Análisis de Will: Follow the Light
26/05/2026 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Tengo que admitir que, cuando terminé Will: Follow the Light, fui corriendo a ver los tráilers de lanzamiento. No es que el juego no me hubiera gustado, ahora os cuento, sino que estaba convencida de que era de terror. Y es que resulta que uno de los primeros anuncios lo dejaba entrever así y, aparentemente, mi memoria solo registró eso. Los siguientes tráilers, que mostraban algo más centrado en la exploración y la navegación, los ignoré por completo. También puede ser que lo confundiera con otro juego, teniendo en cuenta los picadillos que se hacen en algunos eventos. O que hace mi cerebro para guardar la máxima información posible de todo lo que se anuncia. Spoiler: sale mal, como se puede comprobar. Pero vayamos a lo importante, hablemos de lo que sí es.
Will: Follow The Light es un walking simulator en primera persona que nos pone en la piel de Will, un farero que sigue la pista de su hijo. Sin querer revelar mucho de la historia, este viaje por amplias masas de agua le llevará de aquí para allá mientras entra en contacto con sus recuerdos. De modo que visitaremos diferentes escenarios, algunos con paisajes maravillosos y otros más bien inquietantes. Y deberemos seguir las pequeñas pistas que encontremos por el camino tanto para dar con el pequeño Thomas como para descubrir lo que ocurre.
Así, nos moveremos de forma bastante lineal por mapas limitados en los que los desvíos serán más bien anecdóticos. Para buscar algún coleccionable o debiendo volver sobre nuestros pasos para cumplir con algún objetivo específico. Y, por el camino, iremos recabando información con la que formarnos una idea de hacia dónde nos dirigimos. Sin embargo, algo que nos acompañará de principio a fin durante nuestra partida serán las incongruencias. O, al menos, los fallos de comunicación entre el juego y quien está a los mandos. Algo que no solo ocurre con su historia, sino que se traslada a algunas situaciones que afrontaremos.

No es que los rompecabezas de Will: Follow the Light sean especialmente rebuscados. Incluso en algunos las pistas pueden resultar excesivamente obvias. Sin embargo, habrá momentos en los que no terminemos de entender lo que esperan que hagamos. O cuál es realmente la solución del puzle. Y si bien me gustaría decir que es cuestión de volver con la mente despejada, la realidad es que a veces simplemente no lo veremos. Lo miremos como lo miremos. Y que avancemos por puro azar o por probar algo sin saber bien cómo o por qué.
En cualquier caso, recorriendo los escenarios en busca de pistas o coleccionables, no solo ataremos cabos sobre lo que debemos hacer o la historia. También disfrutaremos de lugares que invitan a parar un momento y mirar a nuestro alrededor. Y esto es algo que se traslada a las partes de navegación, donde recorreremos pequeñas distancias en nuestro barco. Además, nos enseñarán la importancia de conocer las partes de la embarcación, así como cuándo y cómo controlar las velas. Y si bien habrá secuencias que nos podremos saltar, en otras será relevante acordarse de estas indicaciones. Pero que nadie tema, porque ni será difícil ni nos llevará mucho tiempo. Eso sí, debo admitir que me llamó la atención decidir seguir navegando y disfrutando de la travesía, pero que igualmente hubiera un fundido a negro pasado un momento.
Por su parte, el apartado audiovisual que nos envuelve favorece la inmersión, especialmente si decidimos jugar con auriculares. Tanto por los sonidos ambientales como por la banda sonora de Will: Follow the Light y los momentos escogidos para que suene. Además, nuestro protagonista hará comentarios, sobre todo cuando demos con algo importante, pero no hablará en exceso. Tampoco nos dará indicaciones innecesarias ni nos meterá prisa, independientemente de cuánto tiempo pasemos en el mismo lugar. Escucharemos cómo toma notas de detalles relevantes de la aventura, lo que nos permitirá ponernos al día siempre que lo necesitemos. O que tengamos algo que consultar si parece que se nos escapa alguna pista. Y si bien las voces del juego están exclusivamente en inglés, se agradece no solo que llegue en nuestro idioma, sino que se haya cuidado tanto la traducción. Y que se incluya a los equipos de traducción en los créditos.

Otro aspecto que destaca es la forma en que Will: Follow the Light maneja las emociones. Y aquí es donde encajaría ese pequeño guiño al juego de terror que parecían mostrar en un inicio. Sin entrar a destripar la historia, el viaje de Will está empapado por la emotividad de sus recuerdos. Del mismo modo que viviremos situaciones que aportan su granito por sí mismas, haciéndonos sentir peligro o inquietud. Y viajaremos de un lado para otro, dejándonos llevar por la historia, sacando nuestras propias conclusiones. Juzgando por nuestra cuenta. Siendo conscientes de que manejamos a Will, pero a la vez vemos lo que ocurre con mayor perspectiva. Como si le acompañáramos más que como si le encarnáramos. Aunque admito que aquí no sabría decir hasta qué punto es, de nuevo, un fallo de comunicación con el juego o más bien cosa mía. Pero sería entrar en terreno delicado.
Sea como sea, Will: Follow the Light es un juego que no nos durará más de 5-10 horas, según lo que nos guste perdernos o ir a tiro fijo. Y si bien cuenta con un selector de capítulos para revivir ciertas situaciones, no vale de mucho en términos completistas. Si queremos recoger todos los coleccionables, tendremos que jugar la aventura completa. Aunque, si os soy sincera, casi mejor así, ya que su historia gana en dos vueltas. Una para sumergirse y dejarse llevar, y otra más centrada en sus coleccionables o en los pequeños matices que hayamos podido pasar por alto. A fin de cuentas, Will está buscando a su hijo, pero no sabemos lo que encontrará por el camino. O al final del mismo. Lo único que tendremos claro será la importancia de seguir la luz, y a veces eso da un poco de miedo.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

