[Artículo Libre de spoilers]

No recuerdo si la primera vez que vi algo sobre esta precuela fue en uno de los últimos E3, o si fue antes, en un “filtrado” de imágenes que se hizo por Twitter del concept art de un supuesto Life is Strange 2. Lo que sí recuerdo fue el primer pensamiento que surgió en mi mente al ver que Rachel Amber –la chica desaparecida, amiga de Chloe y cuyo destino desconocemos hasta toparnos casi con el final de la historia– aparecía en algunas de esas imágenes:

«Whaaaat? ¿Y qué pasa con lo que ocurrió DESPUÉS de la tormenta?
¿Cuál fue el final acertado? Bah. No han querido pillarse los dedos, imagino…»

W901llLEsa misma noche consulté con la almohada, las sábanas e incluso con mi insípido somier, y llegué a una conclusión: Chloe Price.

Sí. Todos la conocemos: egoísta y manipuladora, siempre con una mueca de enfado reflejada en el rostro; una niñata que solía excusar su comportamiento y actitud con el hecho de haber perdido a su padre a una edad temprana y que se cree con derecho a mangonear y echar en cara su realidad de mierda, porque ESA es la única realidad que importa. Su agonía y sufrimiento amuralladas tras una rabia e indiferencia indolentes, sumado a que nunca le haya salido nada bien en lo que lleva de vida, hizo que el victimismo de la Chloe que conocemos chocara con nuestra mentalidad de primeras. Un ejemplo de ello –el que más me hizo detestarla al comienzo del primer episodio– fue cuando salíamos del Two Whales, al recibir Max una llamada por parte de Kate. La joven cristiana, superada por el bullying sufrido en la última semana, buscaba consuelo en la voz de una amiga y estaba en nuestra mano contestar su llamada o ignorarla para presenciar la trifulca entre Chloe y su madre. Si escogisteis descolgar el teléfono, tal y como hice yo, pudisteis ver cómo la actitud de la peliazul se volvía más distante e increpante hacia Max, dejándonos con un amargo sabor de culpa que sentíamos cómo hacía mella en la inseguridad primigenia de la protagonista.

Grosso modo así conocimos a Chloe en Life is Strange y, aunque su actitud va evolucionando a medida que avanzan los episodios, ese resquemor parecía reacio a abandonarnos. Y ahora bien: ¿cuántos de vosotros habéis manifestado vuestra rabia hacia el personaje? ¿Cuántos habéis dicho cuán detestable era por actitudes como la descrita hace medio párrafo? La coprotagonista peliazul se granjeó amor y odio a partes iguales, y quizá por este último –el odio dirigido a ella, que nacía de la incomprensión o ignorancia de aspectos de su pasado– fue que Dontnod Entertainment cedió el testigo a Deck Nine para desarrollar los años previos a los sucesos del primer título de la serie.

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¡De vuelta a la Academia Blackwell!

Tras las tres horas y media que me ha durado este primer episodio puedo decir lo acertado que me ha resultado. El hype ha tenido parte de la culpa en dirigir mi entusiasmo positivamente hacia esta precuela –de la que no esperaba gran cosa, todo hay que decirlo– y viendo superadas mis expectativas puedo aseverar que lo que he visto y jugado me ha gustado y sorprendido. Especialmente por la inclusión de una nueva modalidad de diálogo, “Insolencia“, propia de Chloe, y para la que nos serviremos de nuestro carisma y afilada lengua para ganar una batalla verbal y así salirnos con la nuestra. Este nuevo modo suplanta los viajes en el tiempo de Max, ofreciéndonos un reto más afín con las aventuras gráficas propias de Telltale Games. Algo que no a todos ha gustado pero que a mí, como amante de las aventuras gráficas, no me ha importado en lo más mínimo (xD).

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[Captura propia] Debemos contestar con la opción más acertada para completar el círculo central, antes de que el reloj de arena se vacíe.

Por otro lado, el aspecto gráfico es una delicia. Sigue el estilo de la primera entrega pero se aprecian mucho más los detalles y los colores parecen más intensos y vivos, hasta el punto que la nostalgia de Arcadia Bay y de sus habitantes –ya conocidos para quienes vivieron la aventura de Max– te acaba atrapando. Asimismo, muchos fueron los que quisieron ver de vuelta a Syd Matters, responsable de la banda sonora del primer Life is Strange, a cargo de esta precuela. Sin embargo, ha sido la banda británica Daughter la que nos ha ofrecido un enfoque más íntimo, tanto en lo vocal como en lo instrumental, para conectar mejor con la situación emocional de Chloe… y mis dieces por su gran trabajo. Chicos: llorar, vamos a llorar igual… no os preocupéis.

Ahora, librándoos de los odiosos spoilers, el argumento que nos plantea «Before The Storm» es sencillo: la vida de Chloe tras la muerte de su padre y el abandono de su mejor amiga Max, lo que le lleva a los brazos de la estética punk y heavy metal, las drogas y una muy mala actitud para desahogar toda la rabia, tristeza y frustración que la ahoga por dentro.

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El entorno de Chloe se siente opresivo y gris desde el minuto cero, a pesar de los momentos de libertad a la que la adolescente se aferra como a un clavo ardiendo para evadirse de la realidad. Su madre, Joyce, parece haber superado el fallecimiento de su marido, William, y ha encontrado consuelo en otro hombre quien, además, parece estar invadiendo el hogar de Chloe: algo que a la joven no le agrada, sumado al creciente miedo de que Joyce pueda suplantar la figura de su padre por la de –y cito textualmente– “ese capullo”. Además, por otro lado, las facturas atosigan el hogar de los Price mientras que Chloe asiste a Blackwell, la prestigiosa academia de pago de Arcadia Bay, sin dar un palo al agua y con la atenta mirada del director Wells sobre ella por la “fama” de quinqui que tiene.

En medio de ese revoltijo de anarquía, decepciones y drogas, una luz arrolla a Chloe tal y como hace la del flash de una cámara, cegándola y aturdiéndola. Tal luz es, efectivamente, la figura de Rachel Amber: alumna brillante de Blackwell, popular, envidiada e idolatrada por todos y con una aparente vida perfecta. Rachel entra en la vida de Chloe como un cohete para deslumbrarla y dejarla anonadada en todos los sentidos, a pesar de que esconde más de un misterio y realidad. Y POR PRIMERA VEZ ver a Chloe, a la macarra y malhablada, a la insufrible y respondona; en una situación similar a la que tenía Max en Life is Strange –cohibida e insegura de lo que decir a continuación– me resultó lo más tierno que jamás me pude imaginar.

A medida que avanzaba el episodio veía esa especie de conexión entre ambas que, como una explosión, surgió en mitad del caos y fue ampliándose a lado y lado cual onda expansiva; una conexión que ves extraña y chocante… incluso forzada, si no sabes de qué va el asunto o desconoces cómo son Chloe y Rachel cuando están juntas, pero al mismo tiempo una conexión simétrica y perfecta que nos da a conocer a una Chloe no muy diferente de la que ya conocemos, pero sí a una más rota, más dolida, más humana. Cómo ambas se encuentran, se necesitan y apoyan; el agobio que cada una siente y que va ligado al ámbito familiar y la importancia de mentir o decir la verdad para saber según qué detalles me dejó con un regusto amargo al terminar mis casi cuatro horas de juego. NECESITABA MÁS. Y de ahí que volviese a rejugar el episodio para obtener los coleccionables restantes –pintadas grafiteras que sustituirán a las fotografías de Max–, pues van a ser de ocho a diez semanas aproximadamente las que tengamos que esperar para continuar la aventura de ambas chicas y saber cómo acabarán los líos en los que nos hemos metido al escoger según qué opciones de diálogo. Recordad: cada elección cuenta para los siguientes episodios. Mientras tanto, ¡estad atentos a mi canal si queréis seguir su avance conmigo!

Y si la cierva fue el animal espiritual de Max, a estas alturas me pregunto si no será un cuervo –cuya presencia es bastante recurrente en este Before The Storm– el animal que represente a Chloe… ¿o quizá será a Rachel?

Fuck yeah!

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