Desde su lanzamiento el pasado mes de mayo, Overwatch se ha convertido en el juego más popular del año, superando hace poco los 20 millones de jugadores. A pesar de que su estreno no estuvo exento de polémica debido a la escasez de contenido, pronto se ganó el beneplácito de la crítica y los fans gracias su jugabilidad rápida, dinámica y fresca, siendo una de las más divertidas de esta generación.

Gran parte del éxito del juego se debe a lo amigable que es. En la pantalla de inicio nos recibirá uno de los personajes posando para nosotros y en apenas un par de clicks estaremos en partida. Los colores planos y saturados, las interacciones entre jugadores e incluso la censura del chat de equipo nos están diciendo que nos pongamos cómodos porque nos lo vamos a pasar bien.

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Pharmercy, ilustración de Emily Carroll

Pero, sin duda, lo más atractivo para el público han sido los héroes (23 con la reciente incorporación de Sombra). Un abanico amplio para que cada usuario pueda elegir el personaje que le guste más estéticamente, jugablemente o —y quizás más importante— con quien más identificado se sienta. De esta manera con el Soldado 76 adoptaremos un rol más parecido al del first person shooter tradicional, con Pharah o Hanzo nos aprovecharemos de la verticalidad de los mapas y con Genji nos sentiremos como el ninja más rápido de Konoha.

Y aunque se echa en falta una mayor diversidad en los cuerpos de los personajes femeninos (recordemos que Zarya es producto de una protesta de Feminist Frecuency) y han metido la pata con alguna que otra representación racial (el white-washing de la skin de Halloween de Symmetra es lamentable) por lo general han hecho un buen trabajo en la variedad estética.
Pero solo en la estética.

Recientemente, con motivo de la Blizzcon, volvió a salir el debate de la representación LGBT+ tras una entrevista de Kotaku al diseñador Michael Chu y a la artista Rachel Day. En ella, el entrevistador llamaba la atención sobre el movimiento fan del que he hablado y el deseo de que haya un personaje canónicamente gay (gay en inglés se refiere a ambos géneros, no solo al masculino). Day contestaba que estaban intentando hacer un juego variado, con distintos tipos de cuerpos y personas, sin excluir a nadie. Goodman añadió que hay un personaje LGTB en el juego y que pronto se hablaría más de él.

Tengo que reconocer que aquí me eché a temblar, se nota que Blizzard está teniendo mucho cuidado a la hora de caracterizar sus personajes y hacerlos diversos. Aplaudo que cada uno diga frases en su idioma, y las dos últimas incorporaciones han sido una mujer mexicana y otra egipcia que, además, es una señora mayor. Sin embargo la manera de abordar el tema me chirrió un poco. Espero equivocarme, pero esta situación ya la hemos vivido varias veces. Estoy hablando del queerbaiting.

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McHanzo, ilustración de Suzannart.

El queerbaiting, que viene de queer, un término originalmente peyorativo pero reclamado
por el colectivo LGBT+ para definirse, y baiting, cebo; consiste en insinuar, sin nunca confirmar, la atracción entre dos personajes del mismo género o la homosexualidad/bisexualidad de uno de ellos. Un ejemplo de ello es la ya conocidísima serie Sherlock Holmes, que establece una tensión sexual más que evidente entre los protagonistas sin nunca afianzarla. En los videojuegos tenemos muestras de esta práctica en Fire Emblem: Fates, donde Soleil, a pesar de ser abiertamente bisexual (incluso se nos presenta teniendo una cita con una chica) solo puede tener romance con personajes masculinos. Otro caso es la saga Metal Gear Solid, donde la fascinación de Ocelot hacia Naked Snake/Big Boss va más allá del respeto y roza la obsesión en algunos momentos, y aunque en la obra de Kojima el homoerotismo es casi marca de la casa, la mayoría de veces cae en el recurso cómico o en el estereotipo dañino.

Ojo, que ahora vienen spoilers importantes de la saga Metal Gear, The Last of Us, Life is Strange y Yuri!!! on Ice.

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De la mano del queerbaiting tenemos el tropo “Bury your Gays”, por el que un personaje gay/bisexual no puede tener un final feliz. Lo podemos ver también en Metal Gear con Volgin y su amante Raikov, y Vamp, estos personajes son presentados como villanos sociópatas y acaban muertos. Un caso peor (ojo, spoilers de The Last of Us y Life is Strange) fue el de Riley y Chloe Price, ambas muertas al poco de besar a las chicas de las que estaban enamoradas.

El uso del queerbaiting es increíblemente dañino, primero, porque a veces actúa como elemento fetichista, representando a homosexuales/bisexuales como un elemento atractivo para heterosexuales con un cierto tinte homófobo (está más acentuado a la hora de representar relaciones entre mujeres); segundo, porque supone una representación desigual, dando a entender que una relación homosexual debe estar mucho mejor construida para tener incluso menos credibilidad; tercero, porque se usa para atraer a un público que no le corresponde y último porque a menudo se insinúa que deben recibir un castigo (ya sea la muerte o una terapia de conversión).

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La escena que rompió Internet.

El pasado miércoles, Yuri!!! on Ice fue trending topic mundial tanto en Tumblr como Twitter después de la emisión del 7º capítulo debido al beso que confirmaba la relación amorosa entre los protagonistas. Reacciones como esta nos hacen ver lo desesperada que está la gente por verse correctamente presentada. En Yuri!!! on Ice han sabido llevar un romance perfectamente normalizado, que por casualidad, se establece entre dos hombres, sin presentarse como un obstáculo en la carrera deportiva del protagonista. En The Legend of Korra podemos ver otro ejemplo de esto cuando, al final de la última temporada y tras establecer una más que obvia atracción entre ambas, Korra y Asami acaban juntas (admito que no pude evitar ponerme a llorar al ver esta escena).

Soy consciente de que series y videojuegos tienen códigos narrativos distintos, sin embargo, gran parte de la promoción de Overwatch se basa en los excelentes cortos que publican cada poco. Me encantaría que Blizzard hiciera algo parecido a la hora de “sacar del armario” al personaje, quizás con uno de dichos cortos o un cómic. Sea lo que sea, espero que eviten señalar con el dedo al personaje, hacerle ver como una excepción a la regla o una cuota que cumplir porque es lo que toca cuando la gente se queja. No obstante, no puedo evitar que toda esta situación me ponga triste, en la entrevista se referían sólo a un personaje, con lo cual, ninguna de mis parejas favoritas pasará al canon del juego.

Porque la representación importa, y si en tu juego hay más animales y robots (actualmente 4) que personas queer (actualmente 0) es que estás haciendo algo muy mal.

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