Un viaje que no querrías tener que hacer
Análisis de Massira
12/04/2024 | Azka Laura | No hay comentarios
Fue allá por 2011 cuando el conflicto explotó en Siria llevando al país a una guerra civil. Para más tarde, en 2014, recrudecerse debido a la guerra con el Estado Islámico. Aún hoy en día el conflicto continúa, aunque tenemos más reciente el actual genocidio de Israel en Palestina. Pero no importa cuál sea, las víctimas siempre son las personas residentes. En medio del fuego cruzado, intentando huir y casi siempre olvidadas y maltratadas. Las que consiguen salir del país también tienen un duro camino por delante. Este viaje es el que intenta mostrar y concienciar al respecto el juego indie Massira a través de la mirada de una niña.
Ya pudimos conocer la historia lanzada por el estudio español Frost Monkey Games para PlayStation 4 en 2019. Pero es ahora cuando Numi llega a PC a través de Steam. En Massira nuestra pequeña protagonista, por suerte, no estará sola. En esta dura travesía escapando del conflicto en Siria e intentando llegar hasta Europa, la acompañará su abuela Yara. La abuela será su apoyo emocional en la historia y nos echará una mano extra en los puzles. Pero también veremos lo que supone para una persona mayor un esfuerzo físico tan grande. Dos puntos de vista, dos realidades, y sin embargo el camino es difícil para ambas.

Por supuesto, en Massira se simplifica mucho la experiencia, no busca un acercamiento realista. Se busca tocar el tema pero desde una perspectiva más metafórica y enmarcando todo en las mecánicas de juego. En ciertos momentos, Numi verá el escenario de forma fantástica, o realizaremos puzles y superaremos plataformas en lugar de, por ejemplo, andar durante horas o días, por supuesto. Pero se mencionará el cansancio, el hambre, el frío, etc. Tanto en conversaciones entre nuestras protagonistas como con otros refugiados. También en las cartas coleccionables que encontraremos por los escenarios. Personas anónimas que están pasando por circunstancias similares a las de Numi y Yara.
Y aunque el enfoque y la intención es buena no puedo decir lo mismo de los controles y mecánicas. En PC podemos usar tanto teclado y ratón como mando, pero es este último el que está mejor adaptado. Algo normal teniendo en cuenta que originalmente el juego salió para PlayStation 4. El ratón está desaprovechado, usándose solo para mover la cámara y sin opción de ajustar la sensibilidad. Y aunque se maneje bien con mando, el movimiento de Numi es bastante tosco teniendo en cuenta que nos vamos a encontrar bastantes zonas de plataformas. Incluso hay momentos de sigilo, aunque menos, en los que andar o correr serán nuestras únicas opciones. Da la sensación de que han querido abarcar mucho para los recursos de los que disponían.
Esto también se acentúa cuando hay que repetir pruebas debido a posibles bugs. Cuando un NPC no reacciona como debería o la niña se queda atascada entre texturas toca cerrar y volver a abrir el juego, pero el último guardado automático no fue tras la última prueba realizada, sino al principio de la zona. Un gran error, sobre todo teniendo en cuenta que una zona puede tener varias pruebas y conversaciones, haciéndose pesado repetir todo de nuevo, y sin saber si volverá a saltar el fallo.
En contraste es muy cómodo dirigir a la abuela para que nos ayude donde lo necesitemos. Llevaremos la voz cantante con la protagonista, ya que al ser joven tiene toda la energía necesaria para hacer los saltos y correr cuando haga falta. Pero tener una mano extra en un puzle, aunque solo sea tirar de una palanca, siempre es interesante. Eso sí, los puzles son sencillos, donde encontraremos más reto será en averiguar qué debemos hacer, y en el plataformeo y demás pruebas de habilidad y reacción.

En el aspecto de la narración el juego también flojea al usar diálogos y descripciones bastante planos. Tal vez buscando la accesibilidad, pero no te acerca a los personajes y su historia al notarse rígidos y forzados. Las cartas coleccionables son un poco más elaboradas en este aspecto, mientras que los periódicos son más descriptivos y crudos. Y lo más curioso es cómo contrasta esta triste y dura historia con lo colorido de sus gráficos low poly. Me lleva a pensar en el juego como un cuento, y quizá esa sea su idea.
Y en este cuento que es Massira encontramos coleccionables en forma de objetos y comidas típicos de la zona, desde el rebab en Siria al pretzel en Alemania. Y aunque en el momento de recogerlos no los podamos apreciar, podemos consultar todos los coleccionables encontrados en la sección correspondiente del menú y ver su ficha. En esta se observa mejor el modelado del objeto y leeremos qué es o para qué se usa. Un añadido muy interesante que nos da a conocer cosas locales con las que tal vez no tengamos familiaridad.
Como vemos, Massira tiene sus más y sus menos. Su propuesta es muy interesante. Aunque el tiempo pase siempre habrá conflictos y será necesaria la concienciación. Traer el título a PC para que llegue a más gente es muy buena idea, pero tal vez necesitaba un poco más de pulido. Es corto y sencillo pero puede hacerse tedioso debido a sus bugs. Tiene buenas propuestas con la idea de los coleccionables pero a veces los escenarios son innecesariamente grandes. También le vendrían bien unos controles más finos y mejor adaptados a ratón y teclado. Con todo, no puedo recomendar este juego, a pesar de los años el título sigue siendo difícil de jugar, y el paso a PC no lo ha mejorado. Pero, por supuesto, no apartemos la mirada de los conflictos, por lejos que creamos que nos queden. Nuestra ayuda, aunque nos parezca poca, puede llegar a marcar una diferencia cuando se une a la de más gente.
Estudiando para hada madrina, que dicen que para estudiar nunca es tarde. Jubilada de los MMOs. Ahora llevando la magia gamer a las nuevas generaciones.
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