Hace cosa de un año, yo estaba agonizante de calor y humedad en Barcelona, donde iba a saquear Gigamesh y asistir al programa de fin de temporada de Game Over con unos amigos. Y de repente un pug apareció por TL.

Llevaba tiempo dándole vueltas a una cosa sobre Final Fantasy IX y Garnet, aprovechando que lo estaba rejugando en PC. También estaba decidida a abrirme un blog sobre ciencia. Y todo esto lo había hablado con @ComandanteVimes. Así que nada, animada y envalentonada por él, decidí entrar, cual elefante en una cacharrería, con mis mierdas.
A Mar le pareció bien, y el 30 de junio se publicaba la primera colaboración en Todas Gamers.
Al cabo de los días, descubro que Todas Gamers era un “proyecto de una web con unas amigas”. Y pasó lo inevitable: ¿Qué he hecho viniendo aquí a molestarlas? Así que me puse a producir un montón de artículos en compensación. Y abrir el Steam para recomendar juegos.
Y de repente, esto empieza a crecer. Mucho

Esto es más o menos verídico

Nunca pensé que justo un año después estaría otra vez agonizante de calor y humedad en Barcelona, visitando por ¿cuarta vez? a Mar y Helena. Tampoco pensé en todo lo que podía pasarme en todo un año.
Va a sonar muy jipi, pero Todas Gamers no es una web de videojuegos. Todas Gamers es un lugar cálido. Un lugar de acogida. Un lugar donde siempre hay alguien de guardia que te consuele. Un lugar SEGURO.

Puede que nunca hayáis sentido la necesidad de tener un lugar de estos. Me alegro. O puede que no. Puede que no supieráis que lo necesitabais. Yo era de las que creía que no había acoso a la mujer en el mundo de los videojuegos porque no lo sufría.
Cuando Mar enfadada escribió esto, muchas chicas dijeron por el chat “yo no me veía capaz de escribir de videojuegos”. Yo tampoco. Mis textos tienen defectos (Ceci lo puede decir mucho mientras me parte las piernas). Pero yo no me dedico a esto. Tampoco pretendo decir que hago periodismo de videojuegos. Porque no sé, y lo que pueda parecer periodismo, será por casualidad, o porque nuestras periodistas reales, como Suzie, nos han dado guías. Yo me pongo a contar mis mierdas. Y a algunos os gustan. A otros no. Otros vienen a decirme que me busque otro trabajo (oh, sorpresa, ya lo tengo). Pero estos últimos dan igual, porque Todas Gamers es un lugar seguro.

Yo soy la que cuando ve un follón en Twitter se queda quieta, cruzando los dedos para que no le llegue, porque no lo va a aguantar ni a saber gestionar. Cuando escribí el post de #StopSeñores, dije por el chat que no sabía si lo publicaría porque no iba a poder aguantar nada. La respuesta fue sacar los bates por si acaso.

Ese fue el momento de hacer “click”. De ser consciente de que tengo limitaciones, pero dan igual, porque tengo al resto de chicas detrás, que me van a ayudar. Y eso es Todas Gamers. No es una web de videojuegos. Es nuestro espacio. Nuestro. No vuestro.
Y entiendo por qué se queman a las brujas, y se nos dice que las mujeres no podemos ser amigas. Porque pasan estas cosas. Porque nos juntamos y nos damos fuerzas. Y os perdemos el miedo. Y si os dejamos de tener miedo, ¿qué forma de controlarnos os queda?

Somos las nietas de las brujas que no conseguisteis quemar.