Humor en tiempos de Lovecraft

Análisis de Gibbous, a Cthulhu adventure

Análisis de Gibbous, a Cthulhu adventure

Lo reconozco, me ha vuelto a pasar. Entre las recomendaciones de Steam me ha aparecido Gibbous: A Cthulhu adventure, ofreciéndome un juego indie basado en el universo de H. P. Lovecraft y gatitos, y en cuanto me he dado cuenta ya lo tenía en el carrito. Nuevamente se trata de un título desarrollado por un equipo pequeño, Stuck In Attic, y que actualmente está disponible para PC, pero podremos jugarlo en Nintendo Switch a partir del 28 de octubre.

Gráficamente, el juego recuerda muchísimo a Hollywood Monsters del estudio español Péndulo, o al A Vampyre Story, de Autumn Moon. Se trata de una aventura point & click dibujada y animada al estilo tradicional. Las localizaciones están dibujadas a mano, estando todas ellas inspiradas en el paisaje y la arquitectura de Transilvania, no por cualquier motivo, sino porque los creadores de este juego proceden de Rumanía. Esto se nota en la manera de narrarnos la historia, ahondando en el  folklore y aprovechando las localizaciones, pero también en pequeños detalles como el acento de los personajes dependiendo de su origen (particularmente destacado en la fase de Transilvania), lo que da la impresión de ser un juego hecho con mimo. No todo son escenarios 3D en los que movernos, en absoluto. A veces una conversación, transcurrida mientras nos muestran una imagen prácticamente estática, puede darnos muchísimo más contenido que dar vueltas durante media hora por un escenario.

La respuesta te sorprenderá, Buzz. Créeme

Nuestra partida comienza en la sombría ciudad de Darkham, donde el detective Don R. Ketype es contratado por un misterioso personaje para encontrar el legendario libro Necronomicón. Sin embargo, durante su investigación en la biblioteca Miskatonic es secuestrado por uno de los adeptos de un culto siniestro, dejando a Buzz Kerwan, el bibliotecario al que acaba de interrogar, traumatizado por lo sucedido. Buzz y su gata parlante Kitteh, junto con Don, serán los protagonistas de nuestro juego y los encargados de resolver todos los misterios que envuelven a los cultistas y su libro maldito. Con La sombra sobre Innsmouth como inspiración principal, visitaremos diversas localizaciones intentando averiguar qué es lo que está pasando y nuestro papel en los acontecimientos, así como saber sobre los planes del Carnicero, principal antagonista del juego, y cuyo plan iremos desvelando al adentrarnos en la historia.

Aun con su temática y su atmósfera tétrica, resulta un juego desenfadado sin caer en el chiste fácil. El humor está presente de forma constante, con easter eggs a tutiplén y una Kitteh muy sarcástica que, junto con el diario de Don, nos ayudará dándonos pistas si no sabemos por dónde continuar en algún momento. El cambio entre Buzz y Don, con sus diferentes personalidades y mecánicas, resulta muy agradable y tiene lugar de forma dinámica, ocurriendo entre cambios de localización o cliffhangers de la trama. Se agradece enormemente que no nos presenten una plétora de personajes destacados, sino que los que hay sí que aportan a la historia y son importantes en una u otra circunstancia. A pesar de ser cómico en muchos momentos, según vamos avanzando en la trama vemos que este juego es capaz de combinar el humor con el desasosiego implícito en los relatos acerca del Horror Cósmico, sensación que aumenta conforme nos adentramos en la historia. Como añadido tenemos también una excelente banda sonora  que nos ayuda a sumergirnos en la historia, con canciones interpretadas por una orquesta en vivo, que van desde vals tétricos hasta una épica batalla de rap improvisado. La banda sonora completa está incluida con la edición deluxe del juego.

Este easter egg me conquistó sobremanera

Los puzles están presentes durante todo el juego como es lógico en este tipo de aventura, pero no son enrevesados en exceso. Esto hace que si queremos jugar de forma más casual podamos hacerlo, sin llegar a la frustración a la que nos tienen acostumbradas otros point & click, ideados para otro tipo de jugadoras a las que les atraen acertijos complejos y concienzudos. Al principio la mayor parte de todas las situaciones se resuelve mediante la combinación de objetos, que suele tener bastante lógica, añadiendo un poco de variabilidad y dificultad conforme progresamos en el juego, sin que sea algo exagerado o que en general nos bloquee durante mucho tiempo. Únicamente hubo una situación durante todo mi gameplay que me dio un dolor de cabeza significativo, pero no por enrevesada sino por tediosa. Otro aspecto que me gusta destacar es, al igual que ocurre en A Vampyre Story, la coherencia del inventario: no tenemos una mochila mágica en la que caben una carretilla, un cultista y tres tentáculos de Cthulhu. Puede parecer una cosa baladí, pero lo cierto es que, dentro de lo que cabe, nos puede dar una perspectiva bastante más real mientras estamos jugando, ayudándonos a sacar conclusiones lógicas en lugar de combinar las cosas al azar, cosa bastante frecuente en este tipo de juegos si no prestan atención a estos detalles. Nos ayuda mucho saber algo de latín (extremadamente básico, no os asustéis) para descifrar uno de los acertijos más enrevesados del juego, y también aparece una referencia clarísima a Alejandro Magno que nos ahorrará tiempo a la hora de encontrar una solución eficaz a otro de los problemas planteados.

La historia puede completarse en aproximadamente 6-7 horas, algo más si queremos rejugarlo para sacarnos todos los logros (unos 48). Personalmente se me ha hecho un poco corto, pero tengo que confesar que una vez que lo empecé, la historia me daba ganas de seguir jugando para ver qué pasaba. Y este es un mérito muy grande, porque conseguir que una jugadora devota de World of Warcraft se enganche a otro juego de esta manera no es cosa menor (dicho de otra forma, es cosa mayor). Además encontramos referencias a grandes títulos del género, como Monkey Island, Grim Fandango o Day of the Tentacle, de los que su influencia en Gibbous es indiscutible, así como la animación nos trae sin duda recuerdos de Don Bluth y su Dragon’s Lair.

Gibbous: A Cthulhu adventure ha sido un juego que, en general, me ha sorprendido para bien. La historia es muy dinámica, sin tiempo para que podamos relajarnos  o aburrirnos, con personajes con un carisma notable y que hacen que lleguemos a encariñarnos con ellos con bastante facilidad. El final del juego es, sin lugar a dudas, abierto, dejándonos con ganas de ver una (ausente) escena post-créditos. Es por todo que aquellas que hemos disfrutado este juego esperamos una secuela con muchísimas ganas, con nuevos enigmas, monstruos alienígenas y, sobre todo, con esta combinación de humor y oscurantismo que hace de Gibbous una aventura gráfica divertida e ingeniosa.

 

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Un día me dieron un mando y así me ha ido

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