Cuando me ofrecí a jugar y reseñar este juego no tenía la menor idea de qué era lo que iba a encontrarme, pero al leer el título sentí una atracción inmediata, y luego llegó la curiosidad. ¿Qué era Mr. Shadow? Ni siquiera conocía el género, ni de qué trataba, así que la sorpresa fue bastante grata cuando descubrí que estaba ante una aventura gráfica point&click con un aspecto muy interesante.


Mr. Shadow, el primer juego de la compañía española Bycomb, nos habla del miedo, concretamente del que atormenta a un niño pequeño que será el protagonista de esta historia de color y sombras.
Todo comienza en una habitación, la de nuestro niño. Es de noche y él no puede dormir. Tiene miedo de las sombras que le rodean, unos seres con formas extrañas que se retuercen en la oscuridad y devoran la luz y el color de cuanto hay a su alrededor.
Esta es la primera de las siete escenas a través de las cuales se desarrolla la narración de Mr. Shadow, y que sirve de antesala para nuestro viaje a través de un mundo onírico del que tendremos que escapar.

La mecánica del juego es bastante simple. Las escenas son estáticas y para poder superar los rompecabezas y enigmas que se nos presentan lo único que tenemos que hacer es cliquear sobre los elementos que la componen o arrastrarlos, ayudándonos del scroll del ratón para hacer zoom sobre ciertas zonas en las que no podremos apreciar todos los detalles en un vistazo general. No hay objetos que almacenar en un inventario ni tampoco diálogos, por lo que en apariencia parece que superar las pantallas es tarea sencilla.
Nada más lejos de la verdad.

En mi opinión, el tema de la dificultad en los videojuegos está muy ligado a la subjetividad de cada jugador y es difícil a veces consensuar si tal o cuál es sencillo o complicado, porque lo que para algunos es un paseo por el parque para otros puede ser una pesadilla. En las aventuras gráficas de este tipo diría incluso que el tema de la dificultad es todavía más peliagudo, pues se trata precisamente de poner a prueba al jugador a base de superar puzles en los que no siempre interviene la lógica. Los que somos asiduos a este género sabemos que a veces lo que nos salva es la suerte, pero sobre todo la insistencia. Horas de probar objetos con todo lo que tenemos a mano y gastar las opciones de diálogo hasta aprendérnoslas de memoria son parte del encanto de las aventuras gráficas clásicas, y aunque Mr. Shadow no cuenta con tantas opciones de interacción, no se libra de la resolución fortuita de puzles.

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En ese sentido, y después de mi experiencia con el juego, diría que sí, Mr. Shadow es difícil, en ocasiones desesperante. Ha habido momentos en los que he tenido que dejar de jugar, irritada por no poder encontrar una solución y esperando ver las cosas con más claridad si me daba algo de tiempo para volver a intentarlo. No obstante, se trata de un juego muy intuitivo, y aunque sus enigmas parezcan totalmente aleatorios la mayoría pueden resolverse sin demasiados problemas. Que sea un juego tan lineal contribuye a su dificultad, pues vamos avanzando paso a paso, y con sólo atascarnos en uno de ellos continuar será completamente imposible.

Pero si hay algo en lo que Mr. Shadow destaca en en su apartado artístico y sonoro. La banda sonora es adecuada, pero puede que lo más acertado hayan sido los efectos de sonido, los cuales acompañan a cada acción y elemento que tenemos delante y ayuda a que nos sumerjamos en el mundo de Mr. Shadow. En cuanto a la estética, lo onírico está perfectamente integrado en cada escena, en las criaturas que nos acompañan y también en el aparente sinsentido de algunos puzles. En ciertos momentos me llegó a recordar levemente a Botanicula, pero en una versión mucho más surrealista y oscura, de una belleza extraña que a mí, personalmente, me ha resultado encantadora.

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En definitiva, Mr. Shadow es un videojuego en el que se nota claramente el trabajo y el cariño que hay detrás de su desarrollo. Un pequeña historia repleta de imaginación a través de lugares tenebrosos y mágicos que merece la pena recorrer con paciencia y calma, pues sólo así se puede disfrutar de todo el potencial de Mr. Shadow. Un proyecto que, no lo olvidemos, es producto nacional, y que con muy poco consigue transmitir muchísimo.

Si no os asustan los puzles y queréis vivir una experiencia desafiante, extraña y preciosa, os recomiendo que le deis una oportunidad.

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