Dime cómo lo tomas y te diré quién eres

Coffee Talk

Coffee Talk

La Hospitalidad es una Amante Exigente

Como mujer, ya sea en cocina o en sala, el ámbito restaurantero puede ser un hilo de frustraciones competitivas, un conteo interminable de relatos de acoso y hostigamiento y puede culminar en el éxito a pesar de las probabilidades o en la invisibilidad eterna; o puedes tener suerte y enfrentarte pocas veces a este panorama y conquistar paladares acompañada de grandes colegas y mentores y dejar tu huella en el haber culinario. Lo cierto es que universalmente, sea cual sea tu experiencia en la industria, esta crea hábitos y costumbres que son muy difíciles de abandonar, como esa adicción a la sensación de complacencia que viene con cada cliente que se va satisfecho.

En mi caso particular, tuve que dejar los fogones a los que dediqué la mayor parte de mi vida productiva por salud mental para dedicarme de tiempo completo al mundo académico, pero hay aspectos de mi vida pasada que mis actividades actuales no logran satisfacer: en primer lugar, la subida de adrenalina durante un servicio a reventar que se sortea exitoso; y en segundo, conocer tantas personas nuevas y radicalmente diferentes entre ellas como horas pasaban en el reloj de la cocina.

De este segundo hueco, de naturaleza más bien social, se han estado haciendo cargo poco a poco los estudios independientes con la creación de un nuevo subgénero en el mundo de las novelas visuales: el bartending simulation. Con títulos como VA-11 HALL-A y próximamente N1RV Ann-A de Sukeban Games y The Red Strings Club de Deconstructeam como punta de lanza, hemos participado en estas obras en las que a través de la narrativa de un grupo de personas que se reúnen en un bar, exploramos dilemas morales, existenciales y por supuesto, el servicio al cliente.

Ya se ha escrito elocuentemente sobre ellos aquí en Todas Gamers, Laura Tejada nos hace reflexionar sobre la naturaleza humana en The Red Strings Club y Kitttsune nos habla de waifus, neón y cerveza en VA-11 HALL-A ; vale mucho la pena pasearse por ambos textos para empaparse de este estilo de experiencia y lo que los diferencia de otros subgéneros de la novela visual, pero hoy quiero hablarles de un juego que si bien puede suscribirse dentro del mismo grupo, se distingue también por un par de diferencias esenciales.

Aquí sucede la magia

Cita en el Café

Coffee Talk de Toge Productions nace, igual que la bebida estimulante, de una olla hirviendo.

Mohammad Fahmi, escritor y diseñador principal del juego, nos cuenta cómo Project Green Latte se convirtió, de una idea que se infusionó en su cabeza por meses, al fin en una realidad durante uno de los jams internos que hace el estudio de Indonesia a finales de cada año para promover la creatividad de sus miembros. Fahmi propuso un juego sobre servir bebidas calientes en un café nocturno a clientes muy especiales con estética inspirada en anime noventero, pixel art y el ambiente relajado que dominaba YouTube ese año: el lo-fi chill-hop. Este juego se convertiría en Project Green Latte, para luego evolucionar en la promesa que es Coffe Talk, cuya demo ya podemos descargar de su sitio de itch.io.

Una de las decisiones de diseño que distinguen a CT de sus predecesores es la ambientación. Además de ser tranquilizante y reconfortante, como una buena taza de chocolate caliente, se aleja de la temática cyberpunk para encontrar su nicho en la fantasía moderna, donde los orcos trabajan como programadores y los elfos como diseñadores gráficos freelance; donde los humanos conviven a diario con súcubos y otros seres mágicos en las calles y tiendas y esta convivencia se funde en sus alegrías y padecimientos privados, en sus dramas familiares y en sus triunfos profesionales en un mundo que no es tan diferente del nuestro.

La otra variación sobre el tema del bartending simulation rompe precisamente con el término, y es que en lugar de presentarnos la oportunidad de elaborar bebidas alcohólicas para nuestros clientes, en CT vamos a buscar la satisfacción de los personajes que nos visitan con una cálida taza de café, chocolate, o té.

Una de las principales inspiraciones de Fahmi para la ambientación de este barista simulator fueron sus propias experiencias visitando cafés de diversas partes del mundo, su refugio favorito de la cotidianeidad y el hastío de la vida moderna. El escritor nos comenta que al no consumir alcohol, estos establecimientos han sido para él una alternativa a la barra presente en VA-11 HALL-A y The Red Strings Club, que le han contagiado ese gusto por lo relajante que se traduce tan bien en CT.

Un vistazo a la interfaz para preparar las bebidas

A Damn Fine Cup of Coffee

David Lynch suele decir que una buena taza de café tiene que propiciar la magia de las ideas y aunque poco o nada tiene (por lo menos durante la demo) este simulador referente a Twin Peaks, es claro que hay un amor similar a la bebida que Fahmi comparte con el director californiano, un amor que está decidido a compartir y contagiar.

Durante la demo conocemos a tres personajes (cuatro si contamos a nuestro avatar): Freya, una escritora noctámbula que ha decidido forzarse a sí misma a escribir su gran novela en lugar de seguir esclavizándose escribiendo historias cortas que poco la motivan para un periódico local; Baileys, un elfo con pinta de moderno que trabaja como diseñador independiente y Lua, mi futura esposa una súcubo y mujer de negocios que no tarda en hacernos saber que en el universo en el que nos encontramos todavía no hay leyes contra fumar en espacios cerrados.

A través del diálogo con estas tres criaturas de la noche, CT hace más de lo que aparenta en primera instancia. Freya, el primer personaje con quien nos encontramos inmediatamente después de la introducción, es humana, es una visión familiar que ayudará a anclarnos durante la duración de la demo y no perder de vista en ningún momento el realismo mágico del que nos hemos vuelto parte. La chica es accesible y serena, pero no soporífera; sus líneas, aunque pueden ser acartonadas en momentos, no lo son mucho más que esas conversaciones de rutina que todas hemos tenido con las personas que habitan nuestro alrededor diario. Cuando Freya pide un espresso triple, tenemos por primera vez la oportunidad de hacer un trago usando la interfaz sencilla e intuitiva del juego, y siendo su pedido tan sencillo como nuestra interlocutora, nos hace sentir que tenemos el control sobre nuestra barra.

Cuando de pronto se nos presenta a Lua, con su tez rosácea y cuernos adornados, recordamos que estamos en un mundo fantástico y la conversación casual que tenemos con ella nos invita a intentar adivinar, ¿qué vendrá después? La súcubo no tarda en abrirnos este horizonte al anunciar que espera a alguien, que cuando llega al café y a nuestra historia, nos presenta la idea de que no hay extravagancia per se en las especies que se nos presentan. Baileys el elfo entra en escena con un mullido suéter verde y una bufanda negra, su ropa nos hace entender que estos seres místicos están tan aterrizados en la vida cotidiana como Freya, con todo y su cabello verde.

Lua y Freya, pasan el Bechdel

Lua y Baileys contrastan con la relajada Freya. El elfo pide una bebida que, aunque tengamos noción de la receta, resulta un poco complicado improvisarla a su gusto, y nos hacen partícipes pasivos de sus problemas personales. Nos preparan para lo que Coffe Talk tiene para nosotros: una abstracción de problemas reales, disfrazados de fantasía moderna. Como ejemplo concreto, la relación de estos dos peligra al resultar sus familias intolerantes ante la idea de una relación interracial.

No solo el guión de Fahmi es el que nos transporta sin resistencia a este mundo tan diferente y tan parecido al nuestro. Los diseños de personaje a cargo de Dio Mahesa y los fondos de Hendry Roesly son complementos perfectos que harán que nos sintamos familiarizados al instante con los pobladores variopintos de esta ciudad cosmopolita que bien podría ser cualquiera (pero que ustedes y yo sabemos que es una versión alterna de Seattle). La música de Andrew Jeremy, a la que no podemos acercarnos mucho durante la demo, formará parte integral de la experiencia y puede hacer o deshacer las escenas dramáticas que se auguran, pero tendremos que esperar al lanzamiento oficial para poder formarnos una opinión más certera al respecto.

Café Sin Refill

Coffe Talk nos promete una experiencia diferente como una de sus principales características: en lugar de avanzar nuestras relaciones con árboles de diálogo y difíciles decisiones, haremos hablar a nuestros personajes a través de lo que les servimos en la barra. Desgraciadamente, durante la demo las bebidas tienen una función más bien inocua y no se nos presenta la oportunidad de alterar las conversaciones, pero es fácil darnos una idea de lo que Toge tiene preparado para nosotras en la versión completa.

No hay una fecha concreta aún para tener este juego en nuestras pantallas, pero dos horas antes de que se escribieran estos párrafos la cuenta oficial de Twitter nos ofreció una imagen del simulador corriendo en Nintendo Switch a modo de prueba, lo que me hace ilusión de que no falte mucho para conocer al resto de los personajes, y poder acompañar a Lua y Baileys y prepararles una bebida caliente y reconfortante, elijan el camino que elijan.

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mirandaikon
mirandaikon @gera

Cocinera e investigadora, obsesa del análisis de cultura pop; vive en Guadalajara, México, enseñándole a la gente a no terminar como ella.

2 comentarios
Rena
Rena 14/10/2018 a las 12:52 pm

Qué pasada, yo desde el The Red Strings Club ya me dejó calada la idea de atender a otros problemas e intentar dar conversación y animar a otras personas a través de una buena bebida. Se ve interesante, a ver qué va saliendo cuando el juego esté fuera.

mirandaikon
mirandaikon 22/10/2018 a las 4:03 am

Le tengo muchas esperanzas, cruzo los dedos!

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