Como hace poco que salió a la venta edición conjunta de MGSV, se me ocurrió que este era el mejor momento para hablar de los dos juegos que componen la quinta entrega numerada de Metal Gear Solid: Ground Zeroes y The Phantom Pain, ambos disponibles para PS3/360, PS4/XBONE y PC. Además, toda esta reseña es 100% spoiler free.

Ground Zeroes compone el prólogo, y como tal, no dura demasiado: la misión principal (la única que aporta algo sustancial a la trama) se completa en unas dos horas. Eso sí, dos horas brillantes a todos los niveles: tanto en jugabilidad como en narrativa.

Abre con un plano secuencia de diez minutos que es de lo mejorcito de la saga. Sirve para presentar a los personajes principales, enseñarnos Guantá- *ejem* el Camp Omega y sentar el tono. A continuación el control pasa directamente al jugador, sin pantallas de carga de por medio. Y la verdad es que impresiona encontrarte en las afueras de un campo clandestino de prisioneros en noche cerrada y lloviendo a mares.

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Big Boss a la carrera.

Lo siguiente que sorprende es lo cómodos que resultaban los controles y la naturalidad de los movimientos de Snake. Especial mención a los combos de CQC que son una maravilla de ver. La IA de los enemigos suele ser bastante coherente, aunque en ese (como en otros muchos aspectos del gameplay), está lejos de lo que consigue The Phantom Pain. Sin embargo, hay mucho con lo que experimentar en el pequeño parque de atracciones que es Camp Omega: tanques, lanzacohetes, cámaras de vigilancia, conductos subterráneos y demás. Así pues, pese a que cuando salió por primera vez allá por marzo de 2013 con un precio entre 20 y 40€ fue muy criticado por su falta de contenido (apenas 5 misiones), la verdad es que se le puede sacar mucho potencial si se quiere. Por lo demás, se echa de menos alguna que otra caja de cartón…

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“¡Toma del frasco Carrasco!”

Después de este entrante llega el plato fuerte: The Phantom Pain (TPP en adelante). Un juego que me resulta imposible de abarcar en un único artículo, así que esperad que escriba más sobre él. Por hoy, la versión reducida:

TPP comienza con el protagonista, Snake, despertando de un largo coma de 9 años. Poco después tendremos que huir del hospital con la ayuda de un misterioso paciente (un tal Ishmael). A la vez que nuestro protagonista se acostumbra a moverse de nuevo, nosotros aprenderemos a utilizar los controles y pasaremos de movernos de forma torpe a ser bastante competentes. Un tutorial muy mimetizado con la trama: buena esa, Kojima.

Tengo que decir que aunque algunos opinen que esta primera misión es un tostón, para mí permanece como uno de los momentos álgidos de todo MGSV. La siguiente no baja el listón: en resumidas cuentas, tenemos que rescatar a un viejo amigo. Como comprenderéis, no sólo es de una importancia narrativa vital sino que también es el primer momento en el que pisamos Kabul. Lamentablemente, la calidad de las misiones no es constante y es a partir de este momento que se comienza a notar el que es a la vez el mayor aliciente y el peor defecto de TPP: su inmensidad.

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El maltrecho Kazuhira Miller en MSGV.

La obsesión por los números grandes hizo que se inflase el número de misiones principales a alrededor de 60, de las cuales menos de la mitad hacen que avance la historia. Algunas, simplemente, no tienen cinemáticas específicas. Y esto desanima. Desanima, más que nada, porque no sólo tienes un montón de misiones “de relleno”, sino además las side-ops (pequeños objetivos) repetitivas hasta el hastío. Lo que funcionaba bien en Peace Walker aquí se pierde porque la cantidad no corresponde a la calidad.

“¿Y la historia?”, porque después de dejar cojo al gameplay, si encima nos falla la trama… Pues sí, TPP también sufre de ese mal. Al igual que el propio Venom Snake, está incompleto: se ha hablado mucho de que si faltaba todo un capítulo entero (unas 10-15 misiones), que si lagunas argumentales del tamaño de océanos… Y a todo eso hay que añadirle la polémica del final (por favor no busquéis nada que os spoilean el juego entero). No voy a tratar de defender lo indefendible, se nota que en los casi 8 años que ha estado en desarrollo ha habido muchos cambios que lo han llevado a que sea… Bueno, lo que es.

Pero, aunque parezca difícil de creer, TPP tiene más luces que sombras tanto a nivel narrativo como de gameplay. Nos regala misiones memorables y el mundo abierto le sienta genial al género de infiltración, además de la gran variedad de cachivaches disponibles (atención, hay hasta pistolas de agua). Por otra parte, posee algunas escenas tan bellas e impactantes que hace que se le perdonen los infumables casetes de Code Talker. Me resulta difícil defenestrar a este juego por sus fallos cuando los suple con genialidades. Qué le vamos a hacer, ya se ha dicho muchas veces (por eso tiene el ego por las nubes) pero Hideo Kojima es un genio en lo suyo.

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Lo de Quiet es para echar de comer aparte. Otras compañeras han hablado sobre ella.

Los que no habéis jugado a ningún Metal Gear antes probablemente os estéis preguntando si se puede jugar a MGSV sin tener ni idea del resto de juegos. A ver… Es complicado.

La historia es fácil de seguir incluso si desconoces a los personajes; sus personalidades y motivaciones quedan muy claras desde el primer momento. Pero se pierde bastante de lo que la enriquece, además de que el final queda a modo de “chascarrillo” si no se ha jugado a los anteriores títulos. Sin embargo, MGSV se preocupa por ser accesible y lima muchas de las asperezas que echaban para atrás a la gente como (muy a mi pesar y el de muchos) las cinemáticas interminables (recordemos que MGS4 ostenta el récord Guinness al juego con la cutscene más larga).

Así que no sé muy bien que responder. Pero sé qué os puedo decir: jugad a la saga entera, maldita sea.


(Todas las imágenes son de la página oficial de MGSV).

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