Con la Iglesia hemos topado

Análisis de Minoria

Análisis de Minoria

Después del encantador Momodora: Reverie Under the Moonlight, Bombservice vuelve con otro juego de plataformas en dos dimensiones con backtracking (vamos, lo que viene a ser un metroidvania de toda la vida).

Es el año 1203 en el Reino Sagrado de Ramezia. Las princesas han sido raptadas y la Iglesia ha puesto en marcha varias expediciones de monjas para que luchen contra la brujería. Toda la esperanza de acabar con los herejes está puesta en ellas. Nosotres nos ponemos en la piel de la hermana Semilla, una monja que intenta purificar el mundo de brujas junto a la hermana Anna Fran. El deber de ambas será ayudar a la Princesa Amelia.

Lo primero que nos llama la atención de Minoria es el cambio de estética respecto a la saga Momodora. Se deja atrás el pixel art y se opta por un estilo en 3D muy estilizado con texturas en las que se nota mucho la pincelada (un poco como en Bravely Default). El resultado es muy bonito y atmosférico, resaltado por el uso de partículas, a las que se le saca especial partido en los hechizos y combos, pudiendo encontrar lucecitas, mariposas o gotas. Sin duda, los gráficos del juego son una de sus mejores bazas, destacando el diseño de personajes y enemigos (tanto los masillas que tiran bombas o las brujitas, como los bosses finales). Durante la historia nos encontraremos con pequeños retratos ilustrados de las protagonistas que aparecerán durante las conversaciones. El punto débil resultan ser las animaciones, algo rígidas para lo exigente que es la jugabilidad.

Imagen de la biblioteca de Minoria.

La biblioteca

La música (de los compositores de las anteriores entregas de Momodora), aunque no destaca especialmente, sí que acompaña a la atmósfera melancólica y algo siniestra del juego. Los temas de piano y cuerda ayudan a dar ese porte de cuento de hadas que tiene la aventura y a dotar de grandiosidad a las peleas contra jefes.

En cuanto a la jugabilidad nos encontramos con un paso adelante respecto a Momodora. El juego es más exigente y se han añadido los parry, que nos permiten devolver un ataque si lo paramos en el momento justo. Luchamos con espadas haciendo combos y con incienso. El incienso se puede comprar durante la partida o desbloquearlo. Y con él podremos realizar varias acciones especiales, como curarnos, protegernos, mejorarnos o lanzar ataques ofensivos. Durante una pelea podremos cambiar el incienso que tengamos equipado en el caso de que se gaste.

Aunque el combate sigue siendo fluido, los jefes finales se sienten un poco injustos. Estas peleas pueden acabar siendo tediosas ya que te matan con muchísima facilidad. No ayuda que el feedback visual no termine de funcionar del todo. Y a veces es difícil ver cuando hemos golpeado y cuando nos han golpeado a nosotres. Aquí será cuando debamos sacarle todo el partido al parry. Aunque el riesgo y la recompensa son muy elevados, pudiendo morir de un golpe si no paramos el ataque a tiempo. Si el parry resulta muy complicado siempre se puede recurrir a esquivar con la voltereta.

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El escenario par explorar es grande y variado, lleno de secretos (por ejemplo, las clásicas paredes invisibles que se abren al golpearlas) que iremos desbloqueando a medida que obtenemos habilidades. Durante la aventura volveremos una y otra vez a la biblioteca, una especie de nexo donde podemos comprar objetos y hablar con varios personajes. Como buen metroidvania, el juego exige volver a recorrer el escenario para poder acceder a zonas nuevas del mapa (a lo que ayuda que podamos consultarlo para ver qué habitaciones hemos recorrido y cuáles no). No hay guardado automático por lo que dependeremos de encontrar una serie de tinteros. Si morimos antes de llegar a un tintero perderemos nuestro progreso. 

El diseño del mapa también destaca en su apartado estético, una línea muy limpia y en el que veremos varias zonas diferenciadas como las mazmorras, el exterior nevado o los jardines. La arquitectura, las flores, la vegetación, todo resulta bonito y atractivo, resaltado por los haces de luz que iluminan el escenario y que a veces se filtran por los arcos góticos.

Como en Momodora: Reverie Under the Moonlight, según lo que hagamos durante la partida podremos tener ciertas interacciones distintas con los personajes y conseguir dos finales diferentes. También hay un jefe secreto para después de acabar la partida.

En definitiva, se agradece que Minoria innove en sus aspectos jugables y estéticos. Este juego es más ambicioso y tiene muy buenas intenciones. Sin embargo, se echa de menos algo más de precisión en la jugabilidad. Se agradecería que el juego fuera algo más piadoso, en especial para aprovechar mejor mecánicas como la del parry. A pesar de todo es un estupendo metroidvania, con una estética muy cuidada y única. Espero con ganas el próximo trabajo del estudio Bombservice.

Clave de prensa proporcionada por Bombservice.

 

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Kitttsune
Kitttsune

Ilustradora amante de los gofres y los gatos.

1 comentario
Ñbrevu
Ñbrevu 23/09/2020 a las 10:11 pm

Me gustó menos que el Momodora IV, pero aún así lo disfruté un montón (me lo compré al poco de salir porque me suele gustar todo lo que hace este desarrollador). Es verdad que es complicadete, pero en mi opinión el nivel de dificultad era bastante satisfactorio y con un poco de paciencia conseguí cargarme a todos los bosses sin recibir daño (si lo haces recibes objetos adicionales. Esto también era así en el Momodora IV). Incluso al boss opcional del postgame.

Estéticamente, aunque normalmente soy muy de pixelarts y de cosas que parezcan creadas cuando los años empezaban en 19 y no en 20, la verdad es que el aspecto del juego me gustó. Lo mejor, el contraste entre las áreas oscuras asociadas a la iglesia y la naturaleza luminosa asociada a las brujas.

Por cierto, hace poco se anunció un Momodora nuevo: https://twitter.com/r_rdein/status/1308421954936934404 .

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