Me encanta la frustración en 2D por la mañana

Análisis de Metroid Dread

Análisis de Metroid Dread

¿Sabéis esas secuelas en las que el personaje principal tiene que volver a hacer frente a un enemigo que derrotó y que creía muerto? Metroid Dread es uno de esos casos, ya que es la secuela directa de Metroid Fusion, aquel jueguico que salió para GBA entre 2002 y 2003. Lo cierto es que Metroid: Dread estaba pensado para salir en 2005 para Nintendo DS, sin embargo, las limitaciones de la propia consola provocaron que se cancelase el proyecto hasta que Nintendo lo anunció para Switch durante el E3 de 2021.

La acción sucede en un planeta llamado ZDR, un lugar nuevo en la saga que consta de nueve zonas para explorar. Cada una es muy, muy extensa y están conectadas entre sí mediante ascensores, tranvías y teletransportes. Por supuesto, no todas estarán accesibles desde el principio, sino que tendremos que ir descubriéndolas a medida que vayamos adquiriendo más habilidades. Como viene siendo habitual en los juegos de Metroid, conseguirlas se hará de tres formas diferentes: encontrando las estatuas chozo repartidas por los distintos mapas; derrotando a los jefes de cada zona; y una nueva añadida, acabando con los EMMI. ¿Que qué es un EMMI? Vuestra peor pesadilla.

Captura de Metroid: Dread. Estatua Chozo Y Samus

El motivo para que Samus acuda a ZDR es que el plan de la Federación Galáctica ha salido regular tirando a mal, y la única que es capaz de llevar la misión a buen puerto es ella. No porque sea la heroína (bueno, un poco sí) sino porque es la única capaz de resistir el Parásito X. Esta criatura supuestamente desapareció con la destrucción del planeta SR388, pero como mala hierba nunca muere, pues aquí estamos. Por supuesto, aparte del Parásito X y de la fauna local, Samus tendrá que hacer frente al plan fracasado de la Federación: los EMMI. Siete robots de reconocimiento con los que se ha perdido la comunicación.

Muy típico de las películas de terror, ¿verdad? El caso es que cada uno de los siete EMMI tiene una habilidad que Samus absorberá una vez los derrote. ¿El problema? Las armas convencionales no sirven de nada contra ellos. Además son muy rápidos y cada uno tiene un ataque diferente. Salvo que se te dé muy bien el contraataque, si te alcanzan se acabó. Son una dificultad añadida a Metroid Dread que, en mi caso, he disfrutado a la par que he odiado (ni confirmo ni desmiento haber chillado en alguna ocasión cuando se han acercado demasiado). Los EMMI no pululan a su libre albedrío por el mapa (MENOS MAL), sino que están situados en zonas específicas por las cuales lo mejor es pasar con rapidez y no detenerse a investigar. Un segundo de más en su territorio podría significar tener que empezar de nuevo desde el punto de control.

Las zonas EMMI son sitios de estrés, de no saber por dónde va a venir el bicho y de atragantarse con el escenario por querer salir de allí con rapidez. Porque saber que está ahí, en alguna parte, presto a cogernos del tobillo para acabar con nosotres, no tranquiliza. Como lado positivo, los EMMI producen un sonido cuando están cerca de Samus, lo cual está muy bien para saber que está en los alrededores (que, para sorpresa de nadie, siempre lo están) y aparecerán en el minimapa como un puntito rojo intermitente cuando entren dentro de nuestro rango de «visión». A medida que vayamos desbloqueando habilidades, tendremos más opciones para distanciarnos de ellos o, incluso, pasar desapercibides.

Captura de Metroid: Dread. EMMI frente a Samus sin verla

La única manera de eliminarlos es haciéndonos con un arma temporal llamada «Cañón Omega». Este cañón será absorbido por Samus al derrotar a las unidades de control de cada zona. Una vez conseguido el arma, tendremos que buscar un sitio adecuado para plantarle cara al EMMI, algo que no será tan fácil como parece puesto que son muy rápidos y cuesta bastante disparar.

Aparte de los EMMI, el juego bebe bastante de Metroid Fusion. Dread es un juego hecho en 2D con desplazamiento lateral cuyos escenarios tienen una profundidad más que notable, encajando a la perfección con el «suelo» que Samus puede pisar y haciéndonos creer que podemos avanzar más allá. Cada zona para explorar está cuidada al máximo en detalles y las animaciones de fondo son una delicia visual. Así como también lo son los movimientos y acrobacias de Samus, son muy fluidos y, hasta cierto punto, adictivos.

Metroid Dread introduce un par de cosas nuevas. Un ejemplo son los puntos de control, algo que se agradece en un juego en el que sabes que morirás mucho. Es un detalle dar la posibilidad de empezar en el punto casi anterior a un combate contra un jefe sin tener que recorrer todo el camino. Además de eso, se añaden algunas habilidades que yo, personalmente, no había visto. Me gusta el trasfondo de la saga, sin embargo, no he jugado a todos los juegos que han salido, así que me vais a perdonar si destaco alguna que ya había salido anteriormente, como el contragolpe (habilidad que me ha salvado más de una vez). La posibilidad de hacerse invisible para evitar los EMMI también ha sido una grata novedad y el paso rápido hacia adelante o hacia atrás también me ha salvado en más de una ocasión. En cambio, algunas mejoras se me han atragantado un poco, como cargar la supervelocidad o apuntar con el láser para disparar. Además de todo esto, Dread recupera las salas de mapa, donde podremos descargar el mapa de la zona en lugar de ir a ciegas de un lado a otro.

Captura de Metroid: Dread. Sala de descarga de mapa en Metroid Dread

Aparte de esas habilidades, la curva de dificultad me ha parecido un poco desproporcionada a partir de cierto punto. Estoy casi segura de que se debe a que no coordino bien los dedos para pulsar los botones adecuados en el escaso tiempo entre dar un golpe, o recibirlo. Sin embargo, me ha dado la impresión de que gran parte del juego es relativamente sencillo hasta que llegas a un jefe concreto. Una vez superado, el juego se mantiene y los enemigos ambientales siguen siendo sencillos, en cambio, los jefes… no tanto. Como cualquier metroidvania, la mecánica del juego se basa en memorizar patrones e intentarlo hasta que te salga, algo que está muy bien pero que tiene como pega que puede ser muy, muy frustrante. Así que si vuestro umbral de frustración es muy bajo (como el mío), os recomiendo que hagáis una pausa, lo dejéis descansar unos días y volváis a él. Porque de lo contrario, terminaréis cogiéndole manía al juego y no querréis saber ni cómo termina.

Hablando de lo cual, la trama del juego es sencilla aunque da un giro bastante interesante cuando llevamos tres cuartas partes de la historia. Hay pocos personajes pero, aunque son un poco clichés, son interesantes y la propia Samus emana un aire de estar hartísima de todo en cada gesto y pose que me gusta mucho.

En el apartado sonoro es una de cal y otra de arena. Los efectos de sonido son acertados, por contra, la banda sonora es más ambiental. Salvo el tema que suena en el menú principal y la corta melodía cuando desbloqueas una habilidad, es fácilmente olvidable (al menos, en mi caso). Y es una pena porque el tema con el que abre la pantalla del inicio es bastante bueno.

Metroid Dread es un buen juego. Es una delicia visual y jugarlo es muy divertido (si sabes cuándo empiezas a notar la frustración). Y, además, es un juego corto (10 horas más o menos), rejugable al desbloquear una nueva dificultad. Es una lástima que haya quedado emborronado por la decisión de MercurySteam de no acreditar a todes sus trabajadores.

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Ka'alshya
Ka'alshya @Kaalshya

• Se pronuncia Kaeelshia • N7◢ • Lo mismo te escribo un relato corto, una novela que un fanfic y, además, te hago un jueguico. • Me gusta gritarle a todo, tengo una cobaya y soy fan de Mimikyu. • kaalslimon.carrd.co

1 comentario
Álvaro Fernández Bermejo
Álvaro Fernández Bermejo 24/12/2021 a las 8:50 pm

Este es un juego que se basa en una mecánica que me encanta, muero-me enrabieto-lo dejo-vuelvo-muero-venzo-chincharrabia. Me ha encantado, y eso que aún no he podido terminarlo, pero como fan de la saga, y habiendo jugado a todos, solo puedo decir que chapó.
Tener tantas habilidades a veces es un poco apabullante, pero jamás se hace imposible, solo frustrante. Y los giros de la trama llegado a cierto punto me hicieron recordar entregas anteriores.
Muy buen juego y muy buen análisis.
Un saludo.

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