Catherine llegó a Xbox 360 y PS3 en 2011 no exento de polémica debido a que se promocionó más como un simulador de citas erótico que como el juego de puzles que realmente era. Carátulas censuradas y otros temas aparte, resultó ser un excelente juego que enseguida captó mi atención por tener el mismo estilo artístico que la saga Persona y estar firmado por Atlus (empresa que ignora por completo la existencia de Europa).

El protagonista de esta historia es Vincent Brooks, un treintañero algo perdedor en una relación de la que no es capaz de salir probablemente por una mezcla de cobardía y pereza. Pero todo cambiará cuando conozca a Catherine, una joven divertida y alegre que cumple (convenientemente) con todas sus fantasías.

Vincent resulta ser un personaje realmente interesante, y nos ofrece otro tópico masculino muy poco usado en videojuegos, pero popular en el cine y televisión: el calzonazosNuestro protagonista es inseguro, de carácter débil y fácilmente manipulable, no solo por su novia, sino por sus amigos también. A lo largo del juego vemos cómo no es capaz de ejercer ningún tipo de control sobre su propia vida, incluso las decisiones que tomamos las hacemos nosotros, los jugadores, y no él. Anda encorvado, es delgaducho, y en los niveles jugables aparece en calzoncillos, es todo lo contrario a un Kratos o un Solid Snake.

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Eso, corre, corre.

Por el otro lado tenemos al aparente origen de los problemas de Vincent: su novia Katherine. Si en el primero teníamos un reflejo del calzonazos, con la segunda tenemos otro estereotipo: la parienta. Típica del humor hetero, la parienta se nos presenta como una mujer que, a pesar de ser lista y responsable, siempre es la antagonista del pobre hombre al que no para de molestar, suele ser manipuladora y estar entre él y su objetivo.

Tanto a nivel narrativo como simbólico (la portada es reversible, mostrando en cada cara a una de las dos) se establece una separación entre ambas mujeres. Son las dos caras de una moneda, y por tanto, como Neo en Matrix, el protagonista deberá elegir entre ambas.

Que Catherine y Katherine se llamen prácticamente igual es un detalle perfecto y, junto con la necesidad de Vincent de decidir entre ambas durante toda la trama, hace que el juego se manifieste como uno de los mejores ejemplos de la dicotomía de Madonna-Whore.

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Katherine simboliza la “Madonna”, que yo traduciré libremente como “santa”. No es casualidad que se apellide McBride, desde el principio muestra su interés en casarse y tener hijos, ante el terror de Vincent (sólo hay que ver a uno de los bosses del juego). Katherine es la esposa pura, pasiva virginal, devota y madre de los hijos. Wife material, que lo llaman en inglés. En el juego, a la vez, representa el miedo al compromiso, la castración, el fin de la libertad. El refrán “te casaste, la cagaste” se aplica genial a ella. Es aburrida para Vincent, no tienen nada en común y al principio parece casi la mala. Katherine además viste de negro y lleva un jersey de cuello alto, simbolizando esa frigidez y seriedad.

Catherine sería “Whore”, traducido por “puta”. Es más joven, divertida y atrevida vistiendo. Representa la amante, el pecado, la sexualidad explícita. La mujer que no se presenta a los padres porque sólo es vista como una aventura. Seductora, creada para llevar a los hombres a la perdición (literalmente), en el juego, con su actitud y sus coletas recuerda un poco a la versión corrompida y de icono pop que tenemos de la novela Lolita. Catherine odia el compromiso y sólo busca pasárselo bien. Desde el principio parece la pareja óptima para Vincent, sin embargo, ella le causa cierto rechazo. Gran parte viene porque su sexualidad es más agresiva (otro de los bosses es una especie de vagina con dientes) y cercana a la idea tradicional de cómo debe comportarse un hombre, y la otra parte la podemos apreciar en la propia portada, Catherine es la que tiene atrapado a Vincent en su escote y mira a la cámara con confianza, pues es ella la que está en posición de poder.

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Tsk, mujeres…

Generalmente, este tropo trae consigo una rivalidad entre ambas mujeres, que normalmente competirán por la atención del protagonista masculino. En Uncharted 2, nos presentan a Chloe al principio de la aventura, enseguida se establece una atracción entre Nathan y ella, pero, finalmente, él acabará con Elena, más casta y menos lanzada. Muchas veces esta dicotomía tiene un tinte racista y la mujer no blanca se asociará automáticamente con una conducta más sexual, siendo culpable de la “perdición” del protagonista blanco, como podemos ver, en Far Cry 3 o la serie Daredevil.

Otras veces, ambas mujeres no tienen por qué competir a nivel sentimental, en Metal Gear Solid 3, The Boss ejerce un rol más bien maternal y se muestra como heroica y correcta, mientras que Eva (celosa de la relación entre The Boss y Naked Snake), activamente sexual, acaba siendo la mala que usa a Snake para su propósito.

En Hyrule Warriors Lana y Cia, a pesar de ser, en esencia, la misma persona, se muestran como contrapuntos, Lana es adorable, infantil y de piel clara, mientras que Cia es más sensual, adulta y tiene la piel oscura. Cómo no, ésta última será la mala que debe ser derrotada.

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Encuentra las 7 diferencias.

A menudo esta sexualidad debe ser castigada (slut shaming), como le ocurre a Jessica en Until Dawn. Aunque puedan morir todos los personajes del juego, Jessica es la única que se muestra sexualmente activa; como consecuencia, deberá pasar gran parte de la aventura en ropa interior y, además, sufrirá graves heridas en la cara (del reparto de chicas, es la que más se preocupa por su aspecto). Por supuesto, Mike, la pareja de Jessica, permanecerá vestido en todo momento.

Esta constante genera varios problemas, primero, a nivel narrativo, pues se crean personajes menos complejos, más planos y, segundo, porque modula la imagen de la sexualidad femenina que tenemos. Una imagen restrictiva y rancia que no es capaz de ver que ambas Catherine pueden ser perfectamente la misma mujer.

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