Llevo ya mucho tiempo sin escribir reseñas pérfidas y crueles contra los juegos y la verdad es que me apetece mucho. Nuestra víctima de hoy va a ser Faery – Legends Of Avalon. Este juego lo conocí por un amigo del clan que lo estaba jugando en Steam. Le pregunté sobre él al ver su precio irrisorio y me lo compré yo también.

Craso error.

Se trata de un RPG creado por SPIDERS Game Weavers y publicado por Focus Home Interactive allá por 2010. Que conste que esta información ha salido de la wiki, que yo cuando veo los créditos en un juego ni idea de quién desarrolla y quién publica. Yo me limito a jugar.

La ambientación del juego está basada en el folklore feérico y los mitos, criaturas y leyendas asociadas. Y en el folklore teutónico. Y en el islámico. Bueno, que es un mashup folklórico. Si lo piensas bien, cualquier Final Fantasy sin ir más lejos también coge un montón de referencias a estas culturas. La diferencia está en que sólo son referencias y no el eje central del juego.

Personalmente, como apasionada de los mitos y leyendas de las distintas culturas, esto me repatea. Porque a ver, ¿qué narices hace una Banshee, un hada asociada exclusivamente a las familias fundadoras de Irlanda, en el puñetero Holandés Errante? ¡Y enamorada del capitán (que gracias a los dioses no es Davy Jones)!

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Podría poner muchos más ejemplos pero no hemos venido a hablar de eso. Hemos venido a rajar del juego. Empecemos.

La historia comienza con nuestro personaje (un hada) despertando de un letargo de siglos durante el cual estaba atrapado en un cristal. Se nos da la opción de elegir su nombre y sexo y editar su apariencia. Una vez despiertos se nos indica que debemos ir a hablar con Oberón (sí, ese Oberón) quien nos manda a arreglar las movidas de los diversos reinos mágicos, que están perdiendo su magia. Accederemos a estos mundos mediante unos espejos mágicos o portales de toda la vida.

La premisa es la misma en cada mundo: hay un elemento X (un árbol, un barco, un escarabajo gigante…) que se ha corrompido por motivo Y. Nuestra misión consiste en averiguar el motivo y solucionarlo, para que la magia de ese mundo vuelva a fluir. Para ello nos enfrascaremos en una cadena de misiones donde se nos dan dos opciones: matar enemigos a porrón, o hacer la madre de todas las fetch quest para solucionarlo de forma pacífica. Repetir ad nauseam. Elijas lo que elijas ganarás experienc- digo, glamour. En cualquier caso, te va a sobrar nivel.

Conforme avance el juego se nos acoplarán nuevos personajes al grupo. Digo acoplarán porque es en plan: “Hola, soy Fulanito y voy a ir contigo. ¿Alguna objeción? No, ¿verdad?”. Y eso es todo, amigos. No volverás a oírles abrir la boca a menos que te dirijas a ellos para cambiar a quién llevas en el grupo o cuando te pregunten qué skill aprenden. Vamos, que tienen una personalidad arrolladora.

Es más, uno de ellos (el último que reclutas) se te declara literalmente a los 10 minutos de conocerte y te pide que seas su pareja. En esto sí que se parece a los cuentos de hadas (¡chúpate esa, Hans de las Islas del Sur!). A efectos de la trama tiene cero relevancia, es como cuando te pedían salir en preescolar y decías que sí.

Hablemos de lo que podemos encontrar en el menú.

Pantalla Inventario: Puedes equipar a tu hada con diversos modelitos que cambian de aspecto y color según el elemento; si te equipas las 5 piezas del mismo tipo ganas un bonus. ¿Tus compañeros? Que se jodan, a ellos no les puedes equipar un mojón. Supongo que era mucho pedir hacer varios sets de armaduras o yo que sé.

Pantalla Ex-Libris: En cuanto a las habilidades a aprender, estamos en las mismas. Eliges cuáles aprende tu personaje, en qué orden (no todas) y a qué nivel las subes. Los demás te preguntarán en momentos concretos de la historia qué ataque especial aprenden de entre 2 opciones y poco más. Cada uno de nuestros acompañantes tiene afinidad con un elemento, lo que se observa en sus ataques especiales.

Pantalla Mapas: Consiste en una foto de postal del mundo en cuestión con unos puntitos que indican dónde está el NPC seleccionado. ¿Y dónde está mi personaje? Ah, buena pregunta. Espero que sepas orientarte.

Pantalla Mi cuento: Listado de misiones que has completado y las que están sin completar, las diferencias porque unas llevan check verde y las otras no, como cualquier otro juego. Nada más que alegar, su señoría.

Pantalla Agenda: Pos eso, una agenda con la fotico y la descripción de todos los NPCs puñeteros que te han endosado una fetch quest que has conocido en tus viajes.

Hablando de NPCs, hay que ver el reciclaje nivel épico que se han pegado a la hora de diseñarlos. Parece que sean los mismos 4 NPCs que se van disfrazando en cada mundo. Para muestra una galería.

Los NPCs son tan profundos como un charco. Podría resumir todos los diálogos del juego con un: “Hola, quién eres, qué te pasa, qué te traigo”.

Varias de las misiones que nos encargarán incluirán liarse a hostias con algo, así que hablemos del sistema de combate. Es como si hubiesen intentado mezclar el típico sistema por turnos con la barra de acciones de Final Fantasy XIII.

Cada personaje dispone de hasta tres acciones dentro de su turno, empezando con una y ganando más conforme avanza el juego. Algunas de las habilidades usan dos acciones, y las más poderosas las tres. Esto nos permite hacer varios ataques débiles o uno más poderoso en el mismo turno, según nos convenga. Por lo demás, las opciones que tenemos son las típicas de cualquier RPG: ataque, magia o usar objetos.

Hasta aquí bien. Ahora viene la guinda del pastel: existe un bug aleatorio que te impide seleccionar al objetivo que quieres, pudiendo únicamente curar o atacar al primero de la lista de enemigos o aliados. De hecho, lo aleatorio es que no se dé el bug, en la mayoría de batallas te lo vas a encontrar.

De la banda sonora poco tengo que decir. Tenemos música de fondo temática para cada mundo (bucólica, de miedo, de cuento, etc.), para la parte de explorarlo libremente y otra para cuando entramos en combate. Y para de contar. Los temas son tan genéricos que parecen sacados de algún pack de música random para el RPG Maker.

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Por último, ¿recordáis que al principio os hablé de unos espejos que valen para cambiar de mundo? Pues resulta que hay ocho de ellos y sólo funcionan tres. No es que haya pocos mundos que visitar porque el juego sea corto, es que está sin acabar. Te das cuenta al final del mismo por cómo se suceden los diálogos, es bastante patético, la verdad. Justo cuando la trama parecía tener algo de chicha, van y te saltan los créditos.

Y bueno, hasta aquí la crítica del Faery, espero que al menos os hayáis echado unas risas.

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