Child of Light es un RPG desarrollado por Ubisoft Montreal (los buenos de Ubisoft) que salió al mercado en 2014 para casi todas las plataformas. Es uno de esos juegos bonitos, que te entran por los ojos nada más verlo y te da un poco igual de que vaya o como funcione, porque lo quieres para contemplarlo.

Y si os lo preguntáis, sí, todo el juego está traducido y manteniendo la rima (todo lo posible), labor de Beatriz Pedroche y Alba Calvo Porrúa. Por lo demás, Child of Light es un cuento, pero no uno cualquiera: somos una princesa en apuros, pero no hay ningún príncipe que venga a auxiliarnos, la única ayuda con la contará Aurora, además de una espada, es una pequeña luciérnaga, Igniculus, que nos servirá además para resolver la mayoría de puzles y para ayudarnos en el combate. También contaremos con un variopinto de personajes que se unirán a nuestro grupo para ayudarnos en nuestra misión. ¿Y cuál es esta? Devolver el sol, la luna y las estrellas de Lemuria, robadas por la Reina Oscura. El argumento típico de cuento, pero con un detalle: es un cuento para niñas. Y lo es porque la protagonista es Aurora, una princesa que para luchar usa una espada más grande que ella, tiene el poder de volar y es la elegida para salvar el mundo. Levantad la mano quienes alguna vez soñasteis esto de pequeñas.

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¿Aurora es adorable, sí o sí? Fuente.

Como ya he dicho, Aurora no estará sola en su aventura, la acompañarán diversos personajes: El Gólem (obtenible sólo en el DLC), que será la fuente de fuerza bruta del grupo; Finn, un enano con una respetable barba a sus 13 años, que es el mago elemental; Robert, un pequeño ratoncito de la raza de los Bolmus, que tiene el rol de arquero; Rubella, una bufón que va en busca de su hermano y será la curadora; y otros tres personajes que son ligeramente spoiler y que prefiero no mencionar y que descubráis.

Como ya he mencionado antes, también estará Igniculus, que nos permitirá resolver puzles y ayudará en el combate, y estas son las dos mecánicas básicas del juego. Los puzles son bastante sencillitos (cuento para niñas, recordad), la mayoría serán de hacer coincidir símbolos proyectados usando la luz de Igniculus. Por otro lado, el combate es muy simple: tendremos en pantalla dos personajes y será un combate por turnos, con un par de novedades: poder interrumpir la acción del enemigo (y que nos interrumpa él) y poder ralentizar el turno enemigo o acelerarnos usando a Igniculus, lo que le añade un componente de estrategia, para realizar las acciones en el momento que más nos beneficie.

Pero en este pequeño cuento de hadas no todo es perfecto, y el fallo que le encuentro al juego es que no reparte bien los tiempos: el primer acto es el más largo de todos, mientras que el segundo y el tercero son mucho más breves, lo que te deja con las ganas de más y preguntarte al salir los créditos “¿Ya?”. Aun pese a esto, te da para unas cuantas horas, no explorando, ya que es bastante lineal (pero no tanto como Final Fantasy XIII), pero sí para sacar todos los logros de localizar cofres y hacer las misiones secundarias. Y en esta parte de exploración, se agradece que Aurora vuele y lo único que cuente son tus reflejos para esquivar trampas, ya que los controles van muy bien (jugué la versión de PS3).

En el aspecto gráfico, usa el motor Ubi-Art (el mismo que usa Rayman Legends), que permite desarrollar cosas bonitas en un mundo 2D y todo tendrá ese aspecto vaporoso de acuarela, que es precioso. Las animaciones de los combates son maravillosas, con Aurora saltando y dejando caer su espada

Y si os he vendido esta preciosidad de juego y queréis comprarlo, la versión Deluxe, que tiene un póster, un libro de arte, un llavero de Igniculus, los DLCs y el código de descarga del juego, por menos de 25€, que está muy bien para la duración y lo bonito que es.

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