Análisis de Rune Factory 5

Análisis de Rune Factory 5

Quienes nos leen habitualmente sabrán que lo de asomar la cabeza en una saga por su última entrega no es algo nuevo para mí. La serie Rune Factory reúne un buen puñado de elementos que la pondrían dentro de mi foco de atención —o eso parece indicar Rune Factory 5—, pero pasó totalmente desapercibida para mí. Lo más probable es que esto se deba a mi escaso consumo de productos de Nintendo de un tiempo a esta parte.

Si bien cada vez que visito una tienda de videojuegos me acerco a la zona reservada a esta compañía, lo cierto es que ojeaba los títulos con poco interés dado que mi consola más actual era una Nintendo 3DS XL. Y a pesar de que tengo una Nintendo Switch desde hace poco más de un mes, he de admitir que me he sumergido tantísimo en Animal Crossing: New Horizons y en Mario Kart 8 Deluxe que tampoco me he interesado en buscar (todavía) otros títulos. La solución ha llegado de la mano de Meridiem Games en forma de oferta difícil de rechazar.

Rune Factory 5 es un RPG de acción que nos sitúa en el pequeño pueblo costero de Rigbarth. Un grito de auxilio nos despertará en mitad del bosque y, aunque no sabemos bien qué hacemos ahí, lo primero es lo primero: alguien está en peligro y necesita (nuestra) ayuda. Puede que no estemos en las mejores condiciones, pero tenemos la suficiente fuerza como para socorrer a la joven Hina y llevarla a las puertas de Rigbarth… donde nos desmayaremos.

Al despertar, nos encontraremos en el cuartel general de SEED, una organización encargada de mantener la paz del pueblo un poco al estilo scouts. Y como quien no quiere la cosa, nos han puesto su uniforme ¡con gorrito incluido y todo! Y antes de que nos demos cuenta, nos habrán reclutado. ¡Menos de 24h en Rigbarth y ya tenemos trabajo! Aunque en realidad esto se debe al hecho de que nuestro personaje no recuerda mucho más que su nombre y su cumpleaños, por lo que, ya que nos ofrecen asilo, qué menos que echarles una mano. Ya que estamos… ¿no?

Pero volvamos atrás un segundo, ya que podemos elegir si jugar con Ares o con Alice, e incluso cambiar su nombre por el nuestro o cualquiera que se nos ocurra. La historia será la misma, aunque varía ligeramente la personalidad de estos protagonistas. Ares es amigo de sus amigos y no abandonará nunca a quien le necesite, pero a veces resulta un poquito temperamental. Alice, por su parte, es amable, altruista, optimista y curiosa, y adora patrullar Rigbarth. Hasta el diseño de ambos personajes es bastante similar.

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Rune Factory 5 tiene una dinámica sencilla. La gente de Rigbarth nos ha acogido y nos ha proporcionado un lugar de descanso, un huerto y las herramientas necesarias para valernos por nuestra cuenta. Asimismo, como miembros de SEED deberemos ayudar a quienes lo soliciten y, de paso, tratar de desvelar los misterios que parecen acechar Rigbarth.

Los primeros días en este pequeño pueblo servirán a modo de tutorial. Conoceremos a las personas que lo habitan, lo que nos ofrece cada edificio, algunas mecánicas interesantes, e incluso asistiremos a algún festival. Una vida apacible en un lugar tranquilo. Nos levantaremos bien temprano, trabajaremos un poco nuestras tierras y nos pondremos a completar misiones hasta que llegue el momento de irse a dormir. También seremos partícipes de las relaciones e interacciones entre la gente de Rigbarth, con quienes, además, podremos entablar amistad. Y quien dice amistad, dice una relación sentimental con bodorrio y todo. De hecho, podremos casarnos con un hombre o una mujer, independientemente del personaje que hayamos escogido. ¡Y hasta hay opciones furras!

En cuanto al combate, estamos ante un clásico RPG de acción —¡SIN TURNOS! Lo sé, es genial— con diversidad de armas y enemigos. La diferencia la marcará el uso de sellos sobre algunos monstruos y la posibilidad de formar equipo con hasta tres habitantes del pueblo con quienes tengamos suficiente nivel de amistad. Asimismo, utilizar un sello sobre uno de estos seres puede congelarlos un rato o convertirlos en aliados temporales. También podremos crear una conexión más permanente y enviarlos a nuestra granja. Para ello necesitaremos haber construido un corral y ofrecerles cosas que les gusten hasta ganarnos su confianza. Con esta opción, podremos labrar una amistad con algunos monstruos, dándoles regalos y cepillándoles el pelo, y pedirles que nos ayuden con el huerto.

Rune Factory 5 es un pozo de horas bastante interesante. De hecho, si tuviera que sacarle una pega sería el hecho de que los textos se encuentran disponibles en inglés, francés y alemán, pero no en nuestro idioma. Y aunque no cuesta entenderlo, cuenta con bastante texto y a mí personalmente a veces no me apetece hacer el esfuerzo mental de traducir lo que estoy leyendo. Por su parte, podemos establecer el audio de los diálogos en inglés o japonés. Y aquí encontré algo que me ha resultado curioso y agradable: no siempre escucharemos lo que dicen los personajes al completo durante la conversación. Es decir, a menudo les oiremos decir solo expresiones o frases cortas, aunque el diálogo escrito sea más extendido. Además, desde el menú principal podemos acceder a una sección con comentarios de la gente encargada de dar vida a los personajes con sus voces.

Captura de Rune Factory 5. Alice luchando con un enemigo enorme

Asimismo, me ha dado la sensación de que la manejabilidad no estaba del todo pulida. A pesar de que nos permiten mover y colocar algunos elementos del escenario como queramos, la forma de hacerlo impide situarlos con la precisión que nos gustaría. En determinado momento, por ejemplo, quise mover un baúl y tras dar varias vueltas tratando de calibrar el lugar exacto en el que soltarlo para que quedara como quería, acabé desistiendo y dejándolo de cualquier manera. Y algo parecido ocurre con el movimiento del personaje, por ejemplo, con los cambios de cámara en la zona de la granja. O al alternar herramientas, donde a menudo equiparemos un objeto y, si tenía otro asignado a esa mano, sostendrá éste sobre su cabeza con ambos brazos de forma cómica, pero poco práctica.

Por su parte, prácticamente todo lo que hagamos tiene niveles de progreso, lo cual me resultó bastante curioso. Así, veremos cómo suben de nivel habilidades como dormir o caminar. O nos encontraremos comiendo pan para aprender recetas y recibiendo el mensaje de que no tenemos suficiente nivel de cocina… para seguir aprendiendo… mientras comemos. 

Visualmente, Rune Factory 5 es muy bonito. Nos moveremos por escenarios llenos de color que, sumados al apartado sonoro, nos harán sumergirnos durante horas en el juego. Aunque probablemente echemos en falta algo más de vida en el mundo. Resulta interesante este sentimiento de vacío que puede generar, especialmente teniendo en cuenta que cuenta con detalles como que la meteorología afecta a la vida de Rigbarth o que podemos coger un catarro. O incluso el hecho de que tenemos un minimapa en el que veremos en todo momento lo que hacen el resto de personajes.

Cabe destacar, además, que el mapa no es demasiado grande y que, si necesitamos consultarlo, resultará bastante intuitivo, facilitándonos información de quién vive dónde y en qué lugar se encuentran los personajes en cada momento. Y cuenta también con la opción de viaje rápido. Por contra, el juego no siempre resulta tan sencillo de entender y a menudo tendremos claro el objetivo de la misión, pero no cómo hacer lo que nos piden. O cómo avanzar en la trama, si nos interesa más que trabajar en la granja.

En cuanto a la granja como mecánica no tiene mayor misterio, pero es entretenida. Tendremos un espacio determinado de campo para cultivar lo que queramos. Para ello, deberemos despejar y arar la tierra, sembrar algunas semillas y preocuparnos de regar cada mañana, a no ser que llueva. Asimismo, podremos (y deberemos) controlar la calidad del suelo por si necesita un descanso antes de seguir siendo fértil. O al menos no explotar mucho la tierra, tratando de no cultivar siempre la misma zona. En cualquier caso, el fruto de nuestro trabajo en el huerto servirá tanto para sacar algo de dinero como para cocinar un buen número de recetas.

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Algo que no termina de convencerme es la forma en que está pensada la recolección. A la hora de despejar el huerto o recoger la cosecha, nuestro personaje no guarda automáticamente en el inventario aquello que coge, sino que lo mantiene en las manos para que decidamos si dejarlo en la mochila, en el almacén —donde todo se vende cada día a las 8:00 am— o si apilamos varios ítems iguales y decidimos entre las dos opciones anteriores. Y cuando llevamos en las manos cierto número de objetos iguales y tratamos de coger otro del mismo tipo, los dejará en el suelo para coger ese. De este modo, la recolección resulta torpe e incómoda.

Por su parte, en Rune Factory 5 asistiremos a una mezcla de pequeñas cinemáticas y cuadros de diálogo superpuestos en la escena. Aquí, como viene a ser costumbre, las ilustraciones de quienes conversan mostrarán las expresiones faciales necesarias para dar vida al diálogo. Y también nos permitirán leer a nuestro ritmo y acelerar la conversación si lo consideramos necesario. ¡Pero cuidado con pasarla demasiado rápido y sin prestar atención! En determinados momentos nos pedirán que escojamos entre diversas opciones y la respuesta podría afectar a nuestra relación con la otra persona.

En todo momento nos acompaña una melodía suave y que no resulta pesada. Además, irá cambiando de forma casi imperceptible para adecuarse a los acontecimientos. He de admitir que, como he jugado sobre todo en modo portátil, he tenido el juego silenciado la mayor parte del tiempo. Pero es una cuestión de costumbre y el rato que he estado con el sonido activado he disfrutado bastante de la experiencia. Especialmente en lo que a diálogos se refiere.

Otro detalle a tener en cuenta es que Rune Factory 5 se inicia de forma determinada en un nivel normal de dificultad, pero en seguida nos darán opción a cambiarlo a fácil o difícil según consideremos oportuno. Asimismo, cuenta con autoguardado, pero nos permitirá guardar la partida de forma manual en determinados puntos de control. También pone a nuestra disposición las llamadas Directives, es decir, pequeñas pautas o reglas que podremos activar para alterar algunos aspectos del juego, como aprender una licencia, organizar o cancelar un festival o expandir la mochila, el armario o el almacén.

Rune Factory 5 ha sido una grata sorpresa. Todavía es pronto para decir si me propulsará a la saga, pero tiene una buena base. Un título bastante interesante tanto para invertir tiempo en conocer a la gente de Rigbarth, trabajar en la granja o pescar, como para salir en busca de aventuras y monstruos. Bañado con un apartado audiovisual que si bien no destaca, se deja querer bastante y ayuda a la inmersión. Es un juego que promete horas y horas de entretenimiento. ¡Además el openning, que podemos ver o saltar cada vez que iniciamos el juego, es maravilloso: 100% anime con música pegadiza e imágenes del juego!

Clave de prensa proporcionada por Meridiem Games.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

2 comentarios
Ana Bella
Ana Bella 23/03/2022 a las 5:50 pm

Muy buen artículo, parece entretenido, la pega es el idioma

Aonia Midnight
Aonia Midnight 24/03/2022 a las 8:53 am

¡Gracias! La verdad es que sí. Es un buen juego, pero que nos llegue solo en inglés, alemán y francés puede ser un problema para mucha gente. Y que esto ocurra a estas alturas da un poco de rabia

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