The Colonists: exploradores cucones, endiablada estrategia

The Colonists: exploradores cucones, endiablada estrategia

Sé que sois muchos los que recordáis aquellos juegos de estrategia que hicieron nuestras delicias durante décadas: Settlers, Faraón, Age of Empires… Fueron muchas horas empleadas tratando de sacar adelante la mejor civilización, de rematar a mis amigos del instituto en los ya obsoletos cibercafés, y por eso no pude dejar pasar la oportunidad de probar The Colonists.

Hace un par de semanitas que The Colonists vio la luz en Steam, y Codebyfire nos ha dejado probarlo a Todas Gamers. ¿Estrategia? ¿Robots? ¿JUEGO CUQUI? Id poniéndome ocho, por favor. Quedaos a leer qué tal ha sido el primer contacto con este bonito juego indie.

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Un pedacito aleatorio de colonia

Tras un sencillo menú de juego, podrás comenzar enseguida un tutorial: aquí aprenderás lo básico sobre el juego. Tus robotitos llegan a tierras extrañas con ánimo de explorar, colonizar, hacerse con los recursos naturales disponibles y, finalmente, asentarse y construir un hogar: el sueño de todo hijo de vecino. En este pequeño episodio te enseñarán a construir carreteras y caminos para conectar tus edificios, cómo obtener recursos como madera y piedra para construir e investigar, de qué modo dar prioridad a determinados objetivos… He de reconocer que los tutoriales suelo completarlos con un bajísimo nivel de atención y en The Colonists no hice una excepción: cuando comencé el juego me di cuenta de que no tenía ni puñetera idea de dónde estaba cada cosa, y el hecho de que el juego todavía no esté disponible en otros idiomas (solo en inglés) lo complicaba un pelín más. ¿Mi consejo? Haced el tutorial con ganas y entusiasmo…

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La nave mamá ^^

¿Cuáles fueron las primeras impresiones? Muy gratas, en realidad. Los gráficos son sencillos, coloristas, muy visuales. Tus robots se “clonan” o “imprimen” y automáticamente se van a su puesto de trabajo, tienen un diseño adorable que recuerda a EVA, de Wall-E y, junto con una música suave y delicada, hacen de la experiencia algo agradable y placentero. Los juegos de estrategia tienden a ponerme en tensión, en estado de alerta, pero la estética de The Colonists está pensada para que te relajes y disfrutes de lo que tienes entre manos.

¿Cómo funciona tu colonia? Bueno, es relativamente sencillo: tu nave espacial aterriza con unos poquitos recursos para ir tirando. Comenzarán a crear robotitos que serán tus minions y, servilmente, repartirán recursos por toda la colonia. Construirás casas, la base del juego, que generarán energía necesaria para que cualquier otro edificio funcione (¡recordemos que nuestros trabajadores son robots!). Estas casas necesitan comida y agua, por supuesto. Pronto necesitarás leñadores y mineros, un guardabosques que se encargue de volver a plantar arbolitos, serrerías, un puerto para transportar materiales o descubrir nuevos recursos… y no nos olvidemos de las torres de vigilancia, necesarias para ampliar el territorio. Los talleres son el elemento clave para avanzar en The Colonists, ya que te permitirán descubrir nuevos avances tecnológicos y mejorar tus edificios. Una vez que inicies estas mejoras cada vez tendrás robots más exigentes que requerirán alcohol, papel o pan para producir energía de mayor nivel y poder fabricar armamento, ladrillos e incluso una estación de tren que optimice las comunicaciones. Incluso en este juego vemos que la investigación, amigos, es esencial para el progreso de cualquier civilización, real o imaginaria.

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Los talleres: a partir de ahora, tus mejores amigos

La campaña me sorprendió porque parecía muy, muy breve (¡ja! Fallo de principiante). Nada de cien millones de niveles con ochocientos objetivos. Tras un primer nivel en común, la campaña se desgaja en dos itinerarios distintos: el de exploración y mejoras, y el de guerra abierta contra la IA.

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El sencillo menú de campaña

Los niveles de exploración tienen un objetivo aparentemente sencillo: construir un monumento —cada vez más grande— para conmemorar la gloria de tu nueva civilización. No hay límites de tiempo, eso sí, se te asignará una medalla de oro, plata o bronce según  lo poco —o mucho—  que hayas tardado en conseguirlo. Debo confesar que solamente conseguí medalla de oro en la primera misión; en todas las demás recibí plata o bronce. ¡Qué se le va a hacer! En realidad esta pequeña “recompensa” hace que puedas disfrutar de la exploración y de ver cómo van funcionando tus pequeños robots sin la angustia de saber que tienes un tiempo límite.

Las partidas contra la IA, por desgracia, se me hicieron mucho más complicadas: a día de hoy sigo atascada en la penúltima, y me pone triste pensar que nunca voy a ser tan lista y eficiente como una máquina, ¡maldito Terminator! En estos mapas tienes un equipo rival y la victoria se obtiene de la única manera posible: el que antes aniquile al otro, gana. Parece fácil, pero no, no lo es: aquí sí que juegas con un cronómetro invisible que te obliga a investigar más rápido, a buscar los modos más eficientes de llevar tu colonia.

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Esta es la mayor violencia de la que vais a ser testigos en el juego: robots que agitan los bracitos mientras lanzan flechas a los enemigos

Esto me lleva al punto siguiente: la dificultad. ¿Recordáis que os dije que The Colonists parecía un juego corto? Pues va a ser que no: quizá tenga que ver con mi poca habilidad para gestionar a los robotitos, pero cada partida os llevará un par de horas, quizá más. Es cierto que al principio es habitual liarla parda y tener que reiniciar la campaña porque  te has confundido en alguna tontería, pero incluso cuando le pillas el truco… ¡Prepárate para dedicarle un buen rato a eso de picar carbón, construir barcos y recoger manzanas! Además —y a pesar de todo lo mono que puede llegar a ese este juego— The Colonists es complejo. Podría deciros que es difícil, pero la ausencia de límite de tiempo en la campaña me hace pensar más bien en su complejidad.

Os cuento lo que, en mi opinión, hacen de este un juego que no destaca por su sencillez. En primer lugar, el tema de la red de transportes y carreteras: es complicado salvar obstáculos y tener en mente una visión preliminar de tu colonia para extender una red de caminos funcional y útil. La falta absoluta de espacio en algunos mapas complica infernalmente el asunto, y también la construcción de edificios, que tienden a quedar desordenados y, en ocasiones, aislados y poco eficientes (para gran regocijo de los perfeccionistas metódicos como yo, claro [cerramos ironía]). Sé que os dije que la música es adorable, pero puede llegar a hacerse repetitiva cuando llegamos tres horas intentando erigir un enorme monumento y todavía nos falta conseguir cuarzo, oro o cristal. De la campaña contra la IA mejor ni hablamos, ¿verdad? Cuando tú has conseguido mejorar tus torres para que disparen, el enemigo ya habrá mejorado sus flechas y las habrá transformado en cañones: ver cómo se comen tu territorio y destruyen tus almacenes es devastador, un gran dolor para el alma. En última instancia, además, tendrás que ir toqueteando manualmente cada tramo de carretera para priorizar la circulación de determinados materiales, y lo mismo con cada uno de los edificios de tu colonia. Ain’t nobody got time for that, querido Codebyfire.

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El páramo desértico, la mina y el barco: un nuevo film de Tarantino

¿Cuál es el veredicto final, qué tal ha sido jugar a the Colonists? Pues, en realidad y salvo esos pequeños fallos, ¡genial! Hacía muchísimos años que no me enganchaba a un juego de estrategia y agradezco que haya sido uno tan kawaii, con una mecánica quizá repetitiva pero manejable y con una curva de aprendizaje interesante, y sobre todo sin presiones de tiempo o violencia salvaje. Además, a lo largo de estas semanas Codebyfire ha ido actualizando el juego, optimizando algunas cositas y eliminando bugs, e incluso se ha añadido un nuevo modo de sandbox donde puedes jugar cualquiera de las partidas de la campaña cambiando o eliminando los parámetros y restricciones que tú quieras, lo que garantiza una experiencia totalmente personalizada y prácticamente infinita.

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¡Mientras escribía esto, parche nuevo!

No sé a vosotros, pero estos pequeñinos han conquistado mi cuenta de Steam. ¡Wololo!

¡Gracias a Codebyfire por el código de prensa!

*Todas las imágenes son screenshots de la autora del artículo*.

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Deathgazer
Deathgazer

Me encantan las croquetas, la música de viejos, ver cosas y leer hasta las etiquetas de champú. Juego a cosinas. Me quejo mucho. Hacha a dos manos. +3 a elocuencia.

1 comentario
Francisco Javier Vidal González
Francisco Javier Vidal González 16/11/2018 a las 4:18 pm

Curioso, va para la lista de deseados de Steam.

Me gusta mucho ese estilo de juego de gestión y por la descripción parece que se asemeja a los Anno.

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