Aquí hace bastante fresco

Análisis de Dragon’s Dogma II: Dark Arisen

Análisis de Dragon’s Dogma II: Dark Arisen

Volver a Dragon’s Dogma II después de dos años ha sido una experiencia intensa y curiosa, con motivo del lanzamiento de su DLC. Esta expansión no solo nos trae una zona nueva del mapa sino muchas más aventuras, retos y pruebas que expanden un juego ya de por sí con un amplio mundo y sobrados retos. 

Dragon’s Dogma II: Dark Arisen nos lleva a Norgan, una zona que antaño fue vital e importante para el reino de Vermund, pero que ahora permanece abandonada. Tan solo un pequeño asentamiento vive allí, en las montañas, alejados del resto del reino. Nuestro Arisen deberá investigar esta zona con sus peones para intentar dilucidar el porqué de unos misteriosos temblores que se sienten en el reino, y la aparición de un nuevo Arisen. 

Con esta nueva zona, se añaden nuevas mecánicas que tendremos que entender para poder superar todos los obstáculos que nos plantea. Lo primero de todo, y lo que destaca el juego, es el frío. En esta zona tendremos que tener equipamiento especial para guarecernos de las tormentas y evitar que afecte a nuestros personajes. Para ello tendremos que conseguir equipación de la zona, que encontraremos en forma de reliquias que tendremos que tasar para poder desbloquearlas. El mismo sistema lo necesitaremos para las armas, ya que aquí los enemigos son mucho más fuertes que en el resto de Vermund. La curva de dificultad que plantea Dragon’s Dogma II: Dark Arisen es un poco inclinada, y puede resultar algo frustrante, especialmente al principio, y el DLC en sí se plantea como un reto formidable. Es muy recomendable acceder a él con nivel 40-45, y después de haber vencido al jefe final o en una nueva partida plus. 

Más allá de eso, las nuevas mecánicas que plantea respecto al equipamiento y a las armas me parecen interesantes. Al tasar una de estas reliquias, obtendremos ropa, accesorios o armas con unas dotes (habilidades) diferentes. Tienen varios niveles, empezando desde el 1, y conforme vayamos explorando las mazmorras y zonas de Norgan, podremos encontrar algunas de mayor rareza. Este sistema de tasado me parece muy original y añade un toque diferente al sistema de armas y complementos que tiene el juego base, pero que puede hacerse algo pesado por esa necesidad de viajar constantemente al asentamiento principal para poder hablar con la tasadora. A pesar de este inconveniente, esta expansión recompensa con creces la exploración y ese ansia de saber qué hay detrás de una cueva o en una casa abandonada, algo que me encanta hacer y que me ha llenado de satisfacción.

Captura de Dragon's Dogma II: Dark Arisen donde se ve al Arisen hablar con Jiera.

Por supuesto, en esta zona nueva de Dragon’s Dogma II: Dark Arisen también tendremos poderosísimos enemigos con varias barras de vida a los que enfrentarnos, y que nos pondrán en un aprieto si no tenemos el equipo correspondiente equipado. Tal y como me pasó en el juego base, hay algunos enemigos de este tipo que se me han hecho bola por el reto que suponen y porque a veces son simplemente esponjas de daño. No hace falta que un enemigo tenga cuatro barras de vida para ser absolutamente temible. Se puede lograr de otras maneras, no solo haciendo que tenga una gran cantidad de aguante y resistencia. 

En lo relativo a esta zona, por último, hay que destacar la traducción. Los personajes hablan en bable, al estar situados en esa zona montañosa, y me ha parecido una excelente idea a la hora de intentar diferenciar los dialectos que hay en el reino. Es muy sencillo de entender y me parece que es un detalle que marca totalmente la diferencia entre una traducción buena y una excelente. Tengo curiosidad por saber cómo se ha hecho este tipo de distinción de lenguas en inglés y en otros idiomas.

Quizás lo que más lioso me ha parecido (y menos intuitivo) es cómo se inicia esta misión (y otra que se ha añadido en Dragon’s Dogma II: Dark Arisen). No hay nada en el mapa o en las misiones al abrir el juego que nos diga que tenemos que hablar con el capitán Brant en la taberna de Vernworth, especialmente si hemos retomado el juego después de haberlo completado o estar en una fase muy avanzada. Es una opción que sale la primera vez que llegamos a la capital humana del reino y hablamos con él, pero no hay otro indicativo. Es algo que se podría haber hecho de otra manera porque resulta poco intuitivo.

Brant no solo nos dará esta misión, también nos contará que se han avistado criaturas corrompidas en un punto cercano a Vernworth y deberemos ir a investigar. Ahí se abren las mazmorras, desafíos donde tendremos que encargarnos de oleadas de enemigos hasta llegar al jefe final de cada zona, un imponente monstruo que nos pondrá en aprietos. Este modo me ha parecido bastante interesante, tanto por las zonas en las que combatimos como por el sistema que tienen. Entraremos por primera vez a una mazmorra, la limpiaremos y posteriormente podemos esperar a que se regenere para volver a superarla, con más retos y otro tipo de criaturas. De nuevo, nos encontramos con ese problema de enemigos muy fuertes con mucha vida, pero me gustó al ser un reto que está mucho más contenido en una zona concreta, y que tengo la posibilidad de no repetirlo si no quiero. Eso sí, una vez entremos a una de estas mazmorras tendremos que hacerla entera antes de poder salir. 

Captura de Dragon's Dogma II: Dark Arisen donde se ve un castillo derruido en Norgan.

Además de todas estas nuevas misiones, que extienden considerablemente la duración del juego, para la expansión de Dragon’s Dogma II: Dark Arisen se ha añadido un paquete de mejoras, especialmente de software, con la adición, por ejemplo, del modo difícil; y otra enorme lista de detalles según el tipo de plataforma en el que se juegue. El esfuerzo que ha hecho Capcom para mantener este JRPG en forma es excelente, y es algo a valorar. 

Dragon’s Dogma II: Dark Arisen es una expansión amplia, que añade nuevos retos, enigmas y mucha exploración a un mundo ya de por sí rico, lleno de vida y de personajes. Este DLC hará las delicias de la gente que disfrutó el juego base con todos sus retos, enemigos y combate, pero no atraerá a las personas a las que la historia principal les resultó dura o no conectaron con ella. La curva de dificultad inicial es una barrera complicada de superar, tanto si se está en el modo casual como el normal. Merece la pena por la exploración de estas mazmorras y de las montañas del reino, además de las nuevas mecánicas, aunque sea una expansión que disfrutarán especialmente los fans de la saga. Una aventura que se puede disfrutar, ahora también, en Nintendo Switch 2.

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

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