Por suerte son más de dos

Splatoon 2 y las cosas bonitas (I)

Splatoon 2 y las cosas bonitas (I)

Hola a todos, me salgo de este pozo inundado de agua de mar durante unos minutos para hablaros de las maravillas de Splatoon 2, y Splatoon en general. Como ya habréis visto en mi otro post (y si no pues ahí tenéis un link), Splatoon 2 tiene muchas cosas que no me gustan, sobre todo referidas al juego online. También el DLC que no debería ser DLC… y tal.

Pero si bien mantengo todo eso, os voy a comentar cosas del lore que me han embaucado para acabar quedándome aquí, echándole horas como si no hubiera mañana. Que yo tampoco me veía jugando a shooters… pero es que es tan bonito… En fin, os aviso de que habrá, lógicamente, spoilers de todo tipo. Que tampoco es que la historia sea demasiado spoileable, y muchos detalles no te los dicen directamente conforme te la pasas, pero evitad leer más si queréis descubrirlo por vosotros mismos, o si no queréis que yo os embauque a vosotros y acabéis soltándole pasta a Nintendo. También habrá cosas de Splatoon 1, al que no he jugado pero del que me he enterado de cosillas mirando por Internet. Dentro woomy.

Como me puedo quedar hablando de Splatoon hasta mañana, voy a dividir esta turra en varias partes. En esta primera os hablaré del lore general y del Modo Historia, el Valle Pulpo.

Lore general

Empecemos por el principio, por si no sabéis nada de Splatoon. Nos encontramos en la Tierra, año indeterminado, tras subir el nivel del mar y haberse extinguido toda la humanidad, además de un buen puñado de animales terrestres. Empezamos bien, ¿eh? ¡Mola porque podría pasar! ¡Jaja!

Los animales marinos fueron evolucionando, la tierra volvió a emerger, y la nueva especie inteligente que camina a dos patas y casualmente son personas con cosas son: ¡los calamares! Y los pulpos. Llamados inklings y octolings*, respectivamente. También un montón de animales marinos algo menos humanizados, pero algo así muy furry acuático.

Te puedes cambiar de género, especie, color de piel y de ojos cuando quieras

Con esta excusa para crear personas con pelo mojado y blandito nos lanzan al juego. El atractivo principal son las partidas de estilo Territorial, que es como el deporte de moda entre los jóvenes inkling (y este es el modo básico del juego). Una suerte de paintball glorificado, donde los chavalines llevan toda clase de armas (y a veces pinceles, rodillos, aerógrafos, etc.) que disparan tinta de colores. La tinta que proporcionan ellos mismos, por cierto. Y pueden cambiar el color en cada partida, haciendo así que puedas distinguir a los dos equipos y que todo sea muy bonito. Este color determina también su color de «pelo».

Y no se quedan sin munición, porque con zambullirse en la tinta (y recuperar su forma de calamar/pulpo líquido) pueden recargar sus armas infinitamente. Al final gana el equipo que haya pintado más del escenario. ¿Que cómo funciona esto de pasarle tinta tuya a la pistola? Pues yo qué sé, pero te prometo que cuando juegas lo aceptas muy fácil.

Los inklings y octolings pueden alternar libremente entre su forma de calamar/pulpo y su forma humanizada a partir de los 14 años

Modo Historia

Pasemos al Modo Historia del juego base. En una esquina de la plaza de Cromópolis vemos a una chica sospechosamente familiar vestida de kimono, y al acercarnos se convierte en calamar y se va por la rejilla que hay a sus pies. Al seguirla nos la encontramos en el Valle Pulpo y nos cuenta el percal (jeje, yo también sé hacer chistes de peces). ¿Pero quién es esta chica?

¿Os acordáis de las Calamarciñas? Squid Sisters para los guiris

No es otra que Tina (en inglés Marie), pero sin Mar (en inglés Callie). Sí, yo también me lío con sus nombres. Por si habéis vivido bajo una piedra todo este tiempo, son las idols inkling del primer Splatoon que además nos presentaban las noticias al encender el juego (mayormente las rotaciones de escenarios).

Nos cuenta que el Gran Siluro que proporciona electricidad a Cromópolis ha sido secuestrado por el ejército octariano (otra vez, igual que en Splatoon 1, una pensaría que a lo mejor le pondrían guardaespaldas, pero no hay manera, oye). Te nombra agente 4 (el 1 es ella, el 2 es Mar, el 3 es el protagonista de Splatoon 1) y hala, a pegarles tiros de tinta a un montón de tentáculos con ojos y octolings con el cerebro lavado por el malo malísimo. Que por supuesto es el mismo que en el 1, DJ Octovius.

Pero yo vengo aquí a hablaros de las cosas bonitas, como por ejemplo el color de la tinta. ¿Os acordáis de que en los combates cambia el color aleatoriamente? Pues en el Modo Historia están fijos, pero si os fijáis el Agente 4 siempre tiene tonos que van desde el amarillo, pasando por el verde y el turquesa, hasta el morado. Sin embargo, los octarianos tienen todos la tinta de color magenta, a veces tirando un poco a morado. Esto es para que distingamos bien nuestra tinta de la del enemigo, que nos hace daño, pero además le da un patrón que me gusta mucho. Por cierto, la tinta del Modo Historia, por algún motivo, tiene brilli brilli.

Aquí podéis ver a la Agente 4 siendo rubia y a Tina con kimono

Sigamos con otra cosa bonita, además de las fuertes: la música. Todas las canciones que suenan en Splatoon 2 tienen alguna clase de origen dentro del universo, y específicamente las de este Modo Historia vienen de la mano del grupo ficticio Turquoise October, del que poco se sabe, pero por la portada tienen toda la pinta de octarianos. Tiene sentido que en los escenarios donde luchas contra ellos salga su música, ¿no? Lo de fabricar complicadas plataformas diseñadas específicamente para que puedas pasártelas y llevarte los siluros pequeñitos ya tal…

 

 

Haciendo un inciso en los escenarios rebuscados, os recomiendo pararos un rato a mirar los fondos en los que flotan las plataformas, porque algunos son bien curiosos.

Esta captura es del DLC, pero para el tema nos vale igual

Más tarde (no mucho) en la historia descubriremos que esta vez han secuestrado también a Mar (por eso Tina está sola) y la están controlando mentalmente. ¡Y en muchas canciones de Turquoise October suenan trozos de canciones de las Calamarciñas por eso mismo…!

Al final de este modo llegamos al jefe final, DJ Octovius, un pulpo (pero no persona-pulpo, un pulpo literal) que maneja un pedazo de robot que nos intenta matar. Sólo que además tiene a Mar subida a una plataforma del cacharro, y empieza a sonar un remix de una de las canciones de las Calamarciñas, en concreto la que sólo canta Mar (Bomb Rush Blush). Este remix está hecho por DJ Octovius, así que por eso suena tan cursed. Al igual que en Splatoon 1, la última batalla tiene público, y es que para el resto de la sociedad octariana esto no es más que un concierto con unos efectos especiales de la hostia.

Recuerdo estar decepcionada por la canción que sonaba, pero no preocuparse, que en cuanto avanzas en el combate aparece Tina con un Cargatintas (así se llaman los rifles de francotirador) y dispara a Mar en las gafas que le están controlando la mente. Gracias a esto Mar recupera su voluntad y vuelve a su lado. Mientras a ti te dan el arma definitiva para cargarte al malo, ellas empiezan a cantar Spicy Calamari Inkantation, un remix de su canción más famosa. Y dejadme que os diga que es TREMENDO TEMAZO. Por qué el jueguico de los calamares me da un Stendhal, a día de hoy me lo sigo preguntando.

Como podéis apreciar en las dos canciones (¡escuchadlas, leñe!) las voces de las inkling son como los chapurreos de Animal Crossing pero con más sentimiento (?). Esto lo consiguen con cantantes de verdad diciendo palabras inventadas y aplicando filtros. Y las letras están ahí, ¿eh? En los discos vienen. Adaptadas al silabario japonés, claro. Así que técnicamente os podéis aprender las canciones de los calamares ficticios de Nintendo. No es que yo lo piense hacer ni nada.

Al acabar este épico combate (y tras ver los créditos mientras suena Fresh Start, una canción que mezcla varias melodías de las Calamarciñas) recuperas al Gran Siluro, pero como era una misión confidencial, la sociedad inkling no puede aclamarte como el héroe que eres. Qué se le va a hacer… El verdadero premio, en mi opinión, es el siguiente: ahora en la plaza de Cromópolis, si miras arriba, puedes ver al Gran Siluro subido a un edificio. Y ES TAN BONITO QUE ME QUIERO MORIR.

 

De todas formas no tengáis prisa en pasaros el Modo Historia, que realmente no cambia tanto. Casi parece que no era tan grave lo del Gran Siluro, ya que te puedes pasar toda la vida sin ir a recuperarlo y nunca se va la luz en Cromópolis… Qué cosas. El modo es divertido, eso sí, más de lo que yo pensaba cuando todo el mundo me decía que no era para tanto. Por hablar mínimamente de gameplay, es más plataformero que el modo principal PvP, lo cual me gusta mucho, que así está más variada la cosa. Además, sirve como práctica de armas (te hacen usar varios tipos) y para identificar cacharros que aparecen en algunos escenarios.

Y con esto termino la primera parte de las cosas bonitas de Splatoon 2. En la siguiente parte os hablaré de las nuevas idols que lo están petando en Cromópolis (y en mi corazón).

 

*Los llamo octolings aunque el juego los llama octarianos, pero tengo mis motivos. Os daré la tabarra al respecto en otro post, no os preocupéis.

Todas las imágenes que no son capturas mías están sacadas de la Inkipedia, la wiki de Splatoon, además de un montón de información y curiosidades que he podido consultar allí. Blesseada con su existencia, la verdad.

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FriKitty
FriKitty @FriKitty

24 años. Dibujera de día, viciada a los jueguicos de noche. No hay vergüenza en mirar la guía. He dejado de contar mis juegos de Steam porque me siento culpable.

2 comentarios
Bokeron
Bokeron 28/06/2019 a las 10:03 pm

Me enfado hasta que no menciones al gran JUEGOTRON, avisada estás.

FriKitty
FriKitty 02/07/2019 a las 4:58 pm

Bokeron, no seas ansioso. JUEGOTRON saldrá cuando el momento sea propicio… lo bueno se hace esperar

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