Cada vez que aparece un videojuego con una protagonista femenina se repiten el mismo tipo de comentarios por parte de un sector de los jugadores masculinos: se niegan a jugar con una mujer porque no se sienten identificados y eso estropea su inmersión en la historia.

Aunque esto daría para auténticos estudios sociológicos y un análisis en profundidad sobre la fragilidad de la masculinidad, me interesa explorarlo desde el punto de vista de la empatía.

La empatía es una habilidad cognitiva y, en síntesis, consiste en la capacidad de ponerte en el lugar de otra persona. Cuando nos disponemos a jugar a un videojuego, suscribimos un contrato en el que nos convertimos en el personaje protagonista y nuestra realidad deja de existir.

Es lo que vendría a llamarse inmersión. Es el proceso por el que nos sumergimos en el universo del videojuego y lo aceptamos como auténtico. Generalmente, nos introducimos en él a través de un personaje manejado por nosotros/as mismos/as, lo que nos permite vivir la historia en primera persona.

Y ahí es donde entra en la palestra la empatía. En los videojuegos podemos encontrarnos todo tipo de personajes protagonistas. Desde una cabra en el Goat Simulator, pasando por un alien (en juegos como The old republic podemos elegir entre varias especies alienígenas), razas fantásticas (orcos, goblins, qunaris, enanos, elfos), cyborgs, robots, animales, muñecos, fantasmas… Y no hay objeciones al respecto, ni problemas de empatía con tu personaje, ni trabas a la inmersión.

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Goat Simulator: la cabra que ríe. Y lame cosas. Y se choca con cosas

¿Pero qué pasa cuando la protagonista de un juego es una mujer? Que llegan las quejas.

No pretendo generalizar ni decir que son la mayoría, pero lo cierto es que hay un número importante de jugadores que afirman ser incapaces de jugar con un personaje femenino ya que aseguran no poder identificarse, lo que les rompe la “magia” de la inmersión. Hasta se niegan en redondo a probar juegos con una mujer como personaje jugable principal.

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Ese ha sido el caso de Horizon Zero Dawn donde, además de llorar lágrimas amargas porque Aloy no es guapa según sus estándares y esto es culpa de las “feminazis”, han sido varios los que no han querido jugar al videojuego porque la protagonista es una mujer. No estoy hablando de algo meramente anecdótico. Es un hecho y está tan constatado por la industria del videojuego que incluso Sony afirmó que eran conscientes de que lanzar al mercado un juego con una protagonista femenina era un riesgo.

¿Cómo es posible que en 2017 sea arriesgado a nivel de ventas tener a una mujer como heroína de un videojuego? ¿Por qué hombres que juegan, por ejemplo, al Goat Simulator se sienten más cómodos en la piel de una cabra —que ni siquiera es una criatura antropomórfica— que en la de una persona de otro género?

¿Se trata de individuos que tienen mermada la capacidad de sentir empatía? ¿Padecen alguna psicopatía? ¿Creen que si juegan con personajes femeninos se convertirán en mujer?

A todo el mundo le gusta sentirse representado. Como mujer, me encanta que se me dé la oportunidad de jugar con personajes femeninos. Se añade el plus de que es algo poco frecuente, así que cuando pasa me siento como una niña con zapatos nuevos.

Pero aunque para mí el hecho de tener una protagonista femenina supone un valor añadido, jamás he descartado un juego por tener un protagonista masculino. Ser mujer no me impide jugar con personajes hombres (y menos mal, porque de no ser así mis opciones como jugadora estarían muy limitadas). Ni, como a mí, a la mayoría de seres humanos que pueblan el planeta Tierra.

De lo contrario, ¿a cuántos juegos podrían jugar los hombres y mujeres afroamericanos? ¿Y las personas homosexuales u asexuales? ¿Y las transexuales? ¿Y los grupos étnicos minoritarios? A muy pocos. Incluso ninguno.

Porque el hecho es que en la enorme mayoría de los videojuegos que tienen por protagonista a un ser humano cuyo género no puedes escoger, éste es un hombre heterosexual y blanco. The Witcher, Uncharted, Metal Gear Solid, Battlefield, Bioshock, Assassin’s Creed (con alguna excepción. Dos títulos menores protagonizados por mujeres en exclusiva, un título mayor con mujer como co-protagonista jugable. Y dos protagonistas masculinos, Altäir y Connor que no son “blancos”), etc. Recientemente, Square Enix decidió sumarse a ellos con su Final Fantasy XV, protagonizado por cuatro hombres y sin ningún personaje femenino que forme parte del grupo de forma permanente, en contra de su costumbre.

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Always, I know
You’ll be at my show
Watching, waiting, commiserating

Es más, incluso en juegos donde el protagonista no pertenece ni siquiera a la especie humana, sigue teniendo género masculino. Hasta cuando es un robot o un animal.

¿Qué nos queda a quienes no formamos parte del nutrido grupo de varones blancos y heterosexuales? Pues la empatía. Eso que nos permite sentir que somos los protagonistas de los juegos a los que jugamos y no boicotea nuestra experiencia de inmersión aunque no estemos manejando a una réplica nuestra.

Sin embargo, esto me lleva a otra cuestión. He puesto el ejemplo de Horizon Zero Dawn por su reciente lanzamiento. Pero hay otro juego también para PlayStation (aunque no exclusivo), con una protagonista femenina, que sale al mercado el mismo mes que el proyecto de Guerrilla Games. Hablo de NieR: Automata, de Platinum Games.

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Con él me he encontrado con un fenómeno curioso, pero que ya había constatado con anterioridad. Este tipo de jugadores tan poco empáticos… pueden hacer la vista gorda con protagonistas femeninas si están lo suficiente hipersexualizadas (nunca me he encontrado comentarios hablando de lo mucho que imposibilita la inmersión una protagonista femenina cuando se trata de jugar con la Lara Croft de tetas poligonales de los primeros juegos y menos todavía con la Lara de los enormes pechos que parecen hechos de Flanín, desafiando las normas de la física y la gravedad de los juegos intermedios).

La protagonista femenina es YoRHa 2B, un androide. Pero un androide muy bello, que lleva tacones, un vestido y tiene un culo que respeta la proporción áurea. Aun sin tener interés en el juego, ya me han llegado noticias sobre el increíble y realista efecto mojado en los glúteos de YoRHa 2B y los vuelos de la falda con rajas de su vestido de muñeca. Lo que no he visto son quejas porque “las feminazis presionan a las desarrolladoras para que pongan protagonistas femeninas”, ni intentos de organizar un boicot. En este caso no me he encontrado hombres disgustados porque deben manejar a una mujer (aunque sea androide) pese a que ellos no son mujeres y eso lo hace todo muy poco interesante y estropea la inmersión.

La conclusión lógica a la que podríamos llegar es que este tipo de jugadores sólo tienen problemas con las protagonistas mujeres si no se explotan, destacan o muestran sus atributos femeninos. Es decir, si las tratan como tratan a los hombres en los videojuegos: como personas y no como objetos sexuales.

¿O es que cuando la protagonista está hipersexualizada y les proporciona placer visual ya son capaces de identificarse? ¿Significa eso que los señores pueden empatizar con mujeres… siempre y cuando “estén buenas”? ¿Acaso se identifican sobre la base de la belleza compartida? ¿Pero y si ellos no son bellos? ¿Entonces qué utilizan como conexión para empatizar con una mujer despampanante y con pechos antigravitatorios?

Todo se está volviendo demasiado confuso. Y así es como imagino la mente de ese tipo de jugadores. Un lugar oscuro, caótico y contradictorio en el que, dado el único tipo de personajes femeninos con el que se sienten a gusto, una podría pensar que sólo son capaces de identificarse con los senos y los glúteos de una mujer. Estoy segura de que esta idea le rompería el cerebro a más de uno de ellos. Ya estarán palpándose su masculinidad para asegurarse de que la tienen guardada en el mismo sitio donde la dejaron.

¿O tal vez no se trata de la capacidad de ponerse en lugar de otra persona sino de simple y puro voyeurismo? Porque no sienten que sean el personaje, sólo que manejan a una mujer a su antojo para su disfrute personal. “Mira qué mona es YoRHa 2B, voy a hacer que dé saltitos para que le vuele la falda a ver si consigo verle las bragas” o “Voy a repetir este salto para ver de nuevo cómo le botan los cántaros a Lara”.

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Para que luego Ubisoft diga que las mujeres son difíciles de animar. Pues las tetas de Lara parecen bastante “animadas”

Esto es algo bastante común en los juegos de tipo MMO donde se da la posibilidad de elegir el género del personaje jugable. Así nos podemos hartar de ver avatares de mujeres exuberantes con bikinis armadura llevados por jugadores hombres.

Por eso no quieren jugar con Aloy. No pueden identificarse con ella porque es una mujer y tampoco pueden utilizarla para su disfrute personal porque no está diseñada para complacerles con su físico. No ha sido creada para ser un objeto de deseo. Y eso es lo que les molesta.

Los hombres están acostumbrados a que la industria de los videojuegos gire alrededor de ellos, a ser su público objetivo, el cliente para el que se oferta el producto, como recoge este gran artículo sobre Specs Ops: The Line. Están habituados a jugar juegos pensados para ellos.

Y esto es natural porque así ha sido durante décadas y en gran parte así sigue siendo en la actualidad. Eso hace que lanzar juegos con personajes femeninos como protagonistas continúe siendo una apuesta arriesgada en pleno 2017, mientras que hacerlo con sus homólogos masculinos sea ir sobre seguro, como “jugar en casa”. Hace que DICE decidiera no introducir ninguna mujer en Battlefield 1 porque sus jugadores no lo percibirían como algo históricamente realista (aunque sí lo sería). Y hace que BioWare, pese a presentarnos a dos hermanos, Sara y Scott Ryder, como protagonistas elegibles de Mass Effect: Andromeda, le den la mayor parte de gameplays y los tráilers de lanzamiento al hombre blanco y heterosexual (aunque dentro del juego puedas elegir su orientación sexual y su aspecto), no vaya a confundirse la gente (en concreto los hombres que no quieren jugar con mujeres) y se piensen que la prota es, por defecto, una chica. Ugh. ¿Te imaginas?

La cuestión de fondo se mantiene. El hecho es que hay jugadores que se sienten cómodos con alienígenas, perros y droides pero no con mujeres. Quizás no se trate de un tema de empatía ni de un problema de inmersión. Tal vez se deba a que no desprecian a los aliens, ni a las cabras, ni a los roboces, pero sí a las mujeres. Y no puedes permitirte ponerte en el lugar de alguien a quien desprecias porque entonces… a lo mejor dejarías de hacerlo.

Fe de erratas: Me dicen por el pinganillo que Battlefield 1 incluye una campaña con un personaje femenino jugable.

Editado: Para quienes afirman no haberse encontrado jamás con un jugador que no quiera jugar con personajes femeninos (al menos si no están hipersexualizados), esto es sólo de febrero en adelante (casi todo de los últimos días).

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