Amarant y la amistad

Amarant y la amistad

El siguiente artículo contiene spoilers de Final Fantasy IX, del segundo CD en adelante.

Hay dos personajes dentro del grupo protagonista de Final Fantasy IX que me resultan muy indiferentes. Uno de ellos es Quina, quien fue un personaje añadido un poco deprisa y corriendo, y el otro es Amarant, el mercenario. Amarant se une al grupo porque tiene curiosidad de Yitán y de ver cómo su filosofía de “ayudar al más débil” resulta ser un fracaso. No conocemos nada del pasado de Amarant, salvo un flashback que explica el odio que tiene a Yitán (le acusó falsamente de ser un ladrón, mientras Yitán huía con el botín).

Amarant es el último personaje en unirse a nosotras casi al final del segundo CD, por lo que salvo el mencionado flashback y unos pocos momentos, apenas sabremos de él. Sabemos que su oficio es mercenario, uno de los mejores. Es una persona que no habla, supongo que acostumbrado a hacerlo mediante su lenguaje corporal: Amarant es el personaje más alto de todo el juego y además es muy musculoso. Es parco en palabras porque no suele necesitarlas, tal como se aprecia en el flashback. Pero esto no quiere decir que no sea inteligente, en contra de lo que parece gritarnos su diseño y su silencio.
El personaje entra a formar parte del grupo porque quiere ver cuánto puede llevar adelante Yitán su filosofía de proteger al débil. Esta filosofía es totalmente contraria a la suya y con la que se ha criado, de que sólo los más fuertes sobreviven. Así pues, que Yitán le perdone la vida en el duelo le descoloca mucho y por eso decide seguirle, convencido de que es todo un truco.

Y Amarant aguanta hasta que llegamos al castillo de Ipsen, donde se separa del grupo y les reta: él llegará el primero al tesoro al ir solo, no como Yitán que debe cargar con el resto. Antes de seguir hablando de Amarant quiero dedicar un momento a hablar del Castillo de Ipsen, una de mis mazmorras favoritas del juego. El Castillo de Ipsen tiene la peculiaridad de que es especular: la parte superior del castillo es el reflejo de la inferior. Más o menos, porque las habitaciones varían su estructura, pero la arquitectura no cambia. De la misma forma, aquí deberemos equipar las armas más débiles para hacer más daño. Pero esta mazmorra no sólo me flipa a nivel visual, sino el nombre. El Castillo de Ipsen.
A Ipsen le conocemos en una historia que le cuenta Yitán a Garnet, cuando esta le plantea en Madain Sari (poco antes de estos eventos) que no entiende qué hacen acompañándola. Yitán le cuenta la historia de Ipsen… y su amigo Colin. La clave de esta leyenda sobre el aventurero Ipsen se resume en lo siguiente: tras sufrir innumerables peligros juntos porque Ipsen va a ver a su familia asustado por una carta, este se para a pensar y le pregunta a Colin por qué le sigue, si nada se le ha perdido. “Porque dijiste que te ibas”. Final Fantasy IX tiene muchas frases para el recuerdo, pero esta es de mis favoritas.

No estoy llorando, nope. Fuente: captura propia

Así pues, que Amarant decida separarse del grupo en este lugar no es nada casual. En Gaya se conoce a Ipsen como un gran aventurero, pero nosotras conocemos a Ipsen y a su amigo Colin.
Como era de esperar, la individualidad de Amarant se ve derrotada, al caer en una trampa y quedar atrapado en el castillo, hasta que Yitán vuelve a por él, extrañado de no verle fuera jactándose de tener razón. Tras esta especie de cura de humildad Amarant decidirá quedarse en el grupo definitivamente, en parte por deuda y en parte para poder comprender del todo esta filosofía de Yitán.

Más adelante, Amarant formará pareja con Freija cuando tengan que ir a los cuatro templos, y es quizá la persona más adecuada, ya que ambos son de los mayores del grupo y “soldados”. Steiner está dentro de esta categoría también, pero es demasiado cuadriculado y fiel a la realeza como para que pueda aguantar más de cinco segundos con Amarant sin soltarle un sermón. Además, es a Freija a quien Amarant confesará que ya conocía a Yitán previamente.
Esta pareja la volveremos a ver en el momento más dramático de todo el juego, cuando Yitán pierde su alma. De dos en dos, todos los miembros del grupo tratan de hacer entrar en razón a Yitán y nos encontramos de nuevo a Freija y Amarant juntos, donde ambos le reprochan que se enfrente al peligro solo, e incluso Amarant le echa en cara que tras ser un brasas con ir todos juntos y proteger al débil, él vaya a lo loco por su cuenta. Es aquí donde queda patente que Amarant ha acabado cambiando, por la influencia de Yitán, pues al final y al cabo, nuestras actitudes influyen y permean en los demás ya que no estamos solos.

Un capón te tendrían que soltar ahora. Fuente: captura propia

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Darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

1 comentario
Zak
Zak 20/12/2018 a las 10:51 am

Y menudo pelazo!

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