiene una determinada calidad de sangre, que se puede mejorar (o empeorar) interactuando con él y/o con su entorno y proporcionándole asistencia médica en caso de necesitarla —¿El juramento hipocrático no debería dejar de ser vinculante en caso de fallecimiento? No lo sé, ¿hay alguna jurista en la sala?—. Escuchar los últimos pensamientos de mi comida a mí me revolvería el estómago, no sé a vosotras, por muchos px que suponga ejecutar la acción.

Si optas por rechazar completamente tu naturaleza vampírica (en relación a los ciudadanos, alimentarse en combate no cuenta) el juego se torna considerablemente más difícil a medida que avanza, obligándote a planificar bien tus pasos. Es posible derrotar a enemigos bastante más poderosos, sí, e incluso a jefes que te sacan 6 o 7 niveles, pero tu gestión de recursos tiene que ser máxima. En el perfil de personaje se aprecian tres marcadores: verde, tu salud; amarillo, tu resistencia física (las armas más pesadas y las acciones más complejas consumen más energía) y rojo, tu reserva de sangre. Por suerte, la armería es bastante amplia y te permite configurar dos combinaciones intercambiables con un simple click: dos armas en cada mano, un arma en cada mano y una a dos manos o dos armas a dos manos.

Nadie dijo que convertirse en vampiro fuese un camino de rosas, por si traíais esa concepción romántica de casa.

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La ficha de personaje de Jonathan, con mis dos combinaciones de armas favoritas. Captura propia

Subir de nivel se hace como en cualquier juego de tipo RPG, con algunas particularidades: las únicas habilidades que puedes mejorar son las vampíricas (las que se activan y consumen sangre), y sólo puedes poner al día tu personaje si descansas —«Descansa para evolucionar», reza el juego cada vez que acumulas una cantidad de experiencia considerable, algo que me parece muy poético y a la vez muy lúgubre—. Es un detalle que me gusta especialmente, actualizar la ficha al final de la sesión y meterte en la cama hasta la próxima partida. Tampoco puedes dormir en cualquier parte. En cada uno de los distritos del mapa hay mínimo un refugio al que puedes acudir a pasar el día, reponer tu inventario (la munición, por ejemplo) y hacer la cencia: no nos olvidemos de que Jonathan es uno de los cirujanos más reputados de Reino Unido, bastante famoso por su investigación experimental relativa a las transfusiones de sangre. En las mesas de trabajo puedes fabricar tanto sueros para ti mismo como tratamientos para ciudadanos enfermos o mejorar tu equipo. Dormir no es obligatorio, así como tampoco lo es alimentarse; cada vez que dejas correr el tiempo hasta la noche siguiente, tus actos tienen consecuencias. Si has saneado o no un barrio, si has curado o no a un paciente, si alguien ha sido víctima de tus colmillos… Todo cuenta. Aquí entra tu pericia como jugadora y lo que consigas aguantar sin evolucionar. A pesar de ser un mapa cerrado, puedes acceder a cualquier zona en cualquier momento, aunque la trama principal es lineal y cada localización tiene un nivel mínimo, que marcan los enemigos que te encuentras en sus calles.

¿Os he dicho ya que si mucha gente desaparece en un período de tiempo muy corto el distrito se torna hostil? 😉

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9 de cada 10 doctores recomiendan hacer un mínimo de 5 comidas al día. Fuente

Una sociedad convulsa y estratificada

Vampyr se desarrolla en la capital británica, pero no todo el mapa es accesible. Se han seleccionado y delimitado cuatro distritos cercanos al Támesis, por su importancia histórica y el papel que juegan en la trama: Los Muelles, el Hospital, Whitechapel y West End. En cada uno de ellos, las misiones se organizan en torno a un NPC central, y el marcador de estado nos indica cómo y en qué proporción la zona se ha visto afectada por la guerra y la enfermedad. Por supuesto, la selección no es aleatoria: entre Whitechapel, el barrio obrero inmigrante, y West End, uno de los más prominentes y adinerados de la urbe, hay años luz de diferencia. A pie de calle y a nivel de enemigos.

En los distritos más conflictivos, como los Muelles o Whitechapel, todo el mundo puede ver que estás fuera de lugar, que no entiendes su situación ni las penurias de su día a día, y te lo echan en cara sin el más mínimo atisbo de vergüenza —sí, puedes tratar de justificarte con que ser médico no es ni mucho menos un trabajo fácil, pero sigues siendo un hombre bien vestido y alimentado (perdón) en un barrio pobre—. Si me pedís que escoja un único motivo por el que recomendar este juego, son las interacciones sociales, así como la complejidad de las relaciones entre círculos de ciudadanos. Nunca sabes quién va a estar relacionado con quién, y escoger a tu próxima víctima se convierte en un deporte de riesgo. La oratoria de Jonathan es impecable, e incluso en las provocaciones se mantiene calmado y racional, empleando un lenguaje casi literario, marcador de su estatus social. Da para locutor de la BBC o simplemente señor que escucharía durante horas.

El mundo necesita esperanza, Jonathan

Vampyr parece un ejercicio muy complicado de coordinación y simultaneidad, y en cierto modo lo es. De autocontrol como jugadora y de infinita paciencia. Como en una historia bíblica, la tentación siempre presente in game, un susurro muy bajito en tu oído, porque en el fondo sabes que está mal y que asesinar a sangre fría te aleja a pasos agigantados de la humanidad que necesitas mantener. Constante y dolorosa como el hambre del vampiro: descansa para evolucionar, caza, libera tu instinto animal, porque has sido escogido para burlar a la Muerte y trascender. Evoluciona y sobrevive, hazlo rápido, conviértete en depredador antes que en presa. Si algo es imposible es separar a Jonathan de su contexto histórico y sociocultural, de los últimos retazos de una vida mortal a la que se aferra para no perder la cordura. Frente a la plaga, Londres necesita respuestas médicas, sí, dice el doctor Swansea, tu jefe, pero la gente, la gente necesita esperanza, Jonathan.

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¿He comentado ya que este juego es una sucesión constante de dramas? Captura propia

Quiero romper una lanza a favor del doctor Reid, y hacerlo sin ningún cargo de conciencia, porque las horas de juego invertidas han creado un vínculo emocional fortísimo entre él y yo. Un poco porque es el tipo de filosofía personal que me gustaría adoptar en la vida y porque es la figura de padre bondadoso y protector de la que todas tenemos, en menor o mayor medida, una cierta necesidad. Jonathan es un buen hombre, y creo que lo sabe, y quiere seguir siéndolo. Por eso en ocasiones hace preguntas fuera de lugar, demasiado bienintencionadas y demasiado ingenuas, porque aún puede (y quiere y necesita) ver humanidad en un mundo descarnado y lleno de sombras, a pesar de haber sido relegado a la oscuridad más absoluta. Es desgarrador darse cuenta de que estás llorando mientras miras muy fijamente una pantalla en la que se desarrolla una historia de ficción sólo porque el protagonista es un hombre cercano y con una moral que sencillamente te llega a lo más hondo. Como un rayito de sol en la cara en un día de mucho frío —pun not intended en absoluto—.

Tomar una ruta pacífica de salvador de la Humanidad no te exime de tener que tomar decisiones difíciles. Es lo malo de recabar tantísima información, que después tienes que ver qué haces con ella, y cuando es algo comprometido, o el secreto con el que podrías arruinar una vida entera, igual no es tan fácil callarse. Soy vampiro y soy Legal Bueno, sí, pero no gilipollas.

La mitología en Vampyr

¿En qué consiste entonces, exactamente, ser vampiro en Vampyr? Sucede que, como en todas las ambientaciones que incluyen la figura del vampiro, necesita de una mitología en la que apoyarse. Jonathan (y los vampiros del juego en general) se adscribe a gran parte de los tópicos de la literatura del género. La inmensa mayoría de estos datos los encontramos en los coleccionables, documentos divididos por categorías que poco a poco van ampliando el lore. En resumidas cuentas, la luz solar y el fuego te dañan profundamente, no puedes cruzar grandes masas de agua por cuenta propia —y esto sé que es una mecánica de control del juego más que folklore popular, pero os juro que me he pasado demasiado tiempo acercándome a las orillas del Támesis para reírme un rato porque Jonathan no puede meterse en el agua— y los símbolos religiosos y el suelo sagrado te provocan malestar físico (ya me contáis cuando lleguéis a la misión de visitar una iglesia). Ojocuidao con los símbolos religiosos y los individuos con Fe Verdadera, porque dañarte no te dañan, pero te stunean en combate. Por otra parte, ¡te ves en los espejos, y el ajo no te hace absolutamente nada! Algunos NPC comentan lo pálido que estás, pero por norma general nadie sabe que no eres humano. Los cazadores sí, esos en cuanto te ven, primero disparan y después preguntan.

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Señor, por favor, se me relaja usted, que esto es una visita de cortesía. Captura propia

Me vais a permitir la licencia y voy a utilizar términos de Vampiro: La Mascarada, porque he podido sacar numerosos paralelismos con el juego de rol interpretativo clásico. A pesar de haber sido abandonado por su Sire (quien le convirtió), Jonathan tiene la posibilidad de hablar con otra mujer de su condición, Lady Ashbury, y es ella la encargada de explicarle cómo funcionan las cosas en la realidad vampírica. Los vampiros llevan siglos conviviendo con la sociedad londinense, y están prácticamente integrados, aunque no realmente organizados, sino más bien agrupados por pureza de sangre. El doctor Reid pertenece a la categoría Ekon, lo más parecido al vampiro clásico que podemos encontrar en esta ambientación. Otras subrazas incluyen los Skal, criaturas degeneradas nacidas de la sangre de un vampiro pero no con las mismas necesidades fisiológicas: se sustentan a base de carne muerta, pero no de sangre, como los ghouls tradicionales. O los Vulkod, con apariencia completamente animal y fuerza sobrenatural, que inicialmente pueden ser confundidos con hombres lobo.

Esto es una situación comprometida, porque existen en la ambientación de Vampyr varias sociedades destinadas a la protección del pueblo contra las criaturas de la noche, como la Hermandad de la Estola de San Pablo o sus disidientes, la Guardia de Priwen. La Guardia se escinde de la Hermandad en 1801, tras una disputa que divide definitivamente la orden. La Hermandad se compone de estudiosos y académicos, y se dedica a la investigación y a la recopilación de volúmenes para sus bibliotecas; generalmente conviven con la sociedad vampírica y no interfieren a menos que sea estrictamente necesario. Por otra parte, la Guardia la conforma un hatajo de capullos fuertemente armados y de corte más bien radical cuya labor es tomarse la justicia por su mano y patrullar las calles de Londres de noche, purgando con fuego y ballestas de estacas todo lo que se les pone por delante. La Hermandad y la Guardia acarrean más de un siglo de enemistad, y a ti te ha contratado una de las partes, así que ajo y agua porque Priwen va a estar pisándote los talones en todo momento.

El mundo necesita esperanza, Jonathan. Y sanación, física y emocional. Porque las desgracias nunca vienen solas, y generalmente acarrean un montón de responsabilidades. Y hasta aquí puedo leer hoy sobre la experiencia de ser un señor triste en fase de negación. La Pirámide de Maslow la llevo regular.

🦇

¡Muchísimas gracias a Dontnod Entertainment por la copia de prensa! Versión probada: PS4.

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Niñas, no intentéis emular Vampyr en casa. Captura propia

P.D. ¡No os olvidéis de regar la plantita de vuestro despacho en el Hospital! 💖

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thebedisburning
thebedisburning @thebedisburning

Juego a cosas y le hago fotos a los baños. Hablo mucho del Warhammer, en D&D siempre interpreto clérigos y en el fondo soy Legal Buena. El tatuaje de la Marca del Forastero no me ha dado ninguna habilidad.

8 comentarios
Dunkel
Dunkel 09/06/2018 a las 11:21 am

AAAAAAH!!!! me ha encantado tu reseña!! He empezado el juego ayer mismo, me está encantando, la ambientación, las investigaciones, comer ratas como caramelos y la música es brutal <3 No sabía lo de "cada vez que dejas correr el tiempo hasta la noche siguiente, tus actos tienen consecuencias". Yo yendo a la cama con toda la tranquilidad del mundo… xDD

thebedisburning
thebedisburning 09/06/2018 a las 12:37 pm

Ayyy, jopé, mil gracias, boni 😍😍😍 ¿¿¿A QUE SÍ??? Yo al principio igual, me iba a la cama tan tranqui hasta que la salud de la gente empezó a hacer bola de nieve y de repente todo el distrito enfermo y la moral por los suelos y yo como WTF gENTE… La música, madre mía, llevo cinco días con la banda sonora en bucle.

Dunkel
Dunkel 09/06/2018 a las 12:54 pm

CLARO SI NO AVISAN QUE PASA ESO! qué tensión todo! A mí hay una cosa que me sigue chocando en el juego y es la voz de Jonathan, no sé por qué no acabo de encajarla en el personaje :/

thebedisburning
thebedisburning 09/06/2018 a las 1:08 pm

Además me parece fatal que haya logros por dejar todos los barrios en la mierda pero no por ser Buen Médico y sanearlos ☹️ Jo, a mí la voz de Jonathan me encanta, es súper soft y me relaja un montón.

Rena
Rena 09/06/2018 a las 4:19 pm

Me ha flipando el tráiler, que no lo había visto. Me ha impactado del mismo modo que hizo el de MGSV con Extraordinary people. Creo que algún día lo jugaré.

Rena
Rena 09/06/2018 a las 4:19 pm

… Le di impulsivamente al botón xd tu reseña brutal, gracias Tere.

Kala Wolf
Kala Wolf 10/06/2018 a las 9:36 am

Hola!!
Estaba deseando leer tu opinión y no me ha decepcionado NADA! Sabes lo genial qué escribes?? Es una reseña de 16836261 sobre 10 😍
Life is strange es mi jueguito amado por ll que tenía muchas ganas de ver en que se metía esta gente y me gustan mucho las historias de vampiros. Lo quiero jugar y lo haré, pero a ver como me hago con esa dificultad y que soy miy asustadiza. Aunque ey! Llegué a jugar al Vampire: Masquerade Bloodlines con un acojone brutal y no lo acabé pero aguanté xDDD
Mil millones de enhorabuenas por el articulazo y un montón de besetes!

McAllus
McAllus 12/06/2018 a las 11:21 am

Tengo muchas ganas de jugar este juego (sobretodo porque te estuve siguiendo en twitter como te iba marcando el juego) pero me esperaré un poco antes de pillarlo porque tengo bastantes juegos acumulados pero seguro que acabará cayendo.

Así que dan logro por ser malvado, creo que ya voy a tener mi camino 😛

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