Análisis de Kingdom Hearts 3, les quiero mucho a todos

Análisis de Kingdom Hearts 3, les quiero mucho a todos

Nunca había jugado tan a ciegas un juego. Por el miedo y la paranoia al spoiler, no busqué nada, ni siquiera guías. Jugaba sin saber cuánto me quedaba por delante, sin saber a quiénes vería, sin saber si estaba yendo en el orden correcto. Jugaba notando cosquillas en el estómago, nerviosa por lo que iba a encontrar, chillando ante algunas apariciones que no esperaba. Jugaba sin saber la mejor estrategia contra los jefes. Y la cosa ha funcionado y en menos de 30 horas me he pasado el juego. Un fin de semana dedicado casi en exclusiva él, mientras seguía enganchada a la consola a pesar de que me dolían las manos de tanta tensión, sólo porque me quedaba poco y ya lo terminaba. Hacía tiempo que no jugaba de esta forma, con esta intensidad, en una mezcla de miedo al spoiler y querer saber cómo terminaba.

Esto ha tenido sus cosas malas y es que no he podido dedicarme a buscar todos los secretos, ya que no quería perder el tiempo, además de que no estaba siguiendo guías, ya que siendo pequeña el diálogo más común entre mi hermano y yo jugando era el siguiente: “Me he hecho spoiler” “Estabas mirando la guía más delante de lo que tocaba, ¿verdad?”. Esta ha sido mi relación con la mayoría de juegos toda mi vida, sobre todo si eran RPG. Pero con Kingdom Hearts 3, como digo, no ha sido así. Por lo que todos los giros y sorpresas me han pillado de nuevas y ha sido como vivir una historia totalmente nueva, como cuando era pequeña y abría mucho la boca porque resultaba que Sir Percy era La Pimpinela.

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Dejando de lado el final del juego, que es lo que más “sorpresa” me ha dado, poco más tengo que añadir a esas primeras horas que comentaba el otro día. En la parte más técnica es todo impecable: un combate muy divertido, gráficamente espectacular y mundos llenos de cosas. Aun así el juego tiene sus fallos. Mientras en los anteriores juegos éramos parte de los principales acontecimientos de las historias, como ayudar a Mulán en Tierra de Dragones, en este caso en ocasiones aparecemos para saludar y resolver un par de líos que hagan los malos. Nuestra presencia es totalmente prescindible en mundos como Piratas del Caribe o Frozen, dejando una sensación agridulce, de mundos desaprovechados. Donde más se nota es en el mundo de Piratas del Caribe, o me da esa sensación porque tenía muchas expectativas en este mundo, ya que participamos en mi película favorita de la saga. Porque se nota que se lo han currado, pues cuando me dieron la carta náutica no me lo podía creer, ¡que me han dado mi propio barco! ¡Y un mapa lleno de islas!

Otra queja que tengo sobre la historia es que visitamos los mundos una sola vez y hay ocho en total, mientras que en anteriores entregas había hasta diez mundos y los visitabas varias veces. Es cierto que son más grandes y tienen más cosas, pero sabe a poco. Sobre todo odio no haber ido a Bastión Hueco, mi mundo favorito. Relacionado con eso, una cosa que me alegra más que ponerme triste es la ausencia de personajes de Final Fantasy, ya que el reclamo inicial de la saga se ha abandonado por completo y el juego ha desarrollado su propia entidad, con personajes a los que quiero mucho. Y es ahora cuando me voy a poner a hacer comentarios sobre el final del juego y cómo ha conseguido que me importen personajes que me daban absolutamente igual.

Empecemos por lo más importante de todo: MI HIJO TONTO ESTÁ VIVO. Llevo desde Kingdom Hearts 2 echando de menos a Demyx, ese chavalín que se debió de meter en la Organización sin querer. Sólo le pedía al juego que volviera, con los buenos, y dejar de sufrir por el hecho de haberle matado en KH2. Por desgracia de primeras lo hace con la Organización, pero por suerte le reclutan para traicionar a la Organización en un momento cómico con Vexen precioso, y desaparece. Yo espero es que se haya quedado en algún sitio tranquilito tocando el sitar.

Es muy tonto y le quiero por ello

En cuanto a momentos dramáticos, pues hay un montón: el enfrentamiento contra Aqua, y posteriormente contra Vanitas, fueron de pasarlo mal. Aunque la cosa pierde dramatismo cuando se comenta que Vanitas es igual que Sora y sería más impactante si no tuvieran todos la misma cara. Otro momento de sufrir fue el enfrentamiento de Axel contra Saïx (que yo esperaba que este fuera el traidor misterioso de la Organización en ese momento) pero Axel diciendo que no le pueden matar, que la gente le quiere mucho y por eso volvería, casi hace que me ahogue porque no puedo reír y llorar al mismo tiempo. En esta misma escena hay más cosas sacadas de la manga (o que yo no me enteré de dónde vienen), con Roxas y Xion, que vamos a ser sinceras, dan igual porque está siendo todo precioso. De verdad, que nunca pensé que Xion me importaría ALGO. PERO ES QUE SON TODOS MUY CUQUIS Y LES QUIERO MUCHO.

En cuanto al final, tengo el problema de que estaba ya cansada y se me hizo muy pesado, pero me ha gustado salvo por el hecho de que el juego se marca un Noctis y Luna con Kairi y Sora: nos trata de vender que son muy importantes el uno para el otro, pero es que Sora se ha preocupado más por Boo en Monstruópolis que por Kairi en todos los juegos. Eso sin tener en cuenta que me da igual que la vuelvas una elegida por la Llave Espada SI VAS A HACER QUE LA SECUESTREN EN CUANTO MIRO PARA OTRO LADO. Esto es lo único que me chirría de todo el juego (eso y lo de la réplica abandonada para Naminé, cuando se supone que Demyx les ha llevado una, pero creo que es lo de la armadura de Terra, aunque a estas alturas yo ya no sé nada). De hecho, estoy en una especie de fase de negación con la parte de Sora porque no me gusta nada. Porque aquí todo el mundo está siendo feliz excepto él, sólo por dejar abierta la puerta a nuevos juegos y me parece feo y de jugar con mis sentimientos.

Fin de los spoilers

En general, estoy muy contenta con el juego, pese a esos pequeños detalles que no me han gustado nada. El juego está muy cuidado en cuanto al combate, y falla en algunos puntos sobre todo a nivel de historia. Pero todo lo que ha hecho genial a esta saga está aquí, como es la música, que siempre me “olvido” de ella, pero es que Shimomura hace un trabajazo, como siempre. Recupera temas y hace nuevas composiciones, todas magnificas y épicas. Mi tema favorito es la canción que aparece nada más empezar al juego, que me recuerda la intro del primer juego y todos los feels y sentimientos que me despierta esta saga, a la que quiero mucho.

Porque al final, Kingdom Hearts 3 es la pureza de Sora. Es esa voluntad de ayudar a los demás, de defender a tus amigos de los señores de túnicas que quieren volverle una réplica de un señor para forjar una Llave Espada y desencadenar una Guerra. Kingdom Hearts es una saga que apela a lo más importante: a la amistad y al querer ayudar a los demás. Y en momentos más difíciles, donde el fascismo está empezando a entrar por la puerta de tu casa y seguimos avanzando a una distopía cyberpunk, el colorido del juego y la sonrisa de Sora te dan algo de esperanza. Esperanza de luchar y de que no todo es horrible ahí fuera. Saber que la distancia y el no poder verse no hace que tus relaciones con otras personas sean menos verdaderas.
Kingdom Hearts, en general, y esta entrega en concreto, no son evasiones de una realidad dura. Son pequeños refugios cálidos, que te dan un abrazo y te dan ganas de seguir adelante. Son un respiro y un empujoncito para seguir luchando. Son la demostración de que ser amable no es ser débil y de que el poder de la amistad lo puede todo. Y lo quiero mucho por ello.

 

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Darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

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