Aquellos que me sigan en twitter puede que me hayan leído alguna vez mencionar el Final Fantasy IX y cómo es mi RPG favorito. Lo rejugué el invierno pasado y no le encontré ningún defecto. Este pasado abril salió para Steam remasterizado, y como soy débil, lo compré de nuevo y me puse a rejugarlo, esta vez sin cerrar tan fuerte los ojos al problema que le he encontrado: la objetificación de Garnet. Y lo que de verdad me duele de esto, es el cómo el juego sabe hacerlo muy bien con otros tres personajes: Freija, Beatrix y Vivi. Pero vamos por partes y primero voy a centrarme en Freija y Beatrix. Ojo, van a ir spoilers de los tres primeros CDs.

1

Beatrix mola más que todos nosotros .

Empecemos por Beatrix, el mejor personaje del juego: Es la generala de los ejércitos de Alexandria, y su guardia de mujeres es la responsable de la protección del castillo y la ciudad. Lleva un parche por motivos que nunca se explican y es el único enemigo que nunca puedes vencer en el juego y que cuando se cansa de ti, te fulmina con un solo ataque. Es un personaje que se caracteriza por una lealtad ciega, aunque cuando la realidad la acaba abrumando, cambiará de bando y renunciará a todo por hacer lo correcto. Aunque es un personaje secundario, Sakaguchi le da motivaciones y un arco propio en el que desarrollarse. Es, en resumen, un personaje femenino independiente y bien desarrollado.

2

Freija tras ser fulminada de un ataque por Beatrix. 

Sigamos con Freija, una guerrera dragontina del pueblo de Burmecia, que harta de esperar el regreso de su novio, Flatley (que fue a ganar fuerza para proteger a su pueblo), sale ella a buscarle. Es un personaje que podría haberse convertido en una sufrida enamorada muy fácilmente, pero otra vez Sakaguchi sabe construir un buen personaje, y acaba por ponerle la realidad delante y acabe yendo a salvar al mundo con el resto del grupo, dejando de lado sus intereses personales por el bien del resto (es algo que harán todos los personajes en algún momento u otro de la aventura).

3

Esto es dejar de lado rencillas bien y no que vuestras madres se llamen igual.

Vamos bien, ¿no? Tenemos personajes femeninos desarrollados, con su propio arco, que no son la excusa del desarrollo de ningún otro hombre (y hablan entre ellas de cosas que no son hombres). Pero llegamos a Garnet, y empezamos con los problemas.

4

Uno de los momentos más bonitos y tóxicos del juego.

La escena de arriba es el primer encuentro entre Yitán y Garnet. El primero se ha infiltrado en el castillo de Alexandria con la idea de secuestrar a la princesa, la cual quiere huir del castillo para saber a qué se debe el extraño comportamiento de su madre (le veo lagunas al plan, pero la chica tiene 16 años y no ha salido del castillo en su vida, no le voy a pedir mucho más), así que, aprovechando las circunstancias, es ella quien le pide que la secuestren. Todo bien: Garnet toma la iniciativa, quiere saber qué pasa ella misma y cuando ve al primer desconocido le pide que la secuestre…. ¡¿QUÉ?! No que la ayude a escapar, que la secuestre porque, porque… mirad, no lo encuentro justificable bajo ninguna perspectiva. Podríais pensar que es necesario para luego más adelante, o por el contexto, pero esto es solo la primera de muchas situaciones que me duelen. Adelantémonos unas cutscenes:

Brahne, rebosando amor maternal.

Acaba de “recuperar” a Garnet y lo primero que han hecho es extraerle los espíritus de invocación. Si esa primera parte del diálogo no existiera, se habría evitado todo esto (Brahne ya ha demostrado que el poder la ha corrompido y está en estado de locura megalomaníaca), pero con ese primer diálogo lo que se establece es que Garnet es un objeto de usar y tirar. Bueno, podemos creer que es coincidencia, un pequeño fallo. El problema son todos los “pequeños fallos” anteriores, relacionados todos con Yitán y su forma PUA de ligar con Garnet: exigir que tenga una cita con él si gana la Gran Cacería, intentar “robarle” un beso constantemente, sugerirle a Vivi que tenga una cita con Garnet para que se le levante el ánimo (y ella diciendo que no es un trofeo de ninguna clase)… Pequeños detalles que objetifican a Garnet al transformarla en un premio a conseguir. Y esto me fastidia por dos motivos:

El primero es que no cuadra ese tratamiento. Ya os he hablado de Freija y Beatrix, y Garnet funciona de forma similar: es un personaje que crece, desde esa cría que debe aprender a moverse entre el pueblo llano a una reina hecha y derecha, que acaba con un trauma tras todos los horrores que vive (durante el tercer CD, habrá momentos en el combate que Garnet no haga nada debido a que está en shock). Pero claro, es el interés romántico de un protagonista bastante PUA (y me duele admitirlo), y debe recibir ese tratamiento, PORQUE ASÍ ES EL AMOR.

El segundo motivo es por el tratamiento opuesto que sufre Vivi, que he mencionado al principio. Vivi es un pequeño mago negro que se planteará las dudas más existenciales del juego (como el miedo a “dejar de moverse”), mezclado con el hecho de que fue creado originalmente para ser una máquina que sembrara la muerte y destrucción por donde fuera y todo el juego luche contra eso, sufriendo una desobjetificación constante todo el juego, en contra de la objetificación que sufre Garnet.

Pese a todo esto, sigo encontrando que este juego es maravilloso, aunque sólo sea que al final Yitán deja de ser tan gilipollas, el desarrollo de Garnet,  Beatrix pateando culos o un malo que habla como si estuviera en una obra de Shakespeare.

Lo del aspecto andrógino/afeminado del juego, mejor lo dejamos para otro momento.

(Todas las imágenes son capturas propias del juego).

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