La muerte es, habitualmente, en nuestra cultura occidental, un tabú. Para alguien como yo, cuyo trabajo implica tratar con ella de forma muy cercana, eso produce una especie de dicotomía: Estate orgullosa de tu trabajo, pero no hables de él.

Por mi trabajo también ocurre que estoy más cerca de la muerte de lo que muchísima gente llega a estar a lo largo de su vida. Es extraño. Una especie de, y permitidme el misticismo, puente entre dos realidades, o más bien de una nebulosa irrealidad y la certeza de que al final todos vamos a morir.

Con todo esto quiero decir que cuando me enteré de la existencia de este juego (gracias, Equilateral) supe que, por mis circunstancias personales, tenía que jugarlo.

A Mortician’s Tale nos pone en el lugar de Charlie, una recién graduada que acaba de empezar a trabajar en un tanatorio, preparando los cuerpos y asistiendo a los familiares en el velatorio. La mecánica del juego, enmarcado en una paleta de morados, es sencilla: En cada uno de los episodios recibiremos un aviso en nuestro ordenador con información de la familia, el proceso que debemos seguir… A continuación prepararemos el cuerpo siguiendo las instrucciones y una vez hecho esto acompañaremos a amigos y familiares en el velatorio.

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Sorprendentemente adorable

El juego en sí es extremadamente sencillo; mientras lo jugaba me encontré pensando en que la sensación básica que me producía era una muy similar a la de jugar a un walking simulator; pese a tu libertad de movimientos y acciones no estás ahí para desarrollar una historia, sino para que la misma se desarrolle a tu alrededor.

La importancia de este juego descansa pues, en otro sitio. Concretamente en lo que los propios desarrolladores definen como death-positive. Todo alrededor de la pequeña historia del juego gira en torno al tratamiento de la muerte en sociedad, los rituales sociales, el duelo y los propios difuntos.

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Pequeños detalles como este me hicieron sonreír más de una vez

Como en la vida real, cada uno de los difuntos tendrá una historia, una vida que deja atrás, una familia… Algunos casos serán más sencillos (todo lo sencilla que puede ser una situación así), otros nos supondrán una mayor carga mental y algunos (uno, concretamente) podremos incluso negarnos a realizarlos, por razones personales. En todo el juego se respira un ambiente tranquilo, sosegado, acompañado siempre de una suave banda sonora y sin voces ni apenas efectos de sonido. Es una experiencia relajante que se convierte poco a poco en un pequeño ritual (¿podría haber algo más apropiado para tratar un tema como este?), rompiendo tabúes y ofreciendo información a cada paso.

Más allá de lo básico (prepara el cuerpo, presenta tus respetos a la familia) el juego no te obliga a hacer nada más y aun así me sorprendí quedándome a escuchar a cada conocido del difunto, presentando mis respetos al mismo pese a que no es necesario, cuidando cada paso de la preparación… Como en la vida real, no podría decir por qué. ¿Por quién son los respetos? ¿Por el difunto? ¿Por los que deja atrás? ¿Por ti mismo? No soy una persona religiosa, no tengo un respeto a la muerte más allá de ser una inevitabilidad. Y aun así, con un cuerpo delante, es difícil olvidar que esa persona tuvo una vida, unas experiencias, que era alguien como tú.

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Si me sorprendí a mí misma llorando en el velatorio solitario se dice y no pasa nada

Solo puedo terminar diciendo que A Mortician’s Tale ha sido una experiencia para mí y no puedo sino recomendarlo. Si queréis algo que rompa el tabú de la muerte y los rituales que la rodean, este es un buen sitio para empezar. E incluso si no, tan solo por la cantidad de información que el juego proporciona, ya merece la pena.

“No one is actually dead until the ripples they cause in the world die away”

– Terry Pratchett

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Muchísimas gracias a Laundry Bear Games por proporcionarnos una clave para el análisis. Todas las imágenes son o capturas del propio juego o han sido proporcionadas en el presskit.

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