Cthulhu tampoco coge el teléfono
Análisis de Call of the Elder Gods
11/05/2026 | Nix | No hay comentarios
La primera vez que intenté jugar a Call of the Sea lo tuve que abandonar a la media hora. No porque no me estuviese gustando lo que me planteaba esa trama situada en el Pacífico Sur, sino porque el juego me provocaba un mareo mayor al que tendría si hubiese estado en el barco yo misma en lugar de Norah. Tiempo después le di una segunda oportunidad y me sorprendió lo bien que lo habían arreglado, encontrando el problema que hacía que la gente como yo, que se marea con los títulos en primera persona, no pudiese disfrutar de los misterios que se encontraban en aquella isla. Después llegó American Arcadia, título que recuerdo perfectamente cuando lo analicé, porque en cuanto lo tuve en mis manos no dejé de jugar hasta que lo terminé, de una sentada y casi sin pestañear. También tuve la necesidad de ponerme a escribir inmediatamente, porque tenía que decirle a todo el mundo que jugarlo no era una opción, sino un deber, porque no iban a encontrar un título mejor en cierto tiempo. Tanto es así que en mi cabeza sigue resonando “Don’t be a fool” de vez en cuando. Por todo esto, cuando se anunció Call of the Elder Gods no me lo pensé y me lancé a por él, porque no importaba si hacían una secuela al uso de Call of the Sea o iban a combinarla con las mecánicas y giros de American Arcadia, tenía claro que me iba a gustar.
Lo primero que te pregunta Call of the Elder Gods cuando empiezas una partida es si jugaste a Call of the Sea. Nos aclara que no es necesario haberlo hecho, y realmente funciona bien como título en solitario, pero nunca está de más conocer ciertos detalles de la trama y verlos enlazarse con este nuevo título. Al fin y al cabo, sigue siendo una secuela. Y por ello en esta ocasión nos cuentan la historia de Evie Drayton, una estudiante de física de la Universidad de Miskatonic, Massachusetts, un lugar que solo con su existencia ya nos dice que aparte de guiños a Lovecraft también nos vamos a encontrar ciertas cosas extrañas. Como, por ejemplo, los sueños de Evie, que le muestran una estatuilla que no sabe muy bien qué es, pero necesita saber más sobre ella. Y eso le lleva hasta el profesor Harry Everhart, cuyo nombre quizá os suene por ser el marido de Norah, la protagonista de Call of the Sea y, a su vez, narradora de este juego.

Como veis, todo queda en casa, y esta es precisamente una de las mejores ideas del juego, porque no se rescata al personaje de Norah para decorar o simplemente hacer una referencia vacía al título anterior, sino que lo hacen para poner peso emocional en una historia en la que tanto Evie como Harry son protagonistas y comparten una conexión muy concreta. Evie, además de tener esos sueños, ha sufrido un episodio de amnesia muy extraño y Harry ve sombras que se mueven alrededor de donde quiera que esté, y todo ello tiene una explicación que, si bien no os voy a dar, os puedo confirmar que hará que aumenten vuestras preguntas o vuestras ganas de saber. Pero, por el momento, os tendréis que conformar con acompañarles en un viaje que nos llevará desde bibliotecas oscuras hasta el desierto, pasando por la nieve, sectas, refugios nazis y una ciudad que simplemente está.
La mecánica que más destaca en Call of the Elder Gods con respecto a su predecesor es la posibilidad de intercambiar a Evie y a Harry para poder resolver los diferentes puzles. De vez en cuando, el juego hará el cambio por petición de la narrativa, pero en varias ocasiones nos encontraremos con puzles diseñados específicamente para que los dos tengan que hacer algo en lugares distintos al mismo tiempo, sincronizando sus acciones para que algo encaje y funcione, porque en solitario no iba a ser posible hacerlo. O sí, pero sería muy engorroso. Y es que darse cuenta de qué es lo que pide el juego, de hacer que Evie esté aquí mientras Harry mueve aquello de allá, y de conseguir algo que sabes que por separado era imposible, te hace sentirte muy inteligente durante un rato. La única pena es que, una vez que pruebas esos puzles tan bien diseñados, los echas de menos cuando te toca manejar solo a uno de ellos.
Otra de las mecánicas que más me ha gustado es el menú de pistas del juego. Como suele ser común en estos títulos (y en el anterior), tenemos un cuaderno en el que se irá apuntando automáticamente todo lo que vamos descubriendo, leyendo u observando, porque en un futuro formará parte de algún puzle. Sin embargo, a veces no sabemos tanto como creemos y, por mucho que revisamos las notas, no conseguimos avanzar. Lo típico en estos casos es irse a una página de guías o a YouTube y buscar la solución, pero en esta ocasión ese menú de pistas será nuestra salvación, porque son pistas de verdad, que quieren que lo saquemos sin ayuda. Podremos ir avanzando páginas hasta llegar a lo que estamos haciendo e ir obteniendo pequeños fragmentos de información que pueden iluminarnos la bombilla y, si aun así no lo sacamos, al final nos ofrecerán la solución. Y eso está muy bien, porque nos ofrece la tranquilidad de saber que esa herramienta está siempre ahí, dispuesta a ayudarnos cuando lo necesitemos, pero dejándonos jugar a nuestro ritmo.
Hay una cosa que no sorprende en Call of the Elder Gods, y es su apartado audiovisual. No penséis mal, lo digo como algo bueno, porque cada escenario cuenta con todos los detalles necesarios para trasladarnos a aquella época, y son tan coloridos y bonitos que estoy segura de que también os querríais quedar a vivir allí, incluso cuando son zonas peligrosas. Evidentemente, esto no sorprende porque ya tenían esa calidad en su predecesor, aunque ahora son incluso mejores. Esto también se aplica tanto a las actuaciones de doblaje, tanto de quienes repiten como de las novedades, y a la música de Eduardo de la Iglesia, que no solo sigue siendo preciosa, sino que en más de una ocasión entrelazará las atmósferas actuales con algunas que reconoceremos de Call of the Sea, activando esa nostalgia en la que Norah nos llevará de la mano.

Call of the Elder Gods es la perfecta continuación de Call of the Sea, sin importar a qué parte del juego te refieras. El estudio ha aprovechado muy bien el aprendizaje durante el tiempo de desarrollo y ha conseguido no solo que sea la mejor secuela que podía tener, sino también un muy buen juego que funciona perfectamente en solitario. Los puzles están bien elaborados, empujándonos a querer saber más, y cada detalle acaba encajando perfectamente hasta llegar un punto en el que acabaremos pidiendo más. Y no le hace falta, pero no voy a ser yo la que se queje si en algún momento acaban decidiendo que no hay dos sin tres.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

