Fanart de cccrystalclear
Fanart de cccrystalclear

Que en el mundo de los videojuegos hay severos problemas de representación para algunos colectivos lo sabemos todos. La industria se ha considerado siempre cosa de hombres, hecha por hombres y para hombres… heterosexuales, claro. Si ya es difícil encontrar títulos donde la mujer tenga su lugar en igualdad de condiciones respecto a sus compañeros masculinos, no hablemos de encontrar títulos donde se contemple que, atención spoilers:

LA DIVERSIDAD SEXUAL EXISTE.

Así es, niños y niñas, hay vida más allá de la heterosexualidad aunque eso apenas se refleje en el mundo de los videojuegos. Y ya no hablo de personajes homosexuales, que alguno que otro de vez en cuando aparece, sino de personajes en los que se reflejen otras orientaciones sexuales como la bisexualidad, asexualidad (¿Asexualidad? ¿Pero eso se come?), pansexualidad, etc.
Es cierto que en algunos títulos ni siquiera se menciona la orientación sexual de los personajes o directamente no resulta relevante para el desarrollo del juego y de nuestra experiencia jugable, pero en otros casos donde los personajes, tanto protagonistas como secundarios, tienen matices y una mayor profundidad, lo que encontramos es que la heterosexualidad manda. No obstante, hay estudios como Bioware que han demostrado que hay más colores en el horizonte y que la orientación sexual sólo es una parte más del personaje, no lo que lo define.
El estudio ya apuntaba maneras cuando en Mass Effect (2007) ofreció la posibilidad de tener relaciones sentimentales con algunos personajes, una de ellas homosexual (con Liara, si Shepard es mujer). Estas relaciones iban más allá del componente sexual porque implicaban cierta dedicación, tiempo y un vínculo que varía y se fortalece según nuestras experiencias y decisiones en el juego.

Un paso más se dio en la primera entrega de Dragon Age (Dragon Age: Origins, 2009), donde tenemos la opción de que nuestro protagonista tenga relaciones con personas de su mismo sexo, (tanto si es hombre como mujer) pero en este caso hay un desacierto en cuanto a la construcción de dicha relación, en mi opinión, debido a que la manera más práctica de ganarnos el cariño de otro personaje es ofrecerle regalos y a que todo el proceso de enamoramiento y romance parece sólo un tránsito para llegar a un fin: el acto sexual.

Sin embargo, Bioware supo enmendar sus errores y logró lo que, para mí, debería considerarse referencia ejemplar en cuanto al tratamiento de la sexualidad en la construcción de personajes y sus interrelaciones.
Dragon Age Inquisition (2014) nos muestra un mundo tan rico y diverso como aquellos que lo habitan. Desde el primer momento en el que fueron presentados sus personajes se vio un nivel de inclusión que hasta el momento yo, personalmente, no había presenciado nunca. Por un lado tenemos a dos personajes que son abiertamente gays (Dorian y Sera), además de un personaje bisexual (Josephine), otro pansexual (Iron Bull) y me atrevería a decir que uno asexual (Cole), pese a las posibles discusiones que eso pueda causar. Y aquí he de hacer un inciso para explicarme.

AVISO: SPOILERS DEL DLC TRESPASSER
Como todos sabemos, Cole es un ser complejo. Sea espíritu, demonio, humano o todo y nada al mismo tiempo, lo que es evidente es que Cole no siente interés sexual por nadie, y eso le convierte, a efectos prácticos, en un personaje asexual. He leído quejas debido a que la posible asexualidad de Cole queda “desmentida” en el DLC Trespasser si previamente hemos elegido que se vuelva humano. Bien. Vamos por partes.
En este DLC nos encontramos con que Cole tiene novia, y esto para algunos ya es indicio de que ha dejado de ser asexual. Para aquellos que no lo sepan, ser asexual no significa ser un trozo de madera flotante sin emociones ni sentimientos. Las personas asexuales son como todas las demás, aman, quieren ser amadas y son perfectamente capaces de tener relaciones sentimentales con otros y de practicar sexo con ellos.
En una conversación durante Trespasser, Dorian le dice a Cole: «You’ve got a lady friend?». A lo que él responde: «I am human now». Muchos interpretaron esto de manera errónea a mi parecer, alegando que Bioware estaba aquí dando a entender que lo que nos hace humanos es tener una relación sentimental con otra persona. En mi opinión, lo que se está aquí dando a entender es que debido a su nueva condición, mucho más humana, Cole necesita a otros más que antes, necesita afecto y cariño, y eso lo ha encontrado en una pareja sin que implique que haya dejado de ser asexual.
FIN DE LOS SPOILERS.

Dragon Age Inquisition no sólo ofrece una diversidad sexual encomiable, sino que lo hace con la naturalidad que merece, sin tratar a estos personajes como elementos aislados, como seres que no encajan en el mundo al que pertenecen. Incluso hay una entrada en el códice del juego que aborda el tema y nos explica la concepción de la sexualidad por las sociedades de Thedas.
Tales_tarot«Lo que me resulta más interesante es que, a pesar de que la sexualidad humana no se discute en público, existen rasgos comunes en todas las tierras andrastinas. Normalmente los hábitos sexuales se consideran algo natural y se distinguen de la procreación. Solo entre la nobleza, donde la procreación conlleva asuntos hereditarios y la unión de poderosas familias, es algo de vital importancia. Incluso así, un noble que ha cumplido sus obligaciones para con la familia puede satisfacer sus intereses sexuales sin que sea motivo de escándalo.
Las opiniones acerca de las relaciones lujuriosas entre personas del mismo sexo varían de un lugar a otro. En Orlais se consideran una excentricidad, nada más. En Ferelden son un escándalo si se hacen de forma indiscreta; de lo contrario, no tienen importancia. En Tevinter están consideradas como un acto egoísta y pervertido entre los nobles, pero las fomentan si se mantienen con esclavos. En ningún lugar están prohibidas y cualquier clase de relación sexual es únicamente sometida a juicio si es excesiva o tiene lugar en lugares públicos».

Como vemos, no te está presentando un mundo idílico, sino realista dentro de su contexto y bien trabajado, donde sus habitantes han sido creados con el mismo cuidado y coherencia. Cada personaje en DAI tiene su historia, sus conflictos, sus matices, y la orientación sexual es sólo uno de ellos. Así, en las opciones de romances que tenemos a nuestra disposición, además de esta diversidad nos damos cuenta que algunos personajes se pueden sentir atraídos por miembros de otras razas mientras que otros sólo se relacionan de un modo romántico con los de la suya, o que con algunos el acto sexual formará parte de la relación mientras que con otros no es algo necesario.

Además, los roles de género están llevados de un modo admirable, alejándose de lo que solemos ver a diario en el mundo de los videojuegos (y en otros muchos ámbitos como el cine o la TV). El comportamiento y personalidad de los personajes no se ha construido en base a su género o a su orientación sexual, sino en base al mundo en el que viven y a cada uno de ellos como individuo. Aquí la mujer es una igual al hombre en batalla y ni se cuestiona su valía en tal sentido, no se la viste como una conejita playboy, sino como lo que manda su condición, y no recibe presión social para ser más femenina o más guapa o más sexy (os remito aquí a otro artículo de la web sobre sexualización en los videojuegos). Aquí las personas son personas, con sus defectos, sus peculiaridades y sus virtudes, y uno puede sentir que su género no se corresponde con su sexo sin que esto sea motivo de escándalo, como es el caso de Krem, el primer personaje transgénero que he conocido en el mundo de los videojuegos cuya condición se aborda de forma respetuosa.
dragon_age_inquisition_0162-pc-games_b2article_artworkKrem no proclama a los cuatro vientos lo que es, tú como jugador tendrás que interesarte en él para llegar a conocerle, y en ese proceso se abrirá a ti y te lo contará, pero el juego no lo usa como icono para ganar público ni para vanagloriarse de introducir diversidad, sino como un dato más en el trasfondo de un personaje único, un ser humano como cualquier otro, con sus batallas, sus demonios y sus historias personales.
Igual que con Krem, el resto de personajes sólo compartirán con nosotros su lado más íntimo (ya sea en el plano romántico o de la amistad), si trabajamos nuestra relación con ellos, y el sexo estará presente en ocasiones como un modo más de relacionarnos, de conectar con otros. Yo, como jugadora heterosexual, no quiero ser la única en poder establecer esta conexión sentimental mientras juego, lo que quiero es variedad y visibilización, quiero que no se discrimine a unos en pos de unos pocos, y quiero que las desarrolladoras dejen de tomar como excusa que el público mayoritario son hombres heterosexuales (lo cual no es cierto) para escurrir el bulto y no esforzarse en crear videojuegos inclusivos.

DAI es el claro ejemplo de que las cosas pueden hacerse bien, y de que la temática de un videojuego, por fantasiosa que sea, tampoco ha de ser razón para dejar de lado la realidad de lo que somos. En un marco fantástico siempre será creíble que haya dragones, espíritus, ogros, duendes y hadas, lo que nunca será creíble es la falta de diversidad en las personas que lo habitan, porque nadie es igual a nadie, y todos, independientemente de nuestro sexo, identidad de género u orientación sexual, deberíamos tener cabida en él.