Cursed edition

Splatoon 2 y las cosas bonitas (II)

Splatoon 2 y las cosas bonitas (II)

Estaba yo aquí la mar de a gusto jugando a Splatoon 2, pero dije… mejor me pongo a escribir, ¿no? (perdón). Os recomiendo empezar por el primer post. Esta vez os traigo la que sea probablemente la parte más cursed del lore de este juego. Dentro… ¡veemo!

Os hablaré de la Octo Expansion y el Salmon Run, por no dejar este último suelto. ¡Habrá spoilers de los gordos!

Octo Expansion

La Octo Expansion es el DLC que añadía como personajes jugables a los octolings. Y no debería ser DLC, en mi opinión, mayormente porque es el modo de juego donde por fin aparecen las idols de Splatoon 2, las que han estado desde el principio contándonos las noticias (las rotaciones de escenarios y demás). Así que para empezar os las voy a presentar.

Son Perla y Marina, y juntas forman Cefalopop, u Off The Hook en la traducción inglesa

A la izquierda tenéis a un gremlin Perla, una inkling de baja estatura, cuya especialidad es rapear, y parecer la niña pequeña del grupo, aunque realmente es la mayor de las dos. Y a la derecha tenéis a mi novia Marina, una muy obviamente octoling, aunque esto lo omitieron hasta la expansión, y se encarga más de cantar. No se sabe muy bien de dónde sale (bueno, si te pasas la expansión sí).

El único problema que le veo a estas dos es que Marina me gusta demasiado en comparación con Perla. ¡Encima Perla es de familia rica! ¿En qué estaban pensando? Además, no es que me disguste el rap, pero normalmente me hace gracia cuando sé lo que están diciendo, y aquí literalmente no están diciendo nada. Sí que me gustan las veces que canta ella, eso sí.

Aquí llevan la ropa nueva de la Octo Expansion. Esto se aleja más del rollo de idols japonesas, ¿no?

Pero volvamos al DLC. Éste desbloquea una nueva zona llamada Metro Abisal, a la que accedemos en una esquina de la Plaza de Cromópolis, dándole a «Escuchar atentamente». Porque claro, al final ya no estaremos manejando a nuestro inkling, sino que nos aparecerá una pantalla de personalización de personaje para nuestro nuevo octoling. Un poco más… ominosa que la que ya vimos.

Verás tú lo que me va a costar limpiar el moco verde este

Aquí os hago un paréntesis porque dije en el anterior post que lo explicaría. Realmente el juego llama a nuestro nuevo personaje «octariano», que al final es el nombre genérico que engloba a los tentáculos con patas del Valle Pulpo. Sin embargo, en inglés se llaman octoling, pero esto es un pequeño problema, ya que en ciertas fases del Valle Pulpo luchas contra octolings de élite (siempre mujeres), y se llaman de la misma forma. Pero en español se llaman «octoamazonas» (en japonés hacen algo parecido). Entonces… los traductores imagino que querían dejar clara la diferencia entre enemigos y jugables, pero la comunidad se comunica en inglés, con lo cual… los llaman octolings. Que yo creo que habría sido mejor tener las tres palabras, pero en fin, a saber qué llevó a esa decisión. En japonés lo tienen fácil, los octolings jugables se llaman «pulpos».

Las que tienen algas se supone que son más fuertes

Total, empieza la historia de este DLC encontrándonos con el Capitán Jibión (el abuelo de las Calamarciñas, que durante el Modo Historia estaba ausente por esto). Nos cuenta que estabais luchando tú y el Agente 3 (el protagonista de Splatoon 1) y ahora estáis ahí, sin saber muy bien cómo.

El abuelo es un poquito racista con los octarianos en general, pero llega a la conclusión de que no puedes ser mala persona, porque estabas tarareando Calamari Inkantation mientras estabas inconsciente. Además, tenéis que escapar, así que tenemos tregua hasta entonces.

Metiéndome un poquito en el gameplay, tenemos un montón de fases conectadas entre sí y necesitamos llegar a 4 puntos concretos (los cuatro chismes) antes de pasarnos la fase final. No necesitamos pasárnoslas todas, ya que todas las obligatorias tienen varios caminos, y aunque en general todo es más difícil y frustrante, hay una mecánica que te permite hackear el sistema para hacer como que te la has pasado. ¡Incluso en el jefe final! Así que no os preocupéis si sois tan malos como yo. Podéis picaros una vez hayáis visto la historia (y hayáis desbloqueado los octolings para jugarlos online).

Antes de que nos den acceso a las fases nos encontramos con un teléfono para nada sospechoso y un poquito anticuado que nos llama «Número 10008», ya que 10007 personas antes que tú han pasado por aquí. Como nuestro octoling no recuerda su nombre, el Capitán decide adjudicarnos Agente 8, aunque realmente no haya agentes 5, 6 y 7. El teléfono nos promete que nos llevará al paraíso soñado. Qué bien suena, ¿eh? Que nos secuestren y nos prometan paraísos…

Corre, chiquilla, que pierdes el tren

MÍRALOOO

Este teléfono nos da un Pπnófono (me meo) y un abono pepino, para que podamos entrar al metro desde esta estación central. Allí nos guiará Pepín (socorro), un pepino de mar de color azul con un sombrerito de revisor que es demasiado mono.

La primera fase nos sirve un poco de tutorial, nos muestran toda la movida de elegir entre varias armas y el sistema de puntos. Los enemigos vuelven a ser octarianos, pero no tendría sentido luchar contra ellos siendo nosotros mismos octolings, ¿no? Nuestra tinta tiene colores que van desde el rosa al morado (¡como los octarianos del Valle Pulpo!), y los octarianos enemigos… tienen la tinta de color verde. El motivo: son «octarianos desinfectados». No sólo tienen el cerebro lavado, sino que no dan signos de estar realmente vivos. ¡Yuju! ¡Zombis en mi juego PEGI 7!

Un detalle más: todas las canciones que suenan en las fases normales están compuestas (dentro del universo) por Dedf1sh (sutil…), una octoling desinfectada que en vida soñaba con ser DJ.

DEP (DJ en paz)

Tras pasarnos la primera prueba, el Capitán descubrirá que su móvil comunica con… Perla y Marina, en vez de con el desaparecido Agente 3. Se han encontrado el comunicador por el Monte Molusco, cercano al Distrito Pulpo, el lugar donde los Agentes 8 y 3 estaban luchando. El caso es que ahora son nuestras aliadas telemáticas, y desde el Pπnófono podremos ir desbloqueando varios chats donde nos enteraremos de un par de cosas. ¡Y vaya cosas!

Alternando con varias dosis de shitposting, que es siempre bienvenido, ☆MC Princesa☆, DJ MRN y JERÓNIMOJIBIÓN nos hacen descubrir detalles curiosos (¡ojalá participar en ellos como en Mystic Messenger…!). Por ejemplo, que nadie sabía hasta ese momento que Marina era una octoling (¿necesitan gafas?), pero no sólo eso, sino que era parte del ejército octariano de DJ Octovius: una ingeniera octoamazona de alto nivel. También nos cuentan que cuando escuchó Calamari Inkantation en aquel concierto final de Splatoon 1 sufrió «una revelación vital» (vamos, que se le fue la comedura de coco) y siguió su vocación, ¡ser DJ!

En uno de los pergaminos del Valle Pulpo ya nos lo ponían sutilmente

Nos cuentan cómo se conocieron estas dos, y hasta nos ponen la maqueta de Ebb & Flow, la primera canción que compuso Marina, con un sintetizador que se encontró por ahí medio roto. Por favor, si es que está hecha para esto. Reina. Faraona. Y por si no os sabéis toda la BSO, el final de la maqueta tiene una pequeña melodía que podemos encontrar en varios temas de Turquoise October. A lo mejor es un meme octariano…

Por otro lado, nos enseñan un tema viejo de Perla, llamado «¡Que os *$%@, panda de *$%@!», donde básicamente chilla un montón de palabrotas que tuvieron que censurar en la radio. Digamos que formar Cefalopop con Marina sólo trajo cosas buenas.

Volviendo al tren, una cosa que me hizo mucha gracia fue que, para volver a Cromópolis y jugar online (o lo que sea), puedes ir a una revista inkling al final del vagón y darle a «Imaginar la plaza de Cromópolis». También hay coleccionables en cada fase, unos muñequitos llamados Pastirrecuerdos, que se basan en lo poco que recuerdas (o crees recordar) del mundo. Sus descripciones tienen rimas, por cierto, para ir a juego con las peleas de rap que no paran de tener el Capitán y Perla.

Lo último que destaco del tren es que según la línea de metro puedes encontrarte con diferentes animales marinos de las profundidades. ¡Ni siquiera me sé cómo se llaman todos! Ah, y habrá siempre un isópodo (el Tío Hipsópodo) con pintas de mafioso pero con un maletín lleno de peluches, que nos dará ropitas a cambio de enseñarle nuestros Pastirrecuerdos.

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Cuando conseguimos reunir los 4 chismes llega otro momento de curseación. Todos nos lo vemos venir mientras vamos reuniendo las piezas, pero… cuando se lo das todo al Teléfono se revela la máquina que te llevará al paraíso soñado: … una batidora. El Agente 8 y el Capitán se meten para darnos más suspense (supongo), mientras Marina y Perla se dan cuenta y entran un poco en pánico. Por suerte, Marina consigue hackear el Pπnófono para que mande una señal de ayuda y aparece el Agente 3 al rescate (anteriormente nos habrán preguntado su aspecto, de manera que podamos personalizarlo tal y como lo jugamos en Splatoon 1. O como nos dé la gana, claro). El pobre se queda catacróquer justo después, así que nos adelantamos (qué podría salir mal, ¿eh?).

Atravesamos el agujero que ha hecho Agente 3 en el techo, y llegamos a una serie de 7 fases que en conjunto parecen… un sistema digestivo humano. Esto en inglés (y en japonés) es evidente con sus nombres: Coccyx, Villi, Belly, Intestinal, Diaphragm, Spinal. Bueno, la última no tiene que ver con la digestión, pero nos va valiendo.

En la primera empezamos sin arma y tenemos que infiltrarnos con sigilo hasta conseguir una, y cuando llegamos a la segunda nos traen dos temazos que ya echábamos en falta: los de Cefalopop. Primero Nasty Majesty, que no me puedo creer lo mucho que me gusta. Claro que es demasiado corta como para sonar todo el tiempo, acaba hartando un poco cuando te estás pasando esto. De hecho suena hasta la fase 5, que entonces cambia a Shark Bytes. Finalmente, en la fase 7 peleamos contra el Agente 3, que ahora tiene un moco verde en la cabeza (obra del Teléfono) y nos quiere matar, mientras suena Splattack! (Octo), remix de Dedf1sh de una de las canciones de Splatoon 1. Me pregunto si Squid Squad podría denunciar por plagio…

Y tras vencer (o saltarnos la pelea porque madre mía) salimos a la superficie. Nuestro octoling por fin conoce a Perla y a Marina, pero la alegría dura poco: de debajo del mar sale una pedazo de estatua de una cabeza humana de estilo clásico (qué guapo el vaporwave).

que░movida (王ぉ欧)

Desde dentro el Teléfono se revela como Comandante Tartar, una inteligencia artificial creada cuando los humanos todavía existían. Se ha dedicado durante milenios a observar a las nuevas criaturas que pueblan el planeta, para ver si vale la pena transmitirles el conocimiento que adquirieron los seres humanos en su día. Y ha determinado que son un desperdicio de inteligencia, ya que no paran de pelearse y ponerse ropita. Así que decidió pasar al plan B: ¡destruir la Tierra! Convertir a todo ser vivo en pasta y que de ahí surja una nueva evolución que le guste más. ¿De qué os pensáis que estaba hecho el moco verde que ya tiene? ¡De los 10007 octolings anteriores! ¡Jaja! ¡Apenas es turbio esto, eh!

Pero no preocuparse, que Marina tiene un plan (y nos lo explica con dibujitos en Paint en su portátil). La estatua recoge energía solar, así que si conseguimos bloquearla no podrá disparar su cañón. Para ello tenemos que cubrirla entera de tinta, usando bombas MRN, un prototipo que ha inventado ella (me meo, sabe hacer de todo). Pero como no detonan solas, allá que tiene que ir el Agente 8 a corretear por toda la estatua haciéndolas explotar antes de que se acabe el tiempo. Mientras tanto, Perla calentará sus cuerdas vocales para CHILLARLE a la estatua con su megáfono especial y destruirla.

Y lo mejor es que los pergaminos ya nos hacían foreshadowing de Perla chillando…

Sale un cartel de «Combate Territorial» parecido al que sale en los combates online… y empieza la fase del demonio. Yo no conseguí pasármela, fallé tantas veces intentándolo que me salió la opción de saltármela. Además se guardan el último temazo para esta ocasión: Fly Octo Fly ~ Ebb & Flow, una segunda versión de Ebb & Flow (¡la canción que compuso Marina!). Yo no habré salvado el mundo (?), pero con esto sonando casi siento que sí.

La estatua no consigue recargarse del todo, pero aun así intenta disparar. Por suerte tenemos a Perla con su megáfono (y se le ilumina el pelo como cuando te toca un especial) y chilla con todas sus fuerzas. Salen rayos en plan anime chocándose (y aparece la misma barra de progreso que al acabar los combates territoriales, cuando te dicen qué equipo ha ganado) ¡y acabamos ganando por 888,8%! Porque es la Octo Expansion y hay que hacer coñas con el ocho.

Nos despiden con los créditos mientras suena Into the Light de Cefalopop y ya podemos jugar con los octolings en los combates online. ¡Y yo puedo parar con el tocho!

Salmon Run

Para seguir la tónica de lo cursed, aunque esta vez con un final menos épico, vayamos al Salmon Run. Es un modo de juego online introducido en Splatoon 2 que es como un modo zombis (o eso he oído, si yo no juego a shooters). Nos vamos a Don Oso, S. A. y allí una… estatua de madera de un oso con una antena nos hace de receptor con el anónimo Don Oso. Que imaginamos que no es un oso, porque deberían de haberse extinguido. Venimos buscando un trabajillo para sacarnos unas perras, y toda la canción que suena en este primer menú (Happy Little Workers) ya nos va dando una pista de lo turbio. ¡Niño, a ver en qué negocios te metes!

Nos llevan en equipos de cuatro, con ropa y armas de la empresa, a ciertos lugares donde se reúnen los Salmónidos y podremos robarles recoger alevines dorados (huevos que no te dicen para qué se usan, por cierto). Varía según tu rango, pero este trabajo es peligrosísimo, no paran de aparecer Grandes Salmónidos (cabreados) intentando mataros a todos. Porque bueno, les estáis robando los huevos. Pero no os preocupéis, que en el manual vienen todas las formas de cargarse a cada tipo de Salmónido (aun así es difícil y un poco agobio, pero es divertido).

Como nos enseñan en los pergaminos, los Salmónidos tienen… civilización… y cultura… y esto de ir a masacrarlos pues… ahem… niño, calla y recoge

En los diálogos de Don Oso se aprecia en numerosas ocasiones que es un vil explotador, como cuando tu equipo muere entero (si sólo muere un miembro los demás pueden revivirlo), que comenta «espero que lo cubra el seguro»; o como cuando se acaba el tiempo y no habéis llegado al cupo, que dice, decepcionado,«la legislación laboral establece que ya no podéis trabajar más horas». ¡Si por él fuera…! Menos mal que para compensar tenemos a Marina, que va a socializar los medios de producción.

Para terminar os comento la música del Salmon Run: mientras trabajáis suenan temas de ω-3 (Omega 3), que tienen un chelista, un percusionista con timbal y un DJ. ¡Y todos son Salmónidos! ¡Así es! ¡Son una especie lo bastante inteligente como para hacer música! ¡Y los estamos masacrando para robarles los huevos! ¡Jaja!

Por algún motivo, en Cromópolis puede encontrarse a la venta una camiseta de este grupo con esta imagen de su álbum. Por supuesto, me la he comprado

 

Y aquí lo dejamos. En el siguiente post hablaré de lo que falta, los modos online clásicos, la plaza, y demás cosillas repartidas. Y con menos genocidio, en principio.

Todas las imágenes que no son capturas mías están sacadas de la Inkipedia, la wiki de Splatoon, además de un montón de información y curiosidades que he podido consultar allí. Blesseada con su existencia, la verdad.

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FriKitty
FriKitty @FriKitty

24 años. Dibujera de día, viciada a los jueguicos de noche. No hay vergüenza en mirar la guía. He dejado de contar mis juegos de Steam porque me siento culpable.

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