¡Hola a todas!

Hoy os traigo un juego que me encanta, tanto por su relación con el mundo de Warhammer como por mi afición a su versión física: Mordheim, la ciudad de los condenados.

Seguro que muchas conocéis Warhammer como el juego de miniaturas, ya sea en su vertiente medieval, Fantasy, como en su vertiente más futurista, 40k. Así, Mordheim, como juego de tablero, es un modo de juego alternativo que utiliza las reglas, miniaturas y contexto histórico de Warhammer Fantasy, recientemente reinventado como Age of Sigmar.

Como videojuego, por otra parte, es uno de los mejores juegos rol y estrategia que me he encontrado en los últimos años. Para empezar, y antes de entrar siquiera en gameplay u otros detalles, la labor de los desarrolladores es encomiable. Proporcionan multitud de parches de equilibrio al juego, responden preguntas y quejas de la comunidad, y, en general, han creado un aura de confianza alrededor de su producto que pocas veces se ve tan claramente.

Adentrémonos, ahora sí, en el juego. Mordheim es una ciudad donde, para bien o para mal (principalmente para mal), cae un cometa de lo que se conoce como Piedra Bruja, un material misterioso con poderes que flirtean con la línea que separa este mundo de la Disformidad, el hogar del Caos. Así, los habitantes de la ciudad comienzan a perder el juicio y a ceder a sus pasiones ocultas, utilizando estas piedras para sus erráticos propósitos.

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Multitud de grupos organizados acuden en masa a esta ciudad para hacerse con el control de un recurso tan preciado, ya que, aun no teniendo intención de usarla, se puede vender al mejor postor. Siempre, claro, que las fuerzas imperiales y su fervor no se inmiscuyan.

Aquí es donde entramos nosotras, que manejaremos una de las seis bandas disponibles: Imperio, Caos, Hermanas de Sigmar, Skaven, Cazadores de Brujas y los No Muertos, aunque estos dos últimos grupos de batalla son contenido descargable adicional. Cada conjunto cuenta con unidades y poderes únicos, que hacen de la rejugabilidad un punto a favor.

Tras elegir a cual de estas facciones dirigiremos hacia la victoria, comienza la mitad estática del juego: organizar tus fuerzas. Tú controlas qué guerreros contratas, qué objetos compras y a quién se los entregas, qué habilidades aprenden tus tropas y si merece la pena curar sus heridas o tal vez compense más reclutar nuevas unidades para apoyar a quienes aún soportan firmemente la dureza de esta aventura.

Por otro lado, también tienes que hacer frente a continuas peticiones de cargamentos de Piedra Bruja, ya sea para destruirla, venderla o utilizarla para otros fines más perversos. Y aquí es donde entra en marcha la mitad dinámica, la acción propiamente dicha.

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Cada día (en tiempo in game, se entiende) aparecen varios puntos de interés en el mapa, cada cual con sus propias reglas, objetivos y enemigos. Tendrás que elegir el que mejor se adapte a tus fuerzas, o quizá el que mayores recompensas ofrezca, si te atreves; así como desplegar las unidades que consideres más apropiadas.

Una vez en plena batalla, el sistema de combate es una delicia. Cada unidad cuenta con una serie de puntos de movimiento y de acción, según su nivel y rango, que podrás gastar como necesites para explorar el mapa, recoger objetos, cargar Piedra Bruja o enfrentarte a tus rivales en la recolección.

El sistema de estadísticas hace que puedas medir la complejidad que quieres sentir. Es fácil mirar los porcentajes de éxito y decidir qué acciones realizar, pero conforme aumente tu experiencia verás que aumentar unos puntos aquí y allá marcará la diferencia durante tus próximos encuentros.

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Por supuesto, el equipamiento es importante, y no funcionan igual los guerreros que porten escudo y un arma que aquellos que lleven un gran mandoble o un mosquete. Y si entramos en el terreno de magias y hechizos, las posibilidades son innumerables.

La armadura también influye, ya que quienes vayan más envueltos en latón tendrán mayores dificultades a la hora de saltar con agilidad y sufrirán mayores impactos si caen, aunque siempre contarán con la ventaja que ofrecen estos artilugios en el combate.

Finalmente, cada mapa incluye una serie de objetivos principales y secundarios, desde expulsar a la banda rival de las inmediaciones a purificar lugares sagrados a pesar de las interrupciones, pasando por acumular Piedra Bruja o asesinar a ciertos enemigos de renombre. Todo esto, en unos escenarios cuidados y detallados, con interiores, exteriores, niveles de altura y peligros ambientales, todo un desafío para ti, brillante estratega.

No pierdas de vista, sin embargo, el nivel de salud de tus tropas. Si por algo se caracteriza la ciudad de Mordheim es por la escasez de piedad de sus habitantes, y es muy posible que, si tus unidades caen en batalla, alguna acabe sin brazo, sin ojos o con la garganta seccionada. Podrán volver a combatir, pero puede que los penalizadores a la puntería, a la fuerza o a la resistencia sean demasiado duras y necesiten retirarse para hacer sitio a nuevos combatientes.

Hasta aquí llegamos con las bases del juego en solitario, pero aún queda por hablar de algo que hará las delicias de los grupos más cohesionados: el multijugador. Mordheim nos permite generar mapas para competir con nuestros amigos, bien utilizando nuestras bandas preferidas o empezando de cero con una nueva dedicada a estos menesteres, pues este modo también ofrece experiencia y dinero para que invirtamos en mejorar el equipo y habilidades de estos personajes. Quizá no ofrezca la profundidad de trama que el juego individual, pero sin duda emocionará a los miembros más competitivos del grupo.

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Aun así, no voy a dejaros ir sin hablaros de los DLCs a nuestra disposición para hacer de Mordheim una experiencia mucho más plena. Aquí no hay capítulos extra para la historia, ni carísimos tintes para el personaje de turno. El contenido descargable para este juego se divide en dos tipos: las unidades y las bandas.

En lo que a unidades nuevas se refiere, se nos ofrecen cuatro: el Sacerdote guerrero, la Contrabandista, el Bombardero de veneno y el Tejedor de muerte. Dos unidades para los ejércitos del orden y dos para los ejércitos del caos, cada cual con sus puntos fuertes y débiles que, si bien refuerzan algunas de las flaquezas de las bandas originales, no son imprescindibles para el desarrollo del juego. Tampoco son especialmente caras, ya que, aprovechando los packs de Steam, puedes tenerlas todas por 6€, y eso sin entrar en rebajas.

Durante el lanzamiento se nos prometió a quienes esperábamos batallar por estas calles que trabajarían en nuevas bandas, y eso se ha traducido en dos DLCs más costosos, pero muy válidos: los Cazadores de Brujas y los No Muertos. Dos bandas completas, con multitud de unidades, hechizos e historias propias, cuya estética es, desde luego, encomiable.

Aun así, para la cantidad de contenido que ofrecen, los 10€ que cuesta cada una de estas bandas no parecen tanto, especialmente si lo comparamos con las ofertas que nos dan otras compañías para sus títulos. Aun si sumáramos todos los DLCs al juego base, el total sería de unos 65€, nada muy alejado de lo que muchas otras distribuidoras pretenden sacarnos por sus juegos, sin contenido adicional y, muchas veces, sin parches ni mayor soporte al usuario. Yo, desde luego, soy una consumidora satisfecha.

Espero que, después de esta introducción, os muerda el gusanillo de la estrategia y os unáis a la batalla por el honor, la riqueza y el poder. Son muchos los que entran, pero… ¿seréis parte de los pocos que escapan con vida?

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