Por un mundo con más zombis cuquis

Análisis de My Dear Frankenstein

Análisis de My Dear Frankenstein

Como ya he mencionado alguna que otra vez, no soy una gran fan de lo que viene siendo el terror en general. Le tengo miedo a pasar miedo, qué le vamos a hacer. Pero cuando nos ofrecieron en la redacción jugar a la demo de My Dear Frankenstein en inglés no me pude resistir. Simplemente, es demasiado cuqui para ser spooky (y sin haberlo planeado me ha salido un pareado, je).

My Dear Frankenstein es un entrañable videojuego desarrollado por la compañía japonesa Number7 y localizado al inglés por el equipo de Moonchime Studios. Es un point-and-click en el que jugamos como Adam, un ¿zombi? que ha sido resucitado por Miguel Barns, heredero de una compañía de robots automatizados, y Doctor, su esquelético ayudante. Adam tiene su cuerpo entero parcheado, y al principio no parece ubicarse bien en la ciudad de Shipberry. Pero en su primera noche en la mansión de Barns, Adam conoce a un fantasma (de nombre Ghost), que le insta a escapar por las noches de la mansión y recorrer la ciudad buscando esquirlas para, de algún modo, crearse un corazón.

Así, nos aventuramos con Adam por todos los rincones de la urbe, conociendo a sus habitantes más ilustres e introduciéndonos en el misterio que es el origen de Adam y la gente que lo rodea.

Al ser un juego point-and-click, la mecánica de My Dear Frankenstein es bien sencilla. El ratón cambia de forma al pasar sobre algo en lo que merece la pena pinchar, y cuando un personaje tiene algo que decirnos tiene a su lado un signo de exclamación rojo o verde. Los comentarios de la misión principal estarán marcados en rojo, y los de las misiones secundarias en verde.

Adam tiene un inventario donde podremos guardar los objetos que podemos quedarnos, y se clasifican en objetos de misión principal u objetos de misión secundaria. En el menú también encontramos otras pestañas distintas, como la de misiones, logros o el cuaderno de Adam. Además de eso, tendremos a nuestra disposición un mapa con el que podremos transportarnos a las distintas partes de la ciudad que hayamos desbloqueado, incluidas las diferentes zonas de la mansión de Miguel Barns.

Doctor, amigo, estás en los huesos

El objetivo principal de My Dear Frankenstein es completar todos los días siguiendo las indicaciones de las misiones principales, para localizar todas las esquirlas del corazón de Adam siguiendo las indicaciones de Ghost. Normalmente, la mecánica funciona así: despiertas en tu habitación de la mansión, hablas con los personajes que hay allí y cuando regresas a tu habitación aparece Ghost ofreciéndote ir a una nueva localización.

Los primeros tres días lo encontré agradable y entretenido. Ir descubriendo una localización por noche no satura mucho, y lo hace encantador. Las localizaciones, aunque sencillas, también dan bastante juego. Las misiones secundarias se pueden cumplir de un día para otro, aunque a veces hay que esperar a un día en concreto para completarlas. Por lo tanto, es conveniente visitar todas las localizaciones todos los días, en caso de que haya alguna novedad o tengamos que estar ahí para completar una misión.

Pero al cabo de unos días dentro del juego, la mecánica se vuelve un poco repetitiva, ya que siempre sigue el mismo modelo y apenas hay variaciones entre noches, salvo que cada noche es una localización nueva. Con el tiempo perdí interés en descubrir las nuevas localizaciones, ya que siempre tenía que seguir la misma mecánica para llegar a ellas. Alguna que otra modificación para introducir los nuevos escenarios se hubiera agradecido.

Pasando por alto ese inconveniente, la historia de My Dear Frankenstein es bonita, y podemos controlar más o menos cómo continúa. Las esquirlas que encontramos como recompensa de las misiones podemos destinarlas a la empatía o a la razón de Adam. Dependiendo de cuál queremos rellenar, podremos elegir unas respuestas u otras en las conversaciones que tengamos con el resto de personajes. Esto también podrá darnos acceso a algunas misiones secundarias u objetos que necesitemos para completarlas, por lo que decidir cómo distribuir esas esquirlas se convierte en algo importante para continuar la historia.

Además, My Dear Frankenstein tiene distintos finales, que se pueden alcanzar en días diferentes dentro del juego. Cada vez que completamos un día, se nos da la opción de volver a iniciarlo, pudiendo así progresar la historia de distinta manera para continuar con el juego y ver todos los finales.

Si es que es muy cuqui, cómo no le voy a coger cariño

Por lo demás, My Dear Frankenstein solamente está disponible (por el momento) en japonés e inglés, y todos los diálogos son textuales y no hablados. Aunque su estética está claramente basada en la era victoriana, el inglés que utilizan los personajes es moderno y, si conoces el idioma, se entiende perfectamente.

Su banda sonora, que consta principalmente de distintas melodías de piano, es muy tranquila y agradable, conjuntando muy bien con la estética tierna de los personajes y la historia. Incluso hay momentos que, en lugar de ser una melodía melancólica y suave, se transforma en una canción alegre.

Este Halloween, si sois de mi equipo y no os gusta pasar miedo en exceso pero no queréis perderos un juego ideal para esta época del año, os recomiendo pasar un fin de semana agradable con My Dear Frankenstein, conociendo a Adam y ayudándolo a recuperar las esquirlas de su corazón.

Copia de prensa facilitada por Moonchime Localization.

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akusokozan
akusokozan @crisiscrisis_

Reina de la procastinación. Juego a cosas, escribo de cosas y leo sobre cosas. The Witcher 3 me absorbió el alma y desde entonces no he sido la misma.

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