Golf Story: me hago un par más y para casa

Golf Story: me hago un par más y para casa

05/08/2018 | Pauler | 2 comentarios

Cuando comento que he estado las dos últimas semanas enganchada a un videojuego de golf para Switch la gente me mira raro. Por una parte lo entiendo; probablemente el golf es uno de los deportes con menos swag que te pueden venir a la mente, ahí ahí con el cricket y la marcha atlética, por poner solo dos ejemplos inventados. Pero lo cierto es que si miramos el asunto desde otra perspectiva la cosa se entiende mucho mejor. Si nos fijamos en los videojuegos nos daremos cuenta enseguida de que adoran al golf, lo han adorado siempre. Existen juegos de golf desde prácticamente los inicios del entretenimiento electrónico y siempre han tenido muchos adeptos. ¿Y eso por qué? Bueno, no soy una experta en el tema, pero si tengo que aventurar una explicación así a vuelapluma, diría que porque tiene reglas sencillas y es fácil de representar en una pantalla. Y si se hace bien, es condenadamente adictivo.

Golf Story es un videojuego de golf hecho con mucho cariño, y hecho bien. En la forma es un RPG a la vieja usanza en el que seguiremos las andanzas de un joven protagonista que aspira a convertirse en estrella del golf. Tendremos que pasearnos por un colorido mapamundi, hablar con NPC, mejorar nuestro equipo, ganar dinero y experiencia jugando al golf o cumpliendo alocadas misiones y, finalmente, enfrentarnos al desafío final en el campo de los pros. Sin embargo, en el fondo Golf Story es un juego de deportes con unas mecánicas excelentes que, haciendo honor a la verdad, son lo que de verdad nos atrapa y lo que hace que no podamos soltar la Switch.

Jugar al golf en Golf Story es divertido. Ya sé que esto debería resultar obvio, pero en un RPG 2D con gráficos pixelados en los que a priori la parte de jugar a este deporte parece casi anecdótica, es algo señalable. Y digo parece porque pronto te das cuenta de que no es así: se las han arreglado para combinar dos géneros y que la cosa funcione a las mil maravillas. No hay ningún tipo de discordancia entre los elementos más RPG y los más deportivos, y esto me parece algo bastante notable.

Las partes de merodear por los escenarios, hablar con los personajes y conseguir objetivos rocambolescos (como golpear interruptores con tu pelota de golf para abrir una entrada secreta o desenterrar tesoros arqueológicos con tu wedge) son entrañables y muy frescas. Los diálogos están bien escritos y la dinámica entre personajes te saca más de una carcajada. A menudo sentía pena por nuestro simpático protagonista y su peculiar habilidad para ser sistemáticamente ignorado o avasallado por los demás personajes del juego. Sin apenas darnos cuenta es fácil que nos encariñemos con él y queramos esforzarnos para que todo le vaya un pelín mejor.

Por su parte los momentos de jugar al golf son adictivos y muy agradecidos. No hace falta saber nada de golf y, aunque la mecánica puede resultar un poco compleja al principio, el juego es muy benigno en sus primeras fases y nos deja hacernos a los controles sin exigir demasiado de nosotros. No solo eso, sino que casi todas las misiones ya desde el momento incial consisten, en mayor o menor medida, en utilizar técnicas de golf para logar un objetivo. Algunas misiones están directamente relacionadas con habilidades que, como jugador, te conviene desarrollar si quieres salir airoso en el camino al estrellato. Por ejemplo, te retarán a dejar colocada la pelota en una posición ventajosa o a alcanzar el green golpeando desde un sitio complicado y, si lo consigues, te darán experiencia y dinero. Otras misiones requerirán cierta habilidad con los palos para hacer todo tipo de cosas variopintas, como devolver huevos extraviados a sus padres o dar de comer a los cocodrilos en un lago. A veces nos encontraremos con retos que emplean mecánicas totalmente nuevas como jugar al frisbee, manejar un coche teledirigido o pilotar un dron. Resulta difícil negarse a realizar estas tareas cuando tienen un contenido tan gracioso y encima te lo pasas bien jugándolas.

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La mecánica básica es simple: primero fijas una trayectoria con el stick y después pulsas dos veces para definir potencia y precisión

La parte más jugosa del juego son los enfrentamientos uno contra uno y los campeonatos: desafíos más duros en los que tendremos que superar los nueve hoyos de un campo contra otro NPC o en un torneo contra varios contrincantes para seguir con la historia. El juego se divide en ocho campos de golf o “mundos”, cada uno con sus nueve hoyos y una temática determinada que nos obligará a ajustar nuestro estilo de juego. Por ejemplo, en el mundo de la playa tendremos que sacar la pelota de la arena cada dos por tres y en el mundo de hielo afinar la distancia sobre superficies resbaladizas nos hará pasarlo regular. Estos mundos se irán desbloqueando conforme avancemos y superemos los campeonatos, hasta llegar al campo final donde tendremos que demostrar que nuestro lugar está junto a los verdaderos profesionales.

Haciendo uso de una metáfora un poco cursi, diría que pasear por Golf Story durante las más de 20 horas que dura es como salir a dar una vuelta en barquito con buen viento y mar en calma. Requiere un cierto grado de concentración, pero el juego tiene una curva de dificultad muy sólida y nunca llegas a sentir que sea injusto o frustrante. La sensación a posteriori es de que intenta tratarte bien, te recompensa a menudo y, si fallas, te hace ver enseguida que ha sido por tus propios errores y dónde está el margen de mejora. Creo que el hecho de que hayan conseguido un sistema de juego tan intuitivo tiene mucho que ver con estas sensaciones: no hay combinaciones de botones farragosas, ni complicadas estadísticas a las que atender, ni contrincantes innecesariamente duros. Sí es cierto que, cada vez que subes de nivel, puedes mejorar algunos valores de tu personaje como la puntería o la fuerza de golpeo, pero no es una feature determinante ni mucho menos. Si estás disfrutando el juego y aprendiendo con él te lo pasarás tranquilamente sin grindear y sin quedarte atascado.

Hace poco leí a Katherine Isbister hablar, en su ensayo How Games Move Us, del concepto de flow. Es lo que en español llamaríamos “estado de fluidez” y que, en lo que a medios narrativos se refiere, es exclusivo de los videojuegos. Ella lo describe como un estado mental propio de las tareas no pasivas en el que la relación entre nuestro esfuerzo o input y la recompensa o output que recibimos es tan buena que dejamos de sentir cansancio o de percibir el paso del tiempo, alcanzando una concentración total. Cuento esto porque me parece muy acertado para explicar con palabras lo que se siente a jugar Golf Story: es un juego con un equilibrio excelente que te mantiene en estado de fluidez todo el rato. Creedme, cuesta dejar la partida a medias incluso para ir a cenar.

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Los campos de golf para superar son muy variados. Este por ejemplo está ambientado en los alrededores de una siniestra mansión

Lo mejor es que el juego sabe que tiene una jugabilidad excelente y por eso, además del modo historia, ofrece un modo de juego rápido en el que podremos enfrentarnos a los hoyos nosotros solos o contra un amigo, modelando un poco las reglas a nuestro gusto. Es de agradecer en un juego en el que el modo historia es bastante completo pero fácilmente nos puede apetecer echarnos una partida de golf sin tener que pasearnos por el mapa o activar eventos. Aunque no sea un elemento central, el hecho de que Golf Story ofrezca dos modos de juego le da ese puntito de calidad extra que lo convierte como si tal cosa en una de las estrellas indie de Switch.

Golf Story es uno de esos extraños casos en los que el primer juego de un estudio desconocido consigue ofrecer la calidad propia de un estudio veterano pero nadie se entera. Quizá precisamente porque el equipo que lo ha desarrollado no es muy conocido o porque la temática hace fruncir el ceño a algunos desconfiados (¿Golf? ¿En serio?) ha pasado un poco sin pena ni gloria por la eShop. Yo misma no lo hubiera jugado si no fuera porque algunas personas con mucho criterio y conocimiento me lo recomendaron y porque me encanta la estética de píxel 2D. Pero una vez finalizada la experiencia tengo que decir que me ha sorprendido muy gratamente: es un juego dinámico, divertido, con buen arte y efectos sonoros y un guión muy salado. Apuntadlo para la próxima vez que os apetezca practicar vuestro swing.

Desarrollador: Sidebar Games
Plataforma: Nintendo Switch

Nota: las capturas las he extraído de la página web oficial de Golf Story y de mi propia partida.

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Pauler
Pauler

Tengo carnet de friki pero también de moderna. Me verás deambulando por FNAC o Ruzafa adquiriendo cultura y saqueando buffets gratuitos. Los videojuegos ocupan un lugar en mi Top 10 junto a la música, los libros y las tostadas con tomate.

2 comentarios
Rena
Rena 05/08/2018 a las 10:44 am

Qué cuqui, tengo muchas ganas de probarlo. Me recuerda al Zoo Tycoon no sé por qué.

x_X_x
x_X_x 09/08/2018 a las 1:55 pm

Juegaso!! Me lo pillé hace poco porque estaba de oferta (9 Eur). Adictivo como los juegos de golf de Camelot Games (Mario Golf y Everybody´s Golf) Ideal tanto para una partida rapida de un campo o una quest de horas.

Pero como dice la autora, lo sorprendente de este juego es como ambos géneros consiguen mezclarse sin el mas leve roce, la historia es puro RPG, el “sistema de combate” son las reglas del golf y el equipamiento y las armas son los palos ¿Como no se le ocurrió antes a nadie?

El nivel de cuquismo de su apartado visual da para otro articulo, btw.

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