Antes de considerarme gamer (o persona que juega más o menos asiduamente, para el caso), servidora se considera rolera. Me encantan los juegos de rol; no tengo problema en admitir que son mi género favorito, sea tanto en videojuego como en mesa como variantes online. Y el juego con el que me inicié fue Vampiro: La Mascarada, creado por Mark Rein-Hagen para la compañía White Wolf.

La idea que presentaba me llamó mucho la atención a mis catorce años de entonces: Vampiro: La Mascarada (a partir de ahora VTM, sus siglas en inglés) se describe a sí mismo como “un juego narrativo de horror personal”, y alejándose de la idea de rol en mesa que presentaban juegos como Dungeons and Dragons, lo que planteaban era jugar en la era contemporánea actual como una de las criaturas sobrenaturales que pueblan el Mundo de Tinieblas, mundo que vendría a ser como el nuestro pero mucho más retorcido y oscuro (no se les ocurrió nombre más creativo, no); en este caso, como su nombre indica, con vampiros. Con todas las ventajas y los horrores que ello podía conllevar, y por supuesto sin poderse revelar a los humanos, ya que ellos ignoran que existen. En eso consiste la Mascarada: para los vampiros, el mundo es un teatro y ellos actúan tras un telón cuidadosamente colocado delante de la mirada mortal que no se debe descorrer bajo ningún concepto.

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En el juego te encuentras un montón de retretes. Probablemente para recordarte que ya no los necesitas. Porque si no ya me diréis.

Lo que más me gustaba de VTM era que, además, sus vampiros operaban por sus propias reglas y tenían toda una mitología montada alrededor muy interesante, basada en los libros y películas sobre ellos pero yendo mucho más allá. Huelga decir que me entusiasmé y enseguida me lancé a leer todo cuanto estuviera en mi mano sobre VTM y sobre el sistema de juego. Por entonces no llegué a jugar ninguna partida decente, pero en pleno hype del momento descubrí que existía un juego (en realidad, dos, pero a mí me interesaba ese en concreto) basado, precisamente, en VTM, llamado VTM Bloodlines. Por supuesto, tenía que jugarlo. Y lo cogí, me lo fui a instalar en mi portátil patata de entonces muy ilusionada… para descubrir que el juego no me tiraba. Así que tras la decepción me olvidé y seguí a otra cosa.

Pasaron los años y llegó 2014, diez años después del lanzamiento de VTM Bloodlines y de mi descubrimiento de éste. A raíz de uno de los canales habituales que seguía (y sigo) de let’s play descubrí que VTM Bloodlines estaba disponible para comprar y descargarse en Steam. Todo el hype de mi adolescencia me volvió entonces y me faltó tiempo para instalarme ese juego que me había frustrado tanto en su momento. Por supuesto tuve que instalarme también unos cuantos parches para que me pudiera tirar bien, junto con el juego en sí. Y esta vez, funcionó.

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La hoja de personaje del juego de papel y lápiz es muy similar a ésta, adaptada a las peculiaridades de un videojuego.

VTM Bloodlines incorpora al juego muchos de los elementos que se encontraban en su versión en mesa, como las fichas de personaje en donde tú puedes colocar los atributos y habilidades a tu personaje en función de uno de los clanes de la Camarilla (una de las facciones vampíricas, la más grande y la que suele dominar el cotarro en muchas crónicas de VTM) al cual pertenezca. De la misma manera, los vampiros pueden hacer uso de ciertos poderes gastando un poco de su propia sangre, llamados Disciplinas. El clan al que pertenezcas determina cuáles son las tres Disciplinas que te tocan, y también tus puntos fuertes y débiles. Hay que elegir sabiamente los puntos que vas a gastar antes de empezar, puesto que aquello que elijas condicionará mucho tu sistema de juego, y como en el juego original, cuanto más alta sea la puntuación que quieras comprar más puntos de experiencia habrá que gastar. Aprendí que en cualquier caso, lo sabio es apostar por meter puntos en Habilidades como Sigilo y Seguridad, ya que en el juego se van a usar muchísimo, si no casi siempre. Y si os faltan puntos, no os preocupéis que durante todo el juego os vais a encontrar manuales que os suben ciertos stats, así como determinadas conversaciones con ciertos PNJ. Eso sí, no hagáis como yo y os dejéis de poner puntos que os suban la Búsqueda (hazaña combinada con los puntos de Academicismo (Scholarship) e Inteligencia) porque si no vais a tardar lo vuestro en leerlos.

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En la versión parcheada, si haces trampa en la ficha de personaje Jack el Sonriente te echa la bronca. Como éste muchos más momentos de romper la cuarta pared desperdigados por aquí.

En VTM Bloodlines empiezas jugando como un vampiro recién Abrazado (el Abrazo es, en términos de VTM, la conversión a vampiro) que se encuentra con que su creador o sire ha violado una regla importantísima en su sociedad al convertirte en uno de ellos y que debe ser ejecutado por ello. Enfrente de todos los demás vampiros de la ciudad, además. Gracias a que el líder de otra facción (los Anarquistas) protesta, el líder de la Camarilla, también denominado Príncipe, te deja vivir (o no-vivir, para el caso) y te empieza a mandar recados para poder integrarte en su sociedad y sobrevivir, algo a lo que no puedes negarte. A lo largo del juego, aprendes que la Mascarada no es sólo un constructo social para que los vampiros se protejan de la humanidad, también lo es para controlarla como buenos depredadores que son, y dentro de su misma sociedad hay diferentes facciones con opiniones muy distintas entre ellas sobre lo que significa ser vampiro. Y vas a conocer muchas de ellas por el camino.

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Mirad qué movimientos, qué arte en la pista. Ni Shepard, oiga. Por cierto, si te pasas un rato bailando en las pistas con humanos rindiéndote cult… digo, rodeándote, ganas Humanidad.

El mayor punto fuerte que tiene VTM Bloodlines, y uno de los motivos por los que se ha hecho tan popular y tan querido por sus fans, es sin duda su narración. En VTM: Bloodlines dejan patente que los Vástagos, otro nombre para los vampiros, tienen una constante lucha por el poder entre facciones, por no mencionar las amenazas exteriores como cazadores u otros sobrenaturales como los kuei-jin; dejan entrever varios conflictos que son comunes en el juego de rol original (la Jihad o la Gehenna, por ejemplo), y te hacen partícipe de ellos. Según tus acciones te puedes posicionar en una facción o en otra, y eso tiene sus consecuencias. La historia está muy bien llevada, así como la mayoría de personajes, y atrapa desde el primer momento; la capacidad de inmersión es de las mejores que he visto, y es muy fácil acabar familiarizándose con el entorno que juegas y con sus historias, con sus momentos de humor y su ruptura de la cuarta pared, así como en los momentos tensos, que no son pocos. Y tiene mucho valor de rejugabilidad, puesto que hay detalles especiales en el juego para tu personaje según el clan que seas, y también formas distintas de jugar un mismo escenario. No es lo mismo infiltrarse en una fiesta de sociedad siendo un vampiro de clanes con apariencia más humana que uno del clan Nosferatu, que apenas parece humano y debe tirar del sigilo y la fuerza constantemente para llevar a cabo sus misiones. Por cierto que hay puntos de Humanidad y de Mascarada; si pierdes los cinco puntos de Mascarada por violar sus normas, pierdes la partida. Lo mismo que perder Humanidad tiene sus estragos en el juego, o ir sin apenas reserva de sangre en el sistema.

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Juro que antes de jugar este juego no me gustaban los Tremere. Magias de la vida *es gracioso porque los Tremere son los magos de aquí. Ya, ya paro*

El juego tiene muchísimas flaquezas, si no contamos los numerosos bugs que aún con los parches presenta. Gráficamente deja que desear, también, pero es más comprensible si se sabe que Troika Games, el estudio que desarrolló este juego, lo presentó inacabado por presión de Activision, y poco después de lanzarlo al mercado quebró, con lo que son los fans quienes se encargan de mantenerlo vivo. Los controles pueden ser un poco liosos al principio de manejar, sobre todo para quien no está acostumbrado a jugar en PC, pero al final uno se acaba haciéndose a ellos (recomiendo desde ya que no se salte el tutorial si es la primera vez que se juega, porque explican muchas mecánicas del juego. ¡Y regalan ganzúas!). Y hay misiones que son innecesariamente pesadas al punto de agotar a quien lo juega, sobre todo teniendo en cuenta que no dispones en ese punto de mapas, que para mazmorras suelen ser bastante necesarios. Eso te obliga a planear tus movimientos (alguna vez que otra ayudándote de guías) y no ir a lo loco si no quieres acabar en la Muerte Definitiva y en un game over. Otro pero, más insignificante pero importante para mí, es que no dispone de un creador de personajes real. Puedes elegir entre llevar un hombre o una mujer, y vas cambiándole la vestimenta (que a efectos del juego es como armadura) por una mejor a medida que transcurre el juego, pero la apariencia que presentan es una para cada clan, hombre y mujer, por defecto.

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Las alcantarillas hacia la guarida Nosferatu son la peor parte del juego con diferencia. Se lidia mejor con ello haciendo de menstruación con martillo pilón incluido. The Tremere way (???)

¿Y qué hay de la representación femenina? Bien, llegados a este punto, no hay mucho que esperar sobre esto. De hecho, la mayoría de personajes femeninos, si no prácticamente todos, están muy sexualizados, y esto es tristemente cierto cuando llevas a una Malkavian, cuyos modelitos están todos basados en disfraces sexy y da bastante vergüenza ajena de ver. En especial cuando se tiene en cuenta que está haciendo una representación de un clan donde todos poseen algún grado de enajenación mental, y este hecho en juego se desvirtualiza bastante, sólo dejándose ver en detalles muy puntuales, como en sus diálogos vagos y confusos. Y hablando de Malkavians (y probablemente me lleve un buen abucheo por esto), especial mención a Jeanette Voerman, que es la “chica póster” del juego y a pesar de que tiene un giro de personaje interesante, parece que sólo está allí por una cosa. A pesar de que los vampiros están clínicamente muertos y muy interesados en lo que es el sexo (si no es como medio para alimentarse, claro) no es que estén.

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Asustarme, lo que se dice asustarme no. Más bien me aburres soberanamente, cariño.

Amén de otros momentos incómodos, cuando te das cuenta de que casi todas las muñecas de sangre (término despectivo para los humanos que se prestan voluntariamente a que te alimentes de ellos) disponibles son mujeres, y diálogos específicos que recibes llevando una mujer en los que debería ser posible una reacción de ataque debido a lo tóxicos que son. Al menos en algunos casos puedes optar por decir “me das asco/pena”.

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Un mod para poder usar éste manual como arma, gracias
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Y preferiblemente contra infraseres como éste.

Y para terminar, la banda sonora original. Hay opiniones para todos los gustos sobre ella; personalmente creo que aunque no es de mis favoritas, sí crea un ambiente bastante apropiado para el universo donde se desarrolla, y las canciones licenciadas son muy buenas. Encontrarme con una de Lacuna Coil, que era un grupo que me gustaba bastante de adolescente, fue en parte como reencontrarme con esa época y cuando estaba descubriendo VTM y los juegos de rol. Y es por ese motivo por el que recomiendo jugar VTM Bloodlines; a pesar de los contras que pueda tener, es uno de mis juegos favoritos y jugar toda la historia y explorar los detalles que el juego puede ofrecer (además de los que los fans han añadido con los parches) merece muchísimo la pena. Sobre todo si se ha jugado o se conoce el juego de papel y lápiz, es fundamental al menos echarle un vistazo porque han sido muy fieles al original, y se nota. Ojalá que juegos como este sirvan de inspiración para otros tantos que vengan después, tanto como por sus virtudes como por sus faltas. Y mientras tanto, que el Mundo de Tinieblas continúe vivo mucho tiempo.

“Es la sangre de Caín la que controla nuestro destino. Hasta siempre, vampiro.”

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Fuente.