De Fobos y Deimos. Del miedo y el odio a la aceptación

De Fobos y Deimos. Del miedo y el odio a la aceptación

12/03/2018 | Artemis | 2 comentarios

Fobos y Deimos eran, según la mitología griega, la personificación del miedo, el temor y el horror. Estos hermanos divinos acompañaban a Ares, dios de la guerra, en la batalla, sembrando el terror entre los combatientes enemigos, haciéndoles huir y paralizándolos de terror ante la idea de perecer dolorosamente en el combate. En nuestro día a día el miedo es aquella emoción que nos protege de un peligro potencial: nos hace detenernos, observar el objeto de nuestro pavor desde la distancia y, según la evaluación que hagamos de nuestras posibilidades, nos prepara para enfrentarnos a ello o huir, cumpliendo la función de preservar nuestra integridad. Sin embargo, más veces de las que debería, ocurren situaciones en nuestra vida en las que el miedo, igual que aquellos seres míticos, nos bloquea, nos encierra en nosotros mismos, y, en última instancia, nos daña.

De Fobos y Deimos es el proyecto videolúdico del psicólogo, educador y activista Alexander Rodríguez. Este proyecto nace de su interés y amor por el videojuego, así como del potencial que percibe que estos tienen en el ámbito educativo y, según sus palabras, parece no estar utilizándose al máximo de sus posibilidades. Este juego tiene, pues, una poderosa intención pedagógica, enfocada en uno de los temas de su preocupación: la LGTB+fobia y la diversifobia.

En esta aventura en forma de RPG por turnos encarnamos a Jokin, nombre que recibe de Jokin Ceberio, un adolescente vizcaíno que, tras un acoso reiterado y brutal por parte de sus compañeros sucedido ante la pasividad del centro educativo donde estudiaba, que se mantuvo durante un año, se quitó la vida. Despertamos junto a Jokin la mañana en la que está a punto de ingresar en la Academia de Defensores, la escuela que entrena a jóvenes dispuestos y dispuestas a darlo todo por proteger a las víctimas de las injusticias. Sin embargo, nuestras ilusiones se ven truncadas apenas llegamos a la primera clase cuando, ante la mirada pasiva de compañeros y personal docente, Jokin sufre una agresión homófoba por parte de tres estudiantes. No nos queda más que observar impotentes cómo los deseos de defender a quienes más lo necesitan se ven aplastados a medida que somos vulnerados, ignorados y ninguneados por aquellas personas en las que deberíamos confiar, aquellas personas que son nuestros iguales, aquellas personas que aspirábamos a ser.

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Elegir a una persona como objeto de tu desprecio puede ser algo tan simple como no encajar en las normas acerca de cómo debes expresar tu identidad

A partir de este momento, de manera totalmente involuntaria y paulatina, abandonamos nuestro propósito inicial, nuestra formación, nuestra meta, mientras nuestro día a día gira alrededor del tormento que nos ha tocado vivir. Jokin no puede más que, confuso y frustrado, preguntarse qué ha podido ocurrir para sufrir esta mal llamada suerte. Y a partir de este momento llegan también las mentiras, las mentiras a las personas que nos quieren con tal de no preocuparlas, los silencios ante un claustro de profesores que se muestra ajeno e indiferente ante la injusticia, las mentiras hacia nosotros mismos.

 

Porque… ¿cómo me van a llamar a mí marica, si yo soy una persona normal?

 

De Fobos y Deimos trabaja, con mucha elegancia, pero a la vez crudeza, cómo el odio que recibimos como personas LGTB+ mina nuestro propio autoconcepto. Cómo las muestras de desprecio, los insultos y las agresiones calan en nuestro ser y anulan unas mentes aún sin formar, aún conociéndose. Cómo pasamos, casi sin darnos cuenta, de la incredulidad y la incomprensión al intento desesperado de suprimirnos a nosotros mismos, de anularnos, de hacernos daño de todas las formas posibles con tal de dejar de ser, de dejar de sufrir.

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La LGTB+fobia que recibimos permea en la manera en la que nos percibimos, hasta hacernos sentir que nuestra mera existencia implica dolor para las personas a las que queremos

Mediante unos diálogos maravillosamente escritos, este videojuego ahonda en los efectos que los prejuicios, las ideas preconcebidas y las expectativas que recaen sobre nosotros modifican nuestra forma de vernos a nosotros mismos, de interactuar con el mundo. La forma en la que ideas dañinas y aparentemente inamovibles limitan nuestras metas, ponen barreras entre las personas y nos reducen a una pequeña parte de lo que somos, de lo que querríamos y lo que podríamos llegar a ser.

En De Fobos y Deimos acompañamos a Jokin en su viaje, pero que es el viaje de muchos de nosotros. El viaje de sentirnos odiados, de terminar por odiarnos a nosotros mismos, de enfadarnos con nosotros, con las personas que nos quieren, con el mundo por dejar que nos traten así. Pero también de reencontrarnos tras una amarga odisea, de abrazar nuestra identidad con todo lo que la compone, de sanar poco a poco las heridas y de construir una nueva relación con aquello que antes despreciábamos, con lo que antes nos despreciaba.

Como juego con fines pedagógicos, De Fobos y Deimos tiene unos cuantos aciertos de cara a la accesibilidad de la obra y la posibilidad de ser trasladada al ámbito educativo. El manejo del personaje y la navegación por la interfaz resultan sencillas y permiten una exploración del entorno al alcance de cualquiera que no esté demasiado familiarizado con el medio. Del mismo modo, cada nuevo elemento o aspecto de interés aparece relatado de una forma clara y comprensible, sin largas y enrevesadas explicaciones que nos hagan apartarnos de la experiencia o que robe un solo minuto. El tiempo que he invertido jugando a De Fobos y Deimos, unas escasas dos horas, ha conseguido condensar de forma brillante un proceso de aprendizaje sobre empatía y valores, algo que no hace más que reforzar, como bien referenciaba Alex, las inmensas posibilidades que el medio ofrece a la hora de trasladar tan diversas y profundas vivencias.

Sin pretender dar más detalles que puedan llegar a condicionar vuestra propia experiencia, no queda más que invitaros a que probéis la demo, que es totalmente gratuita, y a la que podéis acceder a través de la página oficial del proyecto, http://defobosydeimos.com/. Del mismo modo, si tras probar el juego queréis aportar vuestro grano de arena para ampliar el alcance y la capacidad de difusión de esta iniciativa, podéis contribuir en forma de cafés en https://ko-fi.com/defobosydeimos.

Por mi parte no me queda más que dar las gracias porque proyectos como estos existan fruto de la pasión, implicación y duro trabajo de personas que ven en el videojuego un portal a través del cual educar, transmitir y concienciar. Gracias por darnos a muchas personas el arma para luchar contra el miedo y el odio.

Cómprame un café en ko-fi.com

Artemis
Artemis

Mi profesora de primaria me dijo que nunca sería nada en la vida. Quince años después aquí estoy, graduada en psicología y escribiendo sobre videojuegos en internet. Sigo sin saber si darle o no la razón. En Twitter me convierto en ajolote.

2 comentarios
Antz
Antz 12/03/2018 a las 7:18 pm

Q grande. Me voy ahora mismo a descargar la demo.
El principio del articulo (lo del bulling y el suicidio) me recuerda a la película “Verbo”, muy recomendada si alguien no la conoce.

SrdeLordran
SrdeLordran 19/03/2018 a las 12:02 am

Cuanto menos interesante la demo, cómo toca los temas, la relación con su familia y la evolución como persona que experimenta el personaje. Estaré encantado de jugar la versión final y ver el desenlace.

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