Juegos para cuando estás enferma

Juegos para cuando estás enferma

31/01/2020 | Tindriel | 4 comentarios

Ojos llorosos, cabeza dolorida, nariz goteante, manos temblorosas de la fiebre… No son pocos los impedimentos que virus y bacterias ponen en nuestro camino para jugar. Pero incluso cuando el cuerpo lo que nos pide es paz y reposo, nuestra alma de gamers nos pide un turno más. De lo que sea. Y como estamos en plena época de gripes y catarros, algunas de nosotras —algunas más literalmente que otras— nos hemos puesto manos a la obra para buscar esos juegos que pueden animar una convalecencia.

Darkor_LF

Tengo un problema respecto a estar enferma y es que me cuesta un montón estar gravemente mala. En los últimos años he pescado algún resfriado un poco más fuerte con algo de fiebre y muchos mocos, pero nada más. Cuando consigo estar mala acabo por ser la reina del drama, pero tampoco mucho porque cuando me pongo mala lo único que hago es quedarme dormida. Y esta somnolencia se me agudiza si me pongo delante de una pantalla. Todo un drama porque al final no puedo hacer mucho más que irme al sofá a languidecer y moquear de forma dramática viendo series y películas hasta que los mocos abandonan mi cerebro para dejarme hacer cosas.

Y cuando no estoy languideciendo de forma dramáticamente victoriana, no tengo el cerebro muy en condiciones de ser funcional, así que cuando decido dejar de ver la tele, lo único que me queda es recurrir a los juegos de móviles. Soy bastante conservadora con ellos al final y siempre tengo los mismos. Por ejemplo, Gardenscapes, un juego de conecta tres colores con lo que conseguir estrellas para reformar tu mansión. Sólo tienes que preocuparte de juntar frutitas de colores sin mucho más. De la misma compañía, Playrix, está Township, un juego de gestión de cultivos y crear productos al que me voy enganchando a rachas. Además, suele tener eventos de minijuegos que te hacen perder aún más tiempo. Luego para dejar tu cerebro en automático están los juegos como Kingdom Hearts Unchained X, que no tiene mayor complicación que ir por los escenarios y deslizar el dedo de vez en cuando por la pantalla. Tiene modo historia que está en inglés, pero el juego va tan lento que aún no ha pasado nada que requiera toda mi atención. En la misma línea está Dissidia Final Fantasy Opera Omnia, que tiene opción de combates automáticos, así que no tienes ni que pensar en una estrategia tú, ¡lo hace el juego por ti!

Además de todo esto, los juegos de móviles tienen la ventaja de que puedes coger la manta y envolverte totalmente con ella. No tienes ni que correr el riesgo de asomar la mano para jugar y que se te congele, como con la nariz. También es mucho menos grave si te quedas dormida, que no se queda ninguna consola y televisión encendidas. Los juegos de móviles son la mejor solución para cuando estás muriéndote en el sofá.

Akusokozan

A veces, cuando sucumbo a la enfermedad y quedo postrada en cama porque hasta el acto de levantarse al baño es un sufrimiento de escalofríos y mareos, mi ordenador portátil es mi mejor amigo. Si no estoy viendo series, y tengo la cabeza lo suficientemente fresca para jugar a algo, siempre me doy el gusto de decantarme por un walking simulator que no sea muy largo, y así puedo jugarlo entero antes de que me recupere y sea devuelta a la sociedad activa.

La última vez que me puse así de enferma mi víctima fue Firewatch. Es bonito sin que la cabeza te dé vueltas porque los colores no son brillantes ni fluorescentes; la historia es sencilla y corta, pero te deja un buen regusto; los personajes no están subdesarrollados y la magia de contar una historia solo con voces hace las maravillas de una gamer moribunda como yo.

Los walking simulator normalmente no pasan de las 15 horas de historia, y algunos tienen historias tan bonitas y sencillas que son una maravilla para una mente febril. Con tener fuerzas suficientes para sujetar un mando o pulsar en el teclado suele ser suficiente, y el nivel de exigencia en cuanto a pensar o avanzar en la historia no acostumbra a ser muy alto. A pesar de ser “sencillos”, los walking simulator suelen ser bonitos, e historias como The Vanishing of Ethan Carter, Gone Home o Firewatch se encuentran entre mis favoritas a nivel general. Así, cuando terminas uno de estos juegos a la vez que la enfermedad abandona tu cuerpo, sientes que es algo que te ha acompañado en tu agonía de principio a fin, e incluso hace que me den ganas de enfermarme de nuevo para ver con qué nuevo personaje tendré el honor de caminar.

Nix

No sé cómo lo hago, pero soy ese tipo de persona que está enferma cinco millones de veces al año y cree que lo de respirar por los dos agujeros de la nariz a la vez es una leyenda urbana que se inventaron los rusos. Como ya os podéis imaginar con este panorama, me considero una trugamer de los juegos del Morirse Rodeada de Pañuelos™, con especialidad en la mejor plataforma para ello: el móvil.

Sin desmerecer el nuevo papel de la Switch en estos dramas moquiles, lo cierto es que el móvil nos da una flexibilidad de juego que no conseguimos con ninguna otra plataforma. Sobre todo si tenéis gafas (como es mi caso) y lo que más necesitáis en esos momentos es estar completamente en horizontal y dejar de utilizar un cerebro que está frito del todo. Por eso algunos de mis juegos preferidos son los clickers y los idle games. No necesitas pensar, no la puedes liar, no tienes que tener reflejos, no necesitas absolutamente nada… y aun así te entretienes. Actualmente tengo unos cuantos instalados, y mis favoritos son:

Isla Pingüino, visualmente es muy bonito y consiste en llenar una isla de pingüinos de todo tipo. Puedes ir aumentando poco a poco la superficie de la isla, consiguiendo un pingüino pescador, uno jardinero o incluso uno farero.

Cookie Clicker, sí, ese, el original que nos tuvo a todos fabricando galletas durante meses en nuestros ordenadores. Ahora está en versión móvil, con algunas variaciones que le dan más opciones para que planees tu estrategia y seas la persona con más galletas del mundo.

We Are Illuminati, tengo que reconocer que este me gusta más por los memes que por otra cosa, porque es similar a muchos otros, pero me parece muy gracioso ver todas las locuras y conspiraciones que vas desbloqueando, sabiendo que habrá algún señor de Massachussets creyéndoselas todas y cada una.

Shop Titans, este no es un clicker al uso, pero sus mecánicas son tan sencillas que podríamos considerarlo algo equivalente. Básicamente tú llegas a un pueblo para dedicarte a comerciar, así que te personalizas tu muñeco, te montas tu tienda y te dedicas a administrarla: creas armas y armaduras, las vendes, envías a guerreros a por materiales y repites indefinidamente. Poco a poco vas ampliando la tienda, descubriendo planos y haciendo amigos que serán muy útiles para tu negocio. Cuando te des cuenta llevarás 3 horas fabricando hachas y botas. Lo sé, porque ya me ha pasado.

 

Aonia Midnight

Si en algo estamos de acuerdo es en que cuando toca “guardar cama”, el tiempo puede eternizarse. Las horas pasan entre embotamiento —esa maravillosa sensación de vivir dentro de una burbuja y ver el mundo como en otra secuencia—, síntomas desagradables que nos impiden incluso respirar con normalidad y cabezadas, de mayor o menor duración. Así que durante unos días nos vemos en la tesitura de: dormir mucho y, el poco tiempo que pasamos activas, no estar en nuestro momento más lúcido. Por ello, necesitamos jueguicos que no exijan demasiado a nuestro organismo. Descartamos, en primer lugar, los que exigen pensar pa’ pensar, lo que se dice “pensar”, no estamos y, además, tampoco queremos que nos duela (más) la cabeza—. También apartamos totalmente los que requieran leer mucho, especialmente si es uno de esos catarros de ojos llorosos y mucha fiebre. Por último, nada que necesite mucho movimiento por nuestra parte, debido a nuestro estado semi vegetativo. ¿Y entonces? ¿Qué nos queda?

Fantasy Life es un videojuego de Nintendo 3DS, así que no hace falta siquiera salir de la cama y, si nos entra modorra, cerramos la tapita de nuestra consola y a disfrutar de la siesta. E incluso si cualquier sonido se nos clava en lo más profundo del cerebro, podemos silenciar la consola y evitar malestar innecesario sin que ello afecte a nuestra experiencia de juego.

Eso sí, Fantasy Life pero centrándonos en el sistema de recolección o creación. La historia principal no exige demasiado —y según cómo nos trate el enfriamiento, se puede seguir—, pero sí es cierto que a los personajes de Reveria les encanta hablar y oye, en este momento no estamos en condiciones de seguir el hilo y, a decir verdad, tampoco estamos en una situación en que nos importe demasiado si es el fin del mundo. ¡Bastante tenemos con intentar respirar o mantenernos despiertas más de 1 hora! Pero, por su parte, el apartado de recolección o creación no exige nada. Solamente tendremos que elegir el oficio que más rabia nos dé e ir completando misiones y, por otro lado, el mayor esfuerzo mental que deberemos hacer es elegir a dónde viajar. Algo simple, entretenido y que no nos pide demasiado.

Tindriel

Que no se diga que las todasgamers no nos comprometemos hasta el final en nuestra búsqueda de cosas que contaros: 10 días de lucha contra EL virus me han tenido entre la cama, el sofá, el despacho (¡aleluya!) y vuelta a la cama. Y mientras me rodeaba de paracetamoles, antihistamínicos, sprays nasales y millones y millones de kleenex, buscaba algo a lo que jugar para poder recomendarlo con conocimiento de causa. Reconozco sin vergüenza alguna mi fracaso en los primeros días, cuando la fiebre no me dejaba enterarme ni del argumento de Peppa Pig y me limitaba a mirar pantallas sin ver. Pero, oh milagro, cuando la fiebre accedió a remitir, no tenía un martillo hidráulico en la cabeza y los ojos dejaron de llorar, pude dedicar algunos ratos del día a los jueguitos. Y, como mis compis, me centré en aquellos que tenía más a mano: en el móvil o en la tablet.

Wizards Unite fue mi primera opción, por aquello de que la capacidad mental que requiere es mínima si no esperas conseguir todos los logros y misiones adicionales que hay. No, la parte de caminar, enfrentarte a un reto o, en mi caso, visitar posadas estaba fuera de toda cuestión, pero rescatar hipogrifos, salvar a Dumbledore o Harry y, de vez en cuando, a Luna, bastaban para ocupar algunos ratos libres. No muchos, que la batería sufría más que yo, todo hay que decirlo.

Otro de los que ha conseguido mantenerme más o menos despierta ha sido mi siempre infravalorado Hidden City, esta vez en la tablet. Un jueguito de estos de buscar objetos en escenas, encontrar las diferencias y, en general, dar muchas veces en la pantalla con el dedo. Solo recomendable cuando la cabeza no te duele en exceso, los ojos no lagrimean o si, como yo, ya has memorizado algunas localizaciones. Entonces encontrar el catalejo en el ayuntamiento es pan comido. Y entre búsquedas y minijuegos, se me podían ir las horas casi sin pestañear.

Pero cuando pude por fin levantarme, cuando lo logré… la felicidad. No me daba ni el cerebro ni las manos para unas partidas de Overwatch (casi me quedo sin la skin de Winston), pero sí para dominar el mundo mediante la extinción de civilizaciones y para conocer un poco mejor a los Poros.

Efectivamente, primero vicié un poco (nada excesivo, no hagáis caso a las malas lenguas) al Civilization VI. Me habría valido cualquiera, ojo, pero ese es el que tenía ya instalado en el ordenador. Nada como trabajar para construir la bomba atómica para lanzársela a los virus (o, en este caso, a quien fuera que se opusiera a mí) para sentirte un poco mejor. Olvídate de estrategias complejas de cuidar a los ciudadanos y equilibrar cultura y desarrollo militar. Eso para cuando no luchas contra los mocos. Así que mientras mis defensas reconquistaban mi cuerpo yo, bueno, yo arrasaba con el mundo.

Y cuando ya me sentí algo mejor, cuando ya me veía algo más capaz de diseñar algo parecido a una estrategia ganadora, me lancé a la beta abierta de Legends of Runeterra. Voy a achacar mis numerosas derrotas a EL virus, que lo sepáis, pero no puedo negar que lo pasé muy bien mientras anduve por esas tierras. Y sé que en el momento en el que salga para tablet subirá para ocupar el primer puesto en la lista de “para cuando no puedo salir de la cama”. Palabra.

Azka

Te pasas los días liada con mil cosas y muchas veces, demasiadas para tu gusto, sin poder tocar ni de lejos el juego más simple. En tu mente el deseo fuerte de tener aunque sea un solo día completamente para ti y tu vicio. Y entonces llega, pero no es como tú esperabas. Estás en casa, sin hacer nada, porque estás con fiebre, tos, mocos… lo que sea. No te encuentras a pleno rendimiento pero tienes tiempo para jugar. ¡Ah, la frustración! No desesperes, hay juegos que pueden ser accesibles para una persona con altas dosis de paracetamol en el cuerpo. Mis recomendaciones son principalmente de móviles porque creo que es la mejor opción en caso de que no seas capaz de arrastrarte hasta donde esté tu PC o consola sin modo portátil. Os hablo de las elegidas a continuación.

Animal Crossing: Pocket Camp me parece ideal para estos casos. No voy a decir que cualquier Animal Crossing vale porque no los he jugado, lo siento, pero este al ser F2P y estar tan cómodo de instalar en el móvil pues le di su oportunidad. Es cierto que no me engancha el objetivo de personalizar tu zona de acampada pero me encanta salir a recolectar, me parece sumamente adictivo. Ya sea por completar misiones o simplemente porque quiero tener todos los tipos de peces por puro coleccionismo. Es sencillo de jugar, no requiere de una gran atención o concentración y todo es supercuqui y agradable.

Tap Titans es aún más simple si cabe. También para móviles, lo único que tienes que hacer realmente es aporrear la pantalla. Sí, sin más. Debes derrotar a golpe de espada a todos los monstruos y bosses que te vayan apareciendo, y la única forma de hacerlo es pulsando la pantalla. Más rápido o más lento, ya tú eliges, pero dale sin piedad. En la segunda versión creo que han metido alguna cosilla más pero la idea es básicamente ésta, haz tap tap hasta cansarte. Dormirás luego divinamente. Este sistema te recordará mucho al famoso Cookie Clicker.

Donut County, versión Nintendo Switch modo portátil para comodidad máxima o, en su defecto, iPhone. Destruir todo un pueblo a base de hoyos es más fácil de lo que parece, y bastante divertido también. Acompaña a BK en su envío de “donuts” a sus inocentes vecinos. Coge ese pequeño hoyo que ha aparecido en el suelo y hazlo crecer poco a poco recolectando desde la más pequeñísima brizna de hierba hasta la más enorme de las montañas. No hay prisas, al final todos van a acabar en el mismo sitio.

No quiero agobiar con una lista larga, la idea es esa, si podéis hacerlo casi sin pensar es un buen juego para disfrutar durante vuestra convalecencia. ¡Y mejoraos pronto!

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Tindriel
Tindriel @Tindriel

Mi primer amor fue atrapar fantasmas con mi Commodore 64. Continuó aprendiendo mitología griega con los puzzles de Sierra y atrapando criminales junto a Sherlock Holmes. Pero supe que estaba perdidamente enamorada cuando preparé grog con ron, SCUMM y muchos ingredientes corrosivos. Azeroth es mi segundo hogar.

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Azka
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Estudiando para hada madrina.

4 comentarios
dioars
dioars 31/01/2020 a las 2:19 pm

Que bonito, justo lo que el doctor ordenó para esta gripe que me tiene malito

Azka
Azka 02/02/2020 a las 2:55 pm

¡Mejórate pronto!

Ñbrevu
Ñbrevu 31/01/2020 a las 3:25 pm

Cuando estoy malo no suelo cambiar excesivamente mis hábitos de videojuegos (o sea, juego a lo que sea que estuviera jugando antes de ponerme malo, en general), pero cuando me toca *elegir* un juego mientras estoy malo (porque me he terminado el anterior), no me como la cabeza y me dedico a una de mis actividades videojueguiles favoritas: cojo un emulador de arcade o de algún sistema antiguo (Commodore 64, NES… como muy reciente, Mega Drive o Super Nintendo. Los romsets ocupan pocos Gb, o menos de uno, y caben cómodamente en cualquier disco duro del montón) y me pongo cosillas simples al azar, mirando sólo el nombre del juego (a veces descubro cosas que me envician un montón, como el Space Taxi de C64). Tiene un efecto curioso, como de retrotraerme a tiempos más simples, que me resulta calmante para esos momentos.

Azka
Azka 02/02/2020 a las 2:56 pm

Es maravilloso el efecto infancia ^^

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